Enfriar cabezas y moderar apetitos
Como nunca en la historia de la humanidad, se ve tan claramente cómo la política se condiciona a la economía y viceversa. No hay desarrollo de una base material socioeconómica de un país dado si no se articulan ambos procesos; un divorcio, una ruptura de esa cadena, termina en lo que se llama crisis con consecuencias imprevisibles.
En el Uruguay a partir del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez se ha aplicado una línea estratégica de la economía en la que, con precisión matemática, se logró el desarrollo de infraestructura, subir el PBI a escalas nunca vistas, disminuir el porcentaje de la deuda en relación al PBI, que era más de 100%, a cerca de 70%, y un déficit fiscal en promedio de los cinco años cercano al 0,5% – 1%. No insistimos sobre la utilización adecuada de las reservas para amortizar y renegociar deuda y, en particular, con el FMI, para terminar así con las odiosas inspecciones y veedores de turno. Todo ello acompañado de una política consecuente de redistribución de la renta hacia los sectores más desvalidos, más excluidos, creando un ministerio para esos fines. Al mismo tiempo acompañar esa política con un refuerzo excepcional al rubro educación y la creación del Fonasa como eje para consolidar una política de Salud Pública hablando de Salud Sana. Se desarrolló sin artificialidades el consumo interno, con una política armónica en los préstamos al consumo, así como en valor del dólar en el mercado, obteniendo un cumplimiento en las metas de inflación, 6,5%, y un aumento vertical de la ocupación, generando un porcentaje de desocupados de sólo un dígito, alrededor del 7%. La política de establecer la instalación de los Consejos de Salarios para la industria privada y en función de la aplicación de la ley su negociación para el aumento anual de las pasividades, redundando en una capacidad de compra activa por parte de los trabajadores y los jubilados. Si sumamos una política salarial adecuada en el presupuesto de los órganos estatales y paraestatales, el círculo se cerró en una coherencia que cuando el electorado tuvo que laudar su voto (una campaña maliciosa de la oposición en la que ellos consideraban el talón de Aquiles del gobierno, la política impositiva) laudó a favor del gobierno, porque las realizaciones rompían los ojos de quienes querían ver.
No quisiéramos dejar de referirnos (hay muchos más elementos, datos, cifras, etcétera) al BPS, cuya política le ha permitido tener 1.300.000 empresas registradas, además de haber retrocedido el déficit (ello supone menos asistencia financiera del fisco, es decir la caja del Estado).
En el país en estos últimos 50 años han habido en política económica tres grandes redistribuciones de la renta nacional:
1959: gobierno Herrerista Nardonista, devaluación monstruo del dólar, pasó de $ 2,19 a $ 11, introducción del FMI (hasta el gobierno del FA), y la redistribución de la renta va hacia el campo, no a los «botudos» sino a los «galerudos». Se hacen la ganga y empieza el desmonte de las industrias asistidas, como la textil. Se atenta contra el salario y aparecen las grandes marchas del sacrificio de los textiles, contra la política del Ministerio de Industrias, en aquel entonces dirigido por Angel María Gianola.
Además miremos alrededor: en Brasil se reunieron 300 empresarios (LIDE, grupo de líderes empresariales) con el ministro de Economía. Ojo, para estar en el LIDE la empresa debe facturar más de 100 millones de dólares. Tema: que el debate electoral no toque el modelo actual; la política de Lula desarrolló mercado interno y elevó a 20 millones de pobres a la escala de capa media. Aleccionador, ¿no?
Ahora miremos a Europa: la exitosa UE (Unión Europea) ya no es tal; resulta que en esa caja de cristal aparecen ciertas manchas comprometedoras. La histórica Grecia falseó balances, cifras: está prácticamente en default. La eurozona está alarmada y habrá un plan de austeridad extremadamente duro, lo que supone que el déficit fiscal del ¡12%! se reducirá al 3% en dos años. Los salarios, las jubilaciones y las políticas sociales pagarán las consecuencias y ya veremos los gemidos y los estallidos del pueblo griego. Pero a España y Portugal no les va mejor: ahí nuestros ayer orientadores, el FMI, les recomiendan hacer «grandes sacrificios», lo dijo Olivier Blanchard, economista en jefe del FMI. La tasa de desocupación, «del paro», como se dice en España, es altísima y buena tarea tendrá el gobierno socialista de Zapatero de explicarles a los españoles que el FMI quiere apretar el cinturón.
Por lo tanto, aquí nosotros miremos el porvenir con confianza y equilibrio, en la hora de entender la política y la economía.
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