Martí: héroe y maestro de América
Hoy 28 de enero se cumplen 157 años del nacimiento de José Martí, Es el héroe nacional de Cuba, una figura multifacética, admirable, que en sus cuarenta y dos años de vida deja, no sólo una enorme obra literaria, pedagógica, de profunda ética, sino también una vida ejemplar heroica, apasionante, llena de sacrificios, hasta su muerte.
Es imposible abarcar en este breve trabajo la intensa obra y el fecundo pensamiento en la truncada vida del héroe que cae y muere en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.
Más allá de su importante obra, y de su lucha por la independencia de su patria, que justifican plenamente la figura del héroe, queremos destacar dos aspectos de su vida y pensamiento, que lo vinculan, uno a nuestro país, y otro al pensamiento educativo americano, cuyas connotaciones también, en nuestra modesta opinión, están incumplidas en nuestra América.
1- «José Martí, cónsul de la República Oriental del Uruguay».
Dice nuestro ministro de Relaciones Exteriores, el Dr. Gonzalo Fernández, en la presentación del libro, que, impreso a través de un convenio entre el Ministerio y el Consejo de Educación Técnico Profesional-Universidad del Trabajo del Uruguay, lleva el título mencionado… «Uruguay y Cuba tenemos mucho en común, desde el pasado hasta el futuro, y una contribución fundamental para ello han sido los fraternos lazos atados por José Martí en el Siglo XIX, que permanecen inalterables hasta el día de hoy…».
En efecto, a propuesta de su entrañable amigo el Dr. Enrique Estrázulas, que estaba en la época como cónsul uruguayo en la ciudad de Nueva York, el gobierno uruguayo designa a José Martí, con carácter interino primero entre el 22 de mayo y el 10 de octubre de 1884, y luego oficialmente para el cargo a partir del 16 de abril de 1887. La renuncia a la representación uruguaya la ratificó el 1º de marzo de 1892.
Durante ese período representa a nuestro país, e interviene en forma importante en varias reuniones internacionales, en especial en la Conferencia Monetaria, donde defiende con brillantez los intereses uruguayos y de los países latinoamericanos ante el intento de avance del imperialismo, logrando frenar momentáneamente el despliegue dominador del vecino del Norte.
Mantiene también una intensa actividad periodística para medios de difusión en Latinoamérica, que incluyeron a La Nación de Buenos Aires, y la Opinión Pública de Montevideo.
Basta mencionar un pequeño párrafo de su correspondencia con el gobierno uruguayo para comprender la importancia que asignó Martí a esa representación y el desinterés y amor con que realizó la tarea.
Dice en su carta a nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Manuel Herrero y Espinosa, el 20 de agosto de 1891, en ocasión de haber sido comisionado para representar al país en la mencionada Conferencia Monetaria Internacional que se celebró en Washington: …»el honor de que se me ha dispensado me liga aún de una manera más íntima, y de mayor obligación con un país cuya y continua defensa en suelo extranjero me permite sin presunción, ni lisonja, llamar mío. Ni tengo Exmo. Señor honra mayor que la de representarlo. Agradezco, y pido al superior gobierno todas las ocasiones de serle útil. Debiera, al dar cuenta de esta comisión, incluir la nota de los gastos ocasionados: V. E. me permitirá que no la incluya, y dé por suficientemente remunerado el cargo con el honor que con él se me ha conferido».
2- No concebía Martí la posibilidad de ser libres sin ser cultos, por lo que su obra tiende a defender la educación del pueblo, como uno de los pilares del proceso de liberación que impulsaba.
Decía el maestro: «Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre. Un hombre ignorante estará en camino de ser bestia, y un hombre instruido en la ciencia y en la conciencia, ya está en camino de ser Dios. No hay que dudar entre un pueblo de dioses y un pueblo de bestias».
Destacaba Martí, el fundamental papel formador que tenía el trabajo en la educación de los jóvenes. Este concepto aún no desarrollado ni valorado aún en su verdadera dimensión, tiene una enorme trascendencia.
Decía el maestro: «Escuelas no debería decirse, sino talleres, y la pluma debía manejarse por la mañana en las aulas y por la tarde la azada». Esta ideas de vinculación del estudio y el trabajo, y del papel «educador» de éste para la formación integral del ser, debe ser profundizada y considerada un valioso aporte que nuestro sistema educativo y de otros países latinoamericanos debería recoger con mayor fuerza.
Señalamos así, nuestra coincidencia con la propuesta de fortalecer la Educación Técnica Profesional desde la UTU, expresada desde el actual y el futuro gobierno, para crear más conocimiento y mayor conciencia en el papel fundamental de la fuerza productiva, que en la ciudad y el campo, contribuyan a fortalecer la producción de riqueza.
Una clase obrera, campesina, fortalecidas por su firmeza científica y tecnológica y por su profunda ética, será un aporte fundamental para nuestros países, expresada en el ideario martiano.
Decía el maestro …»Ventajas físicas, mentales y morales vienen del trabajo manual»…»el hombre crece con el trabajo que sale de sus manos».
Rescatar de su ideario las cosas más importantes, tratar de impulsar sus profundas concepciones humanas, morales, tener presente un ejemplo de hombre que dio su vida por su tierra querida y expresó en sus versos y lecturas la dulzura y la nobleza de su condición, amar la justicia y buscar la forma de que todos los hombres puedan ser cultos, es la mejor forma de rendirle homenaje.
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