En la historia se entra de frente, no reculando

Jorge R. Bruni

1.- Dos afirmaciones del documento que se discutirá en la 89ª reunión, Conferencia Internacional del Trabajo de OIT  2001, motivan esta nota.

La primera nos dice que en América Latina y en muchas otras partes del mundo subdesarrollado, la mayor parte del incremento de la mano de obra urbana ha tenido lugar en la economía informal, (en Argentina y Brasil alcanza porcentajes del 40%)

La segunda expresa que la mayoría de los economistas cree, y los datos empíricos indican, que las cotizaciones de la seguridad social no tienen efectos a largo plazo en el desempleo.

2.- Algunas reflexiones sobre ambas expresiones. Desde hace cuatro años venimos diciendo que de los aproximadamente ocho millones doscientos mil nuevos empleos generados entre 1990   1996 en A. Latina, algo más de siete millones novecientos mil, esto es, ¡el 97%!, corresponden al sector informal.

Nada nuevo bajo el sol, entonces. (1)

Días atrás se dio a conocer el trabajo sobre Informalidad y Seguridad Social en el Uruguay realizado por el Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.

Del mismo extrajimos en nota anterior los siguientes datos que hoy repetimos.

A fines de 1999 los uruguayos que tenían problemas de empleo alcanzan al 54% de la PEA, (2) siendo la precariedad y la informalidad las dos principales dificultades, constituyendo en estos dos últimos casos, el 40% también de la PEA.

En el mismo trabajo se afirma que ambas cuestiones, problemas de empleo, precariedad e informalidad, son de carácter estructural, esto es permanentes.

Y lo que es aún más grave, es que la tendencia nos revela que las complicaciones existen desde muchos años atrás, habiéndose profundizado en la ultima década, por lo menos.

3.- En los días que corren se ha dado a conocer por calificadísimos voceros gubernamentales que se presentará al parlamento otra ley de urgencia que llevaría los aportes patronales de la industria y agro al nivel cero.

Analizando el tema nos lleva a recordar expresiones del ex presidente Sanguinetti que con su soberbia característica nos decía allá por 1985, que quienes cuestionábamos la política económica que nos venía malgobernando desde muchos años atrás y que él continuó en sus dos presidencias, teníamos los ojos en la nuca. Ibamos contra la historia.

El doctor Batlle en ese lenguaje mezcla de chiste y monserga, ratifica al ex y nos bombardea a diario con el soporífero discurso, adornado con algún chiste, acerca de la modernización para ponerse a tono con el mundo.

O ambos creen que la OIT mira hacia atrás, cosa posible entre tanta insensatez, o de lo contrario ignoran, lo que no es creíble, que dicho organismo es el único a nivel oficial que recoge la opinión del mundo entero en materia trabajo y seguridad social.

Una tercera hipótesis es que ambos dirigentes están contra el mundo. También es posible.

Pues bien. La OIT nos está diciendo que las cotizaciones de seguridad social no tiene efectos a largo plazo en el empleo.

Sin embargo acá, Végh Villegas y Gil Díaz en dictadura, Zerbino, Braga, De Posadas, Mosca y Bensión en democracia, y algún otro que se nos escapa, superficial y frívolamente, insistieron e insisten en que todo se arreglará ¡con la rebaja de aportes patronales a la seguridad social!

Por algo aplaudieron a rabiar, junto a todos los organismos financieros y países poderosos que los mandan, a otro triste ex: López Murphy. Como aplauden o aplaudirán a Cavallo.

4.- Y ya que hablamos de países poderosos, mencionemos que según estimaciones, bastaría con asignar una pequeña parte del PBI mundial para sacar de la pobreza más extrema a la mayoría de las personas en los países subdesarrollados y más pobres. Esto también lo dice la OIT en el documento mencionado.

De la mitad de la población del mundo excluida de la seguridad social, quienes más sufren son los que están al margen del empleo, los informales incluidos, que aquí en Uruguay constituyen el 54% de la PEA, alcanzando la informalidad y precariedad el 40% de la misma PEA, el mismo porcentaje que en Argentina y Brasil, aunque en estos dos últimos países la cifra está referida a la mano de obra urbana.

Mientras nuestros ilustres economistas sigan llevando a la práctica políticas de seguridad social que tienen como objetivo fundamental el incremento de la productividad (lo que en principio no está mal), pero que no es lo sustancial ni mucho menos, sino que lo es el bienestar de la población, seguirá creciendo como en los últimos diez años la precariedad y la informalidad.

Mientras se insista en que la S. Social es el origen de los males que soportamos, y se sigan llevando adelante políticas económicas a las que se les debería preguntar cuál es el propósito que persiguen, además de que los números cierren como las cuentas del modesto almacén de barrio, no importando a qué costo social, nos seguiremos precipitando hacia la desprotección social, acercándonos a cifras que antes nos horrorizaban y que ahora están ahí, en la región y en Uruguay, casi al alcance de la mano.

¿Seremos nosotros los que tenemos los ojos en la nuca, o serán otros, que tal como decía el siempre insustituible Peloduro: «Algunos en vez de entrar a la historia mirando de frente lo hacen reculando»?

1.- Víctor Tokman  Daniel Martínez OIT Edición Obrera N. 109-OIT

2.- PEA – Población Económicamente Activa

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS

 

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje