Haití más allá del terremoto
Las imágenes desgarradoras del terremoto en Haití, han despertado solidaridad y colocaron a ese país olvidado por el mundo en el centro de la atención.
El terremoto por cierto fue devastador. La sensibilidad del mundo quedó erizada con las imágenes de destrucción y muerte. De todos lados comenzó a fluir ayuda y allí empezaron los problemas.
La tragedia de Haití no empieza ni termina en el terremoto y sus raíces profundas no responden a causas naturales: son históricas, políticas y tienen responsables muy claros.
Haití fue el primer país latinoamericano en independizarse, en 1804. Pero antes, en 1794, fue el primer país en abolir la esclavitud y sentó un precedente para la eliminación de esta aberrante práctica en todo el mundo. Es más, la revolución de esclavos libertos haitiana, encabezada por Toussaint Louverture, enfrentó a Napoleón que quería reimplantar la esclavitud y lo derrotó. Toussaint Louverture estableció además en Haití la escuela laica, gratuita y obligatoria.
¿Qué llevó a que ese faro de libertad de los siglos XVIII y XIX mutara hacia este infierno en el siglo XX? Los intereses de las potencias imperialistas.
Haití enfrentó invasiones de Francia y Gran Bretaña, las que derrotó heroicamente, pero apenas comenzado el siglo XX sufrió en carne propia a EEUU. El gran vecino del norte ocupó Haití entre 1915 y 1935, luego se retiró formalmente, pero dejó como ejército de ocupación a la salvaje dictadura de los Douvallier. EEUU usó Haití como plataforma de agresión hacia todo el Caribe, para impedir otra Cuba y además extrajo todo lo que se podía extraer de Haití.
Un solo dato ilustrativo, cuando comenzó la ocupación de EEUU el 90% de la superficie de Haití estaba arbolada, en 2008 solo el 2% ha resistido la deforestación.
El 80% de la población vive en la pobreza y más del 60% es analfabeta. Esto, en el primer país que abolió la esclavitud y el primero que tuvo escuela laica, gratuita y obligatoria. EEUU volvió a ocupar Haití en 1991 en el golpe contra Aristide, en 1994 para reponer a Aristide y en forma encubierta en 2004, apoyando las bandas mercenerias que invadieron desde República Dominicana.
¿Por qué este repaso histórico? Sencillamente porque esta historia es la que habilita razonablemente a desconfiar del interés de EEUU por hegemonizar por la vía de los hechos la ayuda a Haití y sobre todo la planificación de la salida de ese país.
EEUU respondió inmediatamente al terremoto, envió un barco-hospital con 1.000 médicos, es cierto, pero también mandó más de 10.000 soldados, un portaviones; el USS Normandy, que es un crucero lanza misiles y el USS Norewood, que es una fragata con misiles guiados. La coordinación de la ayuda no pasa por las agencias humanitarias, está militarizada y bajo el mando del Comando Sur.
Hoy EEUU tiene más efectivos militares en Haití que la Minustah, la misión de la ONU para el mantenimiento de la paz. EEUU dice que solo pretende ayudar. La historia de su relación con Haití y la naturaleza de las fuerzas que allí envió dan para desconfiar de esas afirmaciones.
No se puede, ni se debe generalizar, pero el episodio de norteamericanos «adoptando» niños haitianos, incluso con sus padres vivos y sin su consentimiento, muestra los vericuetos oscuros de esa presencia incontrolada y poderosa.
Hay que ayudar a Haití, pero para su reconstrucción soberana y un futuro independiente. Hacia allí deben estar enfocadas las acciones humanitarias, políticas, diplomáticas e incluso de presencia militar de América Latina. En ese sentido parece inscribirse la cumbre de Unasur que se realizará la semana que viene.
Haití es parte de nuestra América, fue un faro de libertad, durante más de 200 años quedó librada a su suerte contra las potencias más grandes del mundo que la devastaron, es hora de ser solidarios.
Pero la solidaridad no solo para el terremoto, también para su independencia, para su libertad, para la dignidad de una vez por todas de su sufrido pueblo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad