Trabajadores y gobierno popular

La izquierda se merece este debate

El conflicto entre la conducción de Adeom y el Ejecutivo comunal de Montevideo ha dificultado la comprensión del problema de fondo que la izquierda uruguaya todavía no ha podido encarar: la relación entre la fuerza política, el gobierno popular y el papel de los trabajadores. La mayor parte de los votantes frenteamplistas y encuentristas creen que el papel de la izquierda en el gobierno consiste en cambiar las orientaciones económicas y sociales, sustituir autoridades y echar a andar…

El gobierno de la izquierda tiene que ser mucho más que eso, y si no lo es va a estar enormemente limitado. La principal contra que tuvo el Frente Amplio en el gobierno de Montevideo, sobre todo cuando Tabaré Vázquez era el intendente de todos los montevideanos, fue haber heredado una estructura de gobierno construida para otra cosa, sustentada sobre la base del clientelismo político que manejaron toda la vida los partidos tradicionales y muy poco apta para gobernar en función de los intereses de los montevideanos más humildes. Para poder hacerlo realmente bien, las fuerzas de izquierda tienen que trabajar sobre tres ejes: el equipo de gobierno, los trabajadores y los vecinos. Sin caer en eso de que la medida del carácter popular del gobierno lo determina la conducta que tiene con los trabajadores a su cargo. Eso es un elemento a tener en cuenta. Pero no es el único elemento ni mucho menos. La primera responsabilidad del gobierno, nacional o municipal, es atender la situación de quienes lo eligieron: la población de Montevideo, en el caso de la IMM, o todo el pueblo oriental en el caso de ganar las elecciones nacionales. Los trabajadores, municipales o nacionales, tienen que formar parte del equipo necesario para atender y solucionar las necesidades populares y del Estado o del municipio.

La fuerza política tiene que tener en cuenta esta necesidad y elaborar políticas de gobierno que lo sustenten, así como cuando se plantea la defensa de las empresas del Estado se tiene que tener en cuenta el papel de los trabajadores en la gestión de los entes. La izquierda, en otra época, discutía mucho más estos temas. Sin embargo ahora, que se es gobierno en Montevideo y que tiene a la vuelta de la esquina el gobierno nacional, lo discute poco y elabora menos. Hace tiempo que tendría que estar pensando y elaborando sobre la participación orgánica de los trabajadores en las empresas del Estado: ni que hablar con respecto a la IMM.

En este último caso, no lo ha hecho la fuerza política ni la organización de los trabajadores. Estos, por lo menos la conducción mayoritaria del sindicato, no sólo no se lo plantearon, sino que establecieron una relación con el Ejecutivo comunal a partir de una mala caracterización del gobierno de la IMM, que los condujo a un enfrentamiento exacerbado. Haberse planteado la participación, así como abandonar el concepto de que los trabajadores siempre tienen la razón y no defender abusos claramente demostrados, hubiera prestigiado mucho más el trabajo de los municipales y los hubiera puesto de cara a la gente y los vecinos de Montevideo con una estatura mucho mayor que la que tienen en la actualidad. Tan mala es la visión que la gente tiene de ellos que no logran encontrar aliados de importancia para enfrentar los planteamientos de privatizaciones o tercerizaciones. Y esa es la peor derrota que puede sufrir una dirección sindical: ponerse de cara a la gente y no encontrar apoyo ni respaldo en un pueblo que se ha caracterizado por el apoyo y el respaldo que le ha brindado a la mayor parte de las causas populares y sindicales cuando fue solicitado por quienes luchaban contra la injusticia.

El Ejecutivo comunal; por su parte, respondió con extrema dureza a los planteamientos sindicales y ambas partes se retroalimentaron en un conflicto que metió al EP-FA en un círculo perverso que no le ha permitido levantar la cabeza y mirar con mayor altura la situación. El Frente Amplio no puede transformarse en el árbitro de un enfrentamiento entre los trabajadores y la IMM. Tiene que ir mucho más lejos y elaborar políticas de gobierno hacia los vecinos de Montevideo que incluyan a los trabajadores, que incluyan la relación del Ejecutivo comunal con los trabajadores y la relación de la fuerza política con todas las partes.

Porque la responsabilidad del deterioro de la relación entre la conducción de Adeom y el gobierno municipal nos cabe a todos: a los equivocados, a los omisos y a los que miramos para arriba y pasamos chiflando bajito al lado de los problemas. Nos quejamos del papel de los trabajadores y nos olvidamos de que ayudamos a desarrollar la mentalidad que, puesta en movimiento, conduce a la conducta de la que después nos quejamos. Nos olvidamos que, cuando la gente critica al sindicato, no critica a la conducción, sino a una herramienta de los trabajadores que para nosotros es esencial. Nos olvidamos de que en lugar de fomentar el debate, el intercambio y la elaboración para mejorar la relación entre la fuerza política, el gobierno municipal y el papel de los trabajadores, caímos en la inacción y dejamos que la situación se deteriorara cada día más.

De frente a la responsabilidad del gobierno municipal, ante la posibilidad cierta de poder alcanzar el gobierno nacional, la izquierda se debe un debate, profundo y serio, sobre la relación entre la fuerza política, el gobierno popular y el papel de los trabajadores y los sindicatos. Es la hora de comenzarlo de cara al futuro y mucho más allá de las instancias orgánicas que cada uno pueda tener.

* Integrante del Comité Ejecutivo del MLN-T, de la Dirección Nacional del MPP de la Mesa Política del Frente Amplio   

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje