La temporada
La actividad turística ha tomado en todo el mundo, en la región y también en Uruguay, una relevancia cada vez mayor.
Es una actividad que da trabajo a decenas de miles, genera ingresos y además posiciona al país en el mundo.
Tras una muy exitosa temporada en 2008, fueron varios analistas y políticos, todos de derecha y con una concepción económica neoliberal, los que auguraron una caída para 2009.
No sólo no hubo caída, en el año 2009 el turismo en Uruguay creció. En el año que pasó ingresaron a nuestro país 2.100.000 turistas y generaron un ingreso de 1.300 millones de dólares. Estas cifras implican un crecimiento del 25% con respecto a la anterior temporada, que había sido muy buena.
Por primera vez desde la década del 90 el turismo superó lo generado por la industria de la carne, para aportar una referencia concreta de la importancia económica de este sector.
Todo ello se logró en un año en que a nivel internacional la actividad turística se retrajo globalmente como efecto del impacto de la peor crisis financiera internacional de la historia.
La presente temporada también llegó bajo malos augurios. Los primeros datos de enero una vez más desmienten esa percepción. El número de visitantes fue superior al del año anterior, se diversificó la procedencia de los visitantes; este año aumentó el número de paraguayos, chilenos y brasileños, lo que permitió absorber un leve descenso de los argentinos, tradicionalmente los más numerosos.
Todo ello se ha logrado con una política seria, responsable y profesional de todos los estamentos de la sociedad uruguaya. En primer lugar del gobierno nacional, que ha tenido una planificación nacional, campañas de difusión, beneficios para los turistas y una coordinación con todos los actores privados y públicos del sector. Un gran papel han jugado las intendencias y también, por supuesto, los actores privados.
Un factor nada menor en la preferencia de Uruguay como destino es la estabilidad política y los niveles de seguridad, que aunque son una preocupación legítima para nosotros, son comparativamente mejores a los de la región.
Todo lo anterior es muy importante. El turismo es una actividad económica y productiva clave para nuestro país y lo será en el futuro.
Pero hay un factor adicional que vale destacar: no ha parado de crecer el turismo interno; en enero, por ejemplo, creció 5% con respecto al mismo mes del año anterior, donde ya había sido muy bueno.
Importa destacar esto por varios motivos.
En primer lugar porque los uruguayos tienen derecho a su recreación y a disfrutar de su propio país.
En segundo lugar porque eso muestra, una vez más, que el poder adquisitivo de nuestros compatriotas se ha recuperado y les permite, con su trabajo, disfrutar con legítimo derecho de sus vacaciones.
En tercer lugar porque no es fruto del azar, ni solamente de la política económica, hay una apuesta específica para incrementar el turismo interno y facilitarlo.
En cuarto lugar porque es otro mentís a la concepción neoliberal que sostiene que para dinamizar la economía hay que congelar o bajar los salarios y lo mismo, para obtener competitividad como plaza turística.
Pues no. El crecimiento de los salarios y de los ingresos es un factor clave en la dinamización de la economía y en el turismo como en otros sectores ha sido uno de los factores que ha permitido a nuestro país no caer en la recesión y superar la crisis financiera internacional manteniendo la senda del crecimiento económico.
La consolidación de Uruguay como plaza turística se puede y se debe hacer respetando los derechos de los trabajadores y no apostando a la superexplotación como factor de competitividad.
Es parte de los cambios que promueve, en política económica, un gobierno de izquierda, también en lo que tiene que ver con el turismo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad