Nuevo gobierno en marcha
El nuevo gobierno del Frente Amplio se puso a trabajar desde el mismo día después de la elección. El presidente electo José Mujica definió la integración del nuevo gabinete en 15 días, se reunió con los líderes de la oposición y logró la conformación de cuatro grupos multipartidarios para analizar políticas de Estado en temas estratégicos, y en conjunto con el actual gobierno de Tabaré Vázquez trabajó en un proceso de transición inédito en la historia del Uruguay.
Esto, que es realmente trascendente, se complementó ayer con la instalación formal de dos gabinetes sectoriales del futuro gobierno: el Gabinete Productivo y el Gabinete Social.
Comenzó así, en pleno enero, la elaboración y definición de las primeras medidas de la futura administración.
En las reuniones realizadas ayer se expresó una vez más la continuidad entre el primer y el segundo gobierno de izquierda y también el cambio que se producirá entre uno y otro.
Mujica anunció a sus ministros que habrá cambios en el funcionamiento del Poder Ejecutivo; el Consejo de Ministros se reunirá en pleno dos veces por mes y no todos las semanas, los gabinetes sectoriales, que ahora se reunían una vez por mes, funcionarán cada 15 días, con la presencia del Presidente y el vicepresidente en sus reuniones.
Los gabinetes sectoriales, Productivo, Social y de Seguridad, fueron creados por Tabaré Vázquez en 2005 con el objetivo de generar instancias colectivas de elaboración de políticas y también buscando superar la fragmentación y el «chacrismo» reinante durante los gobiernos de derecha.
La conformación de estos equipos de trabajo en el más alto nivel del gobierno es una parte componente de la Reforma del Estado, nada menor por cierto y con resultados demostrados en la práctica.
El segundo gobierno de izquierda, encabezado por Mujica, profundizará y jerarquizará esta práctica política.
Mujica conoce perfectamente el funcionamiento y los logros de esta modalidad de trabajo, al igual que el vicepresidente electo, Danilo Astori, participaron de su creación y en sus principales instancias.
El FA concibe al Estado, desde sus instancias máximas, como un instrumento al servicio de la gente y de sus necesidades, por ello ha buscado romper con viejas prácticas que lo dividían en compartimentos estancos y verdaderas cotas de caza de sectores o personas.
El FA tiene un proyecto de país, un plan de gobierno y la elaboración y ejecución de políticas que le den dimensión concreta exige planificación, discusión y trabajo colectivo.
Integrar la elaboración y las propuestas de distintas instancias del Estado, evitar la superposición de esfuerzos y de gastos, racionalizar y maximizar la ejecución de lo planificado, son todos elementos centrales para gestionar mejor y para cambiar y mejorar la acción del Estado y su impacto en la vida de la gente.
El FA no solo se diferencia de los partidos tradicionales por su propuesta y por su voluntad clara de diálogo sin repetir la exclusión sistemática de la que fue objeto durante los gobiernos blancos y colorados; también se diferencia por la manera de gobernar y de gestionar el poder.
Cuando las noticias se concentran en las candidaturas para las elecciones municipales de mayo, sin duda importantes, o en los primeros escarceos con la oposición por los temas planteados en debate, vale la pena destacar el trabajo sin pausa y con señas claras de que las transformaciones iniciadas en el primer gobierno de izquierda continuarán y se profundizarán.
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