El FA y Montevideo
El Frente Amplio es hoy la principal fuerza política del país, porque detenta el gobierno nacional, porque gobierna además en la capital hace ya 20 años y ahora lo hace además en Canelones y otros seis departamentos claves del país; también por su inserción a nivel de los más diversos sectores de la sociedad, sindicatos, academia, cultura, barrios y finalmente, no por menos importante, por su capacidad de militancia y movilización, expresada claramente en la última campaña electoral.
Cualquier definición política del FA tiene entonces un enorme impacto en la sociedad uruguaya en muchos niveles. El FA ha seguido su acción cotidiana en el gobierno presidido por Tabaré Vázquez; ha resuelto lo esencial de la conformación del nuevo gobierno que presidirá José Mujica; ha puesto en marcha la discusión interpartidaria para políticas de Estado y ha seguido, también, ejerciendo el gobierno en los ocho departamentos donde lo ocupa. Sin embargo, y dado la expectativa es razonable, la información se concentra en las negociaciones y discusiones para la proclamación de las candidaturas a las intendencias municipales para las elecciones de mayo.
En el Interior las candidaturas se han ido resolviendo, utilizando es cierto en casi todos los casos la posibilidad de candidaturas múltiples que establece la ley. Dos excepciones notorias son Canelones y Rocha, donde los actuales intendentes, Marcos Carámbula y Artigas Barrios, parecen reunir el respaldo prácticamente unánime para ser candidatos únicos.
La situación no es tan clara en Montevideo. El escenario se ha ido conformando de un conjunto de decisiones. La primera es el impulso público por parte del Partido Socialista de la candidatura de Daniel Martínez, rechazando incluso integrar el futuro gabinete como lo había propuesto Mujica. La segunda el lanzamiento por parte de Asamblea Uruguay de la candidatura de Carlos Varela. La tercera, descartar por pedido expreso de Mujica, la posibilidad de la reelección de Ricardo Ehrlich al frente de la IMM.
Todo ello ha llevado al escenario que se concretó el lunes en el Plenario Departamental del FA: Martínez tuvo el mayor respaldo, venido fundamentalmente de las bases y sustentado en el PS, el PCU y la VA. Varela tuvo un respaldo sensiblemente menor y provino a diferencia de Martínez, del respaldo de los grupos políticos, especialmente el MPP y el Frente Líber Seregni, los dos más importantes del FA. Como los dos quedaron lejos de alcanzar la altísima mayoría especial requerida por los estatutos del FA desde varias coordinadoras, se impulsó un tercer nombre buscando consenso, el de Ana Olivera.
Pero el Plenario Departamental del FA no discutió sólo eso, adoptó dos resoluciones de enorme trascendencia política que hacen también a la propuesta electoral de la izquierda en Montevideo: se aprobó el programa de gobierno 20102015 y se resolvió que el FA comparecerá con un candidato único que lo exprese.
La segunda decisión es clave, porque un camino de salida para esta situación hubiera sido habilitar, como se ha hecho en el Interior, dos candidaturas y que la elección funcionara como una interna simultánea. Por amplísima mayoría el FA capitalino decidió comparecer, como siempre lo ha hecho con un candidato único. Esta decisión obliga a continuar las negociaciones y conseguir un nivel de acuerdo interno nada fácil de lograr. Pero la primera decisión, la de votar el programa gobierno, es también clave y ha quedado opacada por las luces de las candidaturas. Con la votación del documento «La transformación una constante», el FA se ha constituido en la única fuerza política del departamento que tiene una propuesta clara de lo que piensa hacer en los próximos cinco años.
El documento además fue ampliamente discutido por los sectores políticos y por los militantes del FA, un ejercicio que si bien no ha sido todo lo amplio que se necesita dada la enorme votación del FA en la capital, es una muestra de democracia interna que no se exhibe en la derecha, ni para discutir las candidaturas ni para las propuestas, que hasta el día de hoy, salvo expresiones personales, no se conocen cuales son. Por todo ello, más allá de cual sea el candidato y de cómo termine esta discusión, la propuesta del FA para Montevideo trasciende largamente a esta.
Avalan al FA 20 años de gestión, la innegable transformación sufrida por la capital en varios rubros claves, una propuesta programática única y con respaldo político y la capacidad, avalada en cuatro elecciones, de representar más fielmente que ninguna otra fuerza política a las y los ciudadanos de Montevideo.
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