Yemanjá: fiesta de integración
Pasó otra fiesta de la Orixá africana Yemanjá, Reina y Virgen del mar, y las costas se llenaron de regalos y pedidos de fieles y simpatizantes.
¡Cuánta fe desparramada en la arena y flotando en el agua! ¡Cuánta fe!
La particularidad este 2 de febrero fue que según la cultura religiosa afroumbandista, Yemanjá es la Regente de 2010 y su personalidad magnífica brillará especialmente junto a otros orixás que la acompañarán en su reinado.
Debido a ello también es un momento singular para ofrendarle y lograr sus favores.
Los orixás son las fuerzas o energías de la naturaleza veneradas por el aborigen africano, creencias llegadas a este continente con la esclavitud. El culto al agua nace en un río de Nigeria y al cruzar el océano en la diáspora, y por ser madre de casi todos los orixás, se le otorga a Yemanjá el reino de los mares, quedando las aguas dulces bajo la égida de Oxum, su hija-hermana predilecta.
Su nombre significa madre de los peces y es ella, en su sincretismo con Nuestra Señora de los Navegantes o Stella Maris, la que ilumina las embarcaciones para que lleguen a salvo a tierra, y a quien se encomiendan los pescadores para tener abundante pesca.
Energía personificada en forma de mujer, su magnificencia hace que la africanidad la conciba ampulosa y de senos pródigos por criar varios hijos. El vientre fecundo es de Oxum, que protege a los niños antes de nacer en su gestación y primera infancia, siendo derivados al cuidado de Yemanjá cuando saben caminar pues ella los educa con el necesario rigor aunque también con dulzura. Es severa como madre que imparte valores y sabe poner límites para ser respetada y por lo tanto sabia en su tarea de dar a conocer la vida y sus peligros.
El mito de que corre los amores es sólo eso, y puede entenderse como su afán por la felicidad de sus hijos y devotos, pues libra a las personas de pasiones perjudiciales indicando el camino hacia el éxito en pareja.
Podemos pedirle tranquilamente por cualquiera de las humanas necesidades que padecemos hombres y mujeres.
Su veneración responde a la necesidad de cuidar el líquido elemento imprescindible para sobrevivir y perpetuar las especies. Para los originarios, su fuerza en principio sin íconos y luego representada por el arte yoruba hasta sincretizarse con los santos católicos, estaba en una piedra extraída del mismo río sagrado. La simple sabiduría de los pueblos nativos echa una mirada ecológica sobre la importancia del agua y sus dones en el desarrollo de la vida, cuando nadie imaginaba que existiría el calentamiento global y sus desastrosos efectos derivados de la modernidad que abusa de los recursos naturales no renovables.
Le agasajamos llevando sus frutas y comidas predilectas sandía, uvas y mazamorra blanca, coco, pipoca las infaltables velas celestes y blancas, cartitas, miel, perfumes, jabones escritos con los nombres de aquellos para los que pedimos ayuda, flores de colores delicados, enseres femeninos porque es mujer y coqueta, junto a los pedidos de salud y bienestar para nuestra familia y sociedad.
Ella vibra en la plata o el metal plateado y en los colores celeste, celeste y blanco, azul o verde mar.
Como reina está seguramente habituada a las joyas deslumbrantes, aunque también es espiritualmente valioso lo que no se paga con dinero brindado desde la profundidad de la fe y la devoción. Esto significa que no se fija en lujos, aunque está acostumbrada a poseerlos, sino en la pureza del alma a la hora de pedir o agradecer.
Yemanjá 2 de febrero convocatoria espontánea; evento declarado de Interés Municipal (IMM), de Interés Cultural (MEC) y Turístico por el Ministerio de Turismo y Deportes, recibió en la playa a personalidades, representantes de gobierno y autoridades políticas, sociales, diplomáticos y público en general en sus costas dulces y saladas, compartiendo un acontecimiento popular que ha trascendido la esencia religiosa afro, para formar parte del calendario tradicional del verano uruguayo.
Como homenaje al festejo y a quienes lo vivieron con naturalidad y alegría desde su diversidad, les dejo un texto del bahianísimo y universal Jorge Amado en su libro Mar Muerto sobre la Madre de los Océanos.
Muchas bendiciones y próspero año del agua que limpia los caminos para todas y todos.
Iemanjá de los cinco nombres
Iemanjá, que es la dueña del muelle, de los aveiros, de la vida de sus hombres, tiene cinco nombres, cinco nombres dulces que todo el mundo conoce. Se llama Iemanjá, siempre se llamó así y ese es su verdadero nombre, de dueña de las aguas, de señora de los océanos. Pero a los canoeros les gusta llamarla Janaína, y los negros, que son sus hijos predilectos, que danzan para ella y la temen más que todos, la llaman Inaé devotamente o, en sus súplicas, la Princesa de Aiocá, reina de esas tierras misteriosas que se esconden en la línea azul que las separa de las otras tierras.
Y las mujeres del muelle, que son simples y valerosas, Rosa Palmeirón, las mujeres de la vida, las casadas, las muchachas que esperan novio, le dicen Señora María, por que María es un lindo nombre, el más lindo de todos, el más venerado y se lo dan a Iemanjá como un regalo, como si le regalaran una caja de jabones a su piedra del Dique. Ella es una sirena, es la madre del agua, la dueña del mar, Iemanjá, Janaína, la Señora María, Inaé, la Princesa de Aiocá. Ella domina los mares, ella adora la luna que viene a ver en las noches sin nubes, ella gusta de las músicas de los negros.
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