Por Haití
Haití, la que se liberó tempranamente en 1804, la otrora rica colonia francesa, la que bajo el mando de Alejandro Petión, dio aposento y apoyo al libertador Simón Bolívar en la lucha por la independencia de nuestro país, ha estado condenada históricamente. Ahora, no sólo es uno de los países más empobrecidos del mundo, sino que ha sido devastado por un sismo, ocurrido el 12 de enero y que causó más de 200 mil muertos, cientos de miles de heridos, más de un millón de damnificados, miles de niños huérfanos y su capital, Puerto Príncipe, está en ruinas.
Tiene la desdicha de que todo lo malo que pasa en el continente americano hace su tránsito por ella. Por el contrario, las cosas buenas que también ocurren en América Latina y El Caribe tienen una fobia grande hacia este espacio donde habitan seres humanos que debe atenderse y con mucha urgencia.
La situación que hoy vive Haití fue descrita por su presidente, René Preval, en la reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que tuvo lugar en Ecuador el 10 de febrero de 2010 en los siguientes términos:
En el momento de la independencia, su país tuvo que pagar una gran cantidad en francos oro y ese hecho los empobreció mucho. «Para un país que acababa de nacer, 150 millones de francos oros, significó mucho».
«También tuvimos que ceder los derechos de aduanas sobre las mercancías a Francia (…). Tuvimos que hacer eso para que nos reconozcan los europeos».
«Aunque Haití tenga más de 200 años y pico, eso quiere decir que después de la esclavitud tuvimos que trabajar sin la presencia de los colonos franceses y eso nos atrasó mucho (…). Después de la independencia los hijos de los colonos se adueñaron de las grandes plantaciones, lo que ocasionó que los pobladores de escasos recursos tuvieran que trasladarse a las montañas».
«Ahora, esos hijos de esclavos que se fueron a las montañas tuvieron que sobrevivir y tuvieron que cortar árboles para sobrevivir y eso empobreció los suelos».
Relató, además, que hubo un pequeño grupo heredero que se concentró en las ciudades y no invirtió en las provincias, lo que representó también una causa de pobreza.
Finalmente dijo: «Hoy los que concentran el poder político y económico y social deben darse cuenta de que esto no puede continuar porque vamos a tener más catástrofes en el futuro».
Ante la tragedia que vive el pueblo haitiano, Venezuela y su gobierno han dicho «presente» en materia de solidaridad y lo han hecho con total desprendimiento y convicción, porque, entre otras razones, tenemos una deuda histórica con ese pueblo.
Estamos en Haití, no para invadir, sino para apoyar y ayudar a ese pueblo. Lo estamos haciendo con alimentos, educación y salud. El pasado 25 de enero, al concluir una reunión de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA), en Caracas, el presidente Hugo Chávez anunció la condonación de la deuda por 395 millones de dólares que tiene Haití con Venezuela, por los suministros de carburantes que recibe a través de Petrocaribe. Asimismo, se decidió mantener la cuota permanente, sin costo alguno, de gasóleo y gasolina, que se está distribuyendo con mucha dificultad.
De allí que el martes 9 de febrero en una de sus reflexiones el Comandante Fidel Castro dijera que mientras otros países desarrollados eliminaron las preferencias arancelarias a exportaciones agrícolas caribeñas, como el banano; Venezuela tuvo un gesto sin precedentes: le garantizó a la mayoría de esos países suministros seguros de petróleo y facilidades especiales de pago.
«Nadie se preocupó, en cambio, por el destino de esos pueblos. De no haber sido por la República Bolivariana una terrible crisis habría golpeado a los estados independientes del Caribe, con excepción de Trinidad-Tobago y Barbados».
Así actúa nuestro pueblo y gobierno con nuestros hermanos, con solidaridad sin condiciones, a lo cual muy pocos medios de comunicación prestan atención.
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