Respuestas globales, una región de primera
La crisis desatada en las finanzas a nivel mundial y con fuerte repercusión en la economía de Estados Unidos y España, ha vuelto a replantear la necesidad de los agrupamientos de distintos países para hacerse sentir en los mercados mundiales y en el desarrollo de nuevas políticas de desarrollo.
Europa ha elegido al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para estar al frente de esa comunidad, con miras a la reconstrucción de la economía. Con este objetivo en mente, el jefe del Ejecutivo español anunció que su Presidencia buscará que la Unión Europea (UE) asuma «más capacidad» para «hacer un gobierno común de la economía» de todos sus estados miembros. Zapatero describió esta estrategia como una garantía para abonar un futuro de estabilidad y crecimiento.
La traducción a la práctica de esta propuesta teórica será uno de los principales ejes del trabajo de España al frente de la UE, cuyo programa fue bautizado bajo el lema Innovando Europa. El texto señala que la presidencia española arranca «en un momento estratégico para Europa» por el contexto de la crisis económica y la entrada en vigor del nuevo Tratado de Lisboa. Es así que ha insistido sobre una economía sustentada en tres pilares: «más productiva, más innovadora y más sostenible».
El razonamiento es, por lo menos en su formulación, sencillo: si la crisis económica ha sido global y globales son también las respuestas a la recesión, ahora ha de lograrse también un futuro de cooperación y política común en materia económica para todos los países de la UE. Este gobierno común deberá mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar, ha dicho Zapatero.
Esta reacción de Zapatero es un buen ejemplo de las políticas que toda Latinoamérica tendría que estar instrumentando, más cuando amplios sectores de analistas pronostican un comercio internacional cada vez más favorable para nuestros intereses.
Es la hora, una vez más, de la consolidación de la Unasur y del Mercosur, para poder encontrar respuestas globales en medio de la crisis mundial. Sólo con la cooperación de todos los países se podrá, también en estas latitudes, dar un fuerte impulso al Estado de Bienestar de nuevo tipo, que seguramente tendrá la impronta de cada pueblo y de sus actores económicos.
Sin el entendimiento y la cooperación, para lo cual hay que consolidar la paz regional, es impensable alcanzar un futuro pleno de realizaciones, que trasforme a toda Latinoamérica en una región de primera. Posibilidades hay; todo depende de la actitud que asumen los gobiernos, partidos y pueblos.
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