Haití: tres siglos trágicos y de ausencia de Dios
La tragedia que sufre el pueblo haitiano, por terremotos de más de 7 grados, ha ocasionado derrumbes en un 70% de la capital, y su único hospital destruido, hoy sin luz, agua, ni comunicaciones. Es imposible calcular los muertos o sobrevivientes.
El pueblo de Haití ha sufrido y vive en la condición de ser el país más pobre de América. Comenzando en la historia colonial con el imperio español, pasó posteriormente a manos de Francia, para luego pasar a ser controlada por EEUU totalmente hasta 1934 y luego con su influencia casi directa. Su dramática historia nos genera el interrogante: ¿Por qué la ausencia de Dios, durante estos tres siglos?
Con los franceses se adquirieron los esclavos africanos, razón por lo cual al día de hoy, de los 10 millones de habitantes, el 95% constituye la población negra y en situación de pobreza.
«En el siglo XVII, con el auge del comercio informal, los colonos criollos iban en contra del monopolio que pretendía la metrópoli y el gobernador español Osorio ordenó la despoblación de las franjas septentrional y occidental de la isla con el fin de frenar esa práctica informal. Con el tiempo, en las zonas se fueron asentando los bucaneros (hombres que vivían de la caza, el comercio de pieles y el cultivo de tabaco), así como los filibusteros, ambos de origen francés. Primeramente ocuparon la Isla de la Tortuga y más tarde estos poblamientos determinaron que la parte occidental de la isla fuera reclamada por Francia. En 1697 España cedió a Francia esa parte de la isla por el Tratado de Ryswick, constituyéndose el Saint Domingue francés.
A mediados del siglo XVIII el Haití colonial francés bajo un férreo sistema esclavista, contaba con una población de 300.000 esclavos y apenas 12.000 personas libres, blancos y mulatos principalmente.
En 1769 el sacerdote Bois-Cayman (vudú) marca el punto de partida de la revolución haitiana. En el largo proceso emancipador aparece François Dominique y en 1793 dirige la revolución haitiana, enfrentando a españoles, ingleses y franceses, hasta su captura, destierro y muerte en Francia.
En 1803 el haitiano Jean Jacques vence a las tropas francesas en Vertierres y se declara la independencia de Haití. En el 1822, las tropas haitianas invadieron la parte oriental de la isla (República Dominicana), que recobraría su independencia luego, por 1844. Pero la inestabilidad política le sirvió a Estados Unidos como pretexto para invadirlo en 1915 y ejercer así un control absoluto hasta 1934.
Los sucesos siguientes reflejaron la pugna entre las autoridades mulatas y las masas afrodescendientes y la influencia del Norte.
En 1957 fue elegido como presidente François Duvalier, que gobernó dictatorialmente con abierta ayuda militar y financiera de Estados Unidos y proclamándose luego presidente vitalicio. Su hijo Jean-Duvalier le sucede, hasta que en 1986 una insurrección popular lo derrocó. Surge un Consejo Nacional de Gobierno, presidido por el general Henri Namphy. Tras una serie de sucesos termina electo por primera vez un presidente democrático en Haití: Jean-Bertrand Aristide en 1991. Lamentablemente el propio Vaticano excomulgó a Aristide, siendo político, sacerdote salesiano y portavoz de la Teología de la Liberación. Fue presidente constitucional desde 1991 hasta 2004, siendo el primero elegido democráticamente en la historia de la República. Fue depuesto tras una grave crisis interna, que incluyó violentos episodios que culminaron con la ocupación de Haití por parte de los «cascos azules» de la ONU. En 2006 René Préval es elegido presidente del país.
El 85% del país está por debajo del índice de pobreza, se arrastra sin resolver la situación de la mayoría negra que no tuvo oportunidad de reconstruirse dignamente desde su liberación de la esclavitud, ni en su vida económica, ni culturalmente. El 75% de la población es desocupada o casi sin empleo, y de su economía importa (compra) 4 veces más de lo que exporta. Sólo hay 8 familias millonarias en el país y unos 120.000 empleos seguros formalmente. El promedio de vida es inferior a 45 años y tienen una agricultura casi de subsistencia.
La forestación fue arrasada en un 98% por devastadores imperios junto a otras materias primas. Explotado por todos, desde el narcotráfico, los imperios del Norte, las estructuras religiosas y la complicidad de Duvalier. De nada le sirvió al pueblo haitiano ser el primero en abolir la esclavitud. Con un proceso revolucionario liberador desde 1791 hasta 1804, cuando proclamó la primera república (negra) independiente y la segunda del continente; pero nada mejoró, al imperio francés sucedió el de EEUU. Las políticas de EEUU y el FMI fracasaron y crearon en conjunto las condiciones para convertir a Haití en uno de los países más pobres del planeta. Haití ha vivido y vive la mayor parte de su historia con ocupación extranjera (casi tres siglos). Siempre de hecho para peor. Los críticos a la actual situación comentan que hoy la millonaria «asistencia» de las Naciones Unidas se distribuye un 90% a las fuerzas militares de la ONU, el resto para ayuda social. (Cifras hasta el terremoto).
Se comienza a recibir ayuda internacional frente a la tragedia de varios terremotos, pero su mayor tragedia está en su pobreza y los intereses que manipularon al país durante siglos. Nicolás Guillen diría «Qué sola la tierra sola, la tierra que nos tocó, si hoy es yanki ayer española…la tierra que nos tocó».
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