El portal del hambre

Se les llama portales o sitios a las páginas principales o carátulas de organizaciones, empresas, gobiernos que hacen conocer sus intenciones, productos o propósitos a través de la red tan misteriosa y mágica que para nosotros –la inmensa mayoría de los mortales– es la red Internet.

Luego de marcar la página principal, portal o sitio se nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en ella para acceder a mayor información sobre lo que se anuncia en la portada.

El del título es uno de los innumerables portales. Su nombre en idioma inglés (que es el que hay que utilizar para entrar en él) es thehungersite.com.

La primera visión que se nos ofrece es un mapamundi desplegado, con la particularidad de que –sucesivamente– se van pintando de negro por un corto período, el lugar del mapa correspondiente a un país. Las manchas negras saltan de un país a otro cada 3,6 segundos, insistiendo fundamentalmente en Asia (preferentemente India, Paquistán, Bangla Desh, China) y Africa (con predominancia de Sudan, Etiopía, Zaire, Camerún). Esporádicamente se enluta el contorno de Brasil o México.

A continuación se nos informa que cada vez que se tiñe de negro el mapa de un país, significa que ha muerto allí una persona por hambre. Ello ocurre una vez cada 3,6 segundos en el mundo, lo que significan veinticuatro mil muertes diarias.

Las tres cuartas partes de esas muertes corresponden a niños menores de cinco años.

Se nos informa también que la situación ha mejorado, dado que las muertes diarias eran de cuarenta y una mil hace veinte años y de treinta y cinco mil hace diez. De todas maneras, son demasiadas.

La muerte, esa que vemos enlutar un país cada tan poco tiempo, se ha producido por una hambruna aguda o por malnutrición crónica. Existen en el Planeta ochocientos millones de personas que sufren actualmente el hambre o la malnutrición crónica.

Existen comunidades enteras, enormes extensiones de territorio, naciones, donde no ha sido posible resolver el acceso al agua potable, o el almacenamiento de alimentos para asegurar el suministro durante todo el año. Todo eso aparece como extraordinariamente ridículo en la era actual que, nos insisten, es de globalización y del triunfo sobre las barreras geográficas y de tiempo para interconectarse entre los humanos.

Sin embargo es así. La globalización incluye la exclusión. Para algunos (800 millones de seres humanos) es total, para otros y en distintas medidas (nosotros mismos) es parcial.

El portal del hambre nos propone que hagamos clic (sólo una vez cada día) en el país que elijamos, en el momento que se enluta su silueta en el mapamundi. De esa manera aseguraremos dos tazas de arroz para ese país, que se harán llegar desde un programa especial de las Naciones Unidas, donadas por las empresas patrocinadoras (sponsors) del programa.

Yo lo hago cada mañana. Aunque siempre me pregunto si no será posible una acción más efectiva y global (para estar de acuerdo con los tiempos).

Por aquello que nos enseñó Paco Espínola de que «hay que hacer por los hombres algo más que amarlos».

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