Vázquez, Mujica, el FA y el Estado
La reforma del Estado, colocada por el presidente electo, José Mujica, como un eje de preocupación, ha quedado instalada definitivamente en el debate político, con la fuerza y el peso que merece.
El lunes se refirió a ella el presidente de la República, Tabaré Vázquez.
Lo hizo coincidiendo con Mujica en la importancia del tema y también para señalar su visión y posición al respecto.
Vázquez planteó lo que a su entender son cuatro los aspectos clave de la reforma del Estado: primero, es necesario tener un Estado que se adapte al modelo de país productivo, que no sea burocrático, que atienda bien los aspectos económicos y financieros sin demoras; segundo, hay que darle la dimensión que debe tener el Estado, que debe ser fuerte; tercero, profesionalizar y capacitar a quienes trabajan en él; y cuarto, el Estado no debe ser una carga para la población y para la producción.
El Presidente también reivindicó lo que se ha realizado en este primer gobierno de izquierda para reformar al Estado empezando por reconocer que «resta mucho por hacer».
Vázquez sostuvo que «se ha comenzado el proceso de reformar el Estado», destacó la creación del Ministerio de Desarrollo Social y otra serie de medidas tomadas en estos cinco años.
Lo del Mides es un ejemplo significativo de un cambio en la estructura y las funciones del Estado. Se creó un nuevo ministerio desde cero, se construyó su estructura y se lo puso a prueba en un tema trascendental: el combate a la pobreza.
El Mides demostró en la práctica, terreno siempre determinante, que el Estado puede ser eficaz y eficiente; los resultados están a la vista.
Con una estructura absolutamente nueva se llevó adelante uno de los «buques insignia» del primer gobierno de izquierda, nada menos que el Plan de Emergencia y luego el Plan de Equidad.
Vázquez también se refirió a otro punto central de su propuesta: la descentralización.
El proyecto de Ley que en estos días volverá a considerar el Senado, con las modificaciones aprobadas en Diputados, es una apuesta muy fuerte y decidida a la democratización de la estructura estatal.
Es, según palabras del propio Vázquez, «acercar el Estado a la gente», darle a la política sentido práctico concreto y profundizar el ejercicio de la ciudadanía.
El Presidente lo dijo con claridad: «La Ley de Descentralización es parte integrante de la reforma del Estado».
Vázquez coincidió públicamente con Mujica en la importancia de este tema para todos los y las uruguayas. No debería constituir una sorpresa.
Como se señalara en este mismo espacio hace dos días, el Estado, su papel en la sociedad, su transformación democrática y el incremento de su eficacia son un nudo central de cualquier propuesta de izquierda.
El Frente Amplio ha reivindicado desde siempre el papel del Estado como un agente central del funcionamiento de la sociedad y sobre todo, de su transformación.
Como muchas otras cosas y como lo afirmó claramente el propio Mujica, la transformación del Estado, comenzó en este primer gobierno del FA, pero debe ser profundizada y llevada a otro nivel en el segundo.
Es muy importante que tanto Vázquez como Mujica señalen la complejidad del cambio, sus múltiples dimensiones; en el terreno de la eficiencia, de la desburocratización, de la reformulación de objetivos y procedimientos, y muy particularmente en el de su democratización y transparencia.
Los cambios imprescindibles, la construcción de los consensos políticos y sociales para hacerlos viables, necesita en primer lugar que el debate tenga los centros justos y no se parcialice o se reduzca a sus aristas más notorias o polémicas.
Es un tema central para todos los uruguayos, trabajen en el Estado o no. Hace a la calidad de vida, hace a la conformación económica de nuestro país, pero también hace a la calidad, la profundidad y la posibilidad misma de los cambios.
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