Chasman y Chirolita

Chasman fue un personaje de nuestra niñez y adolescencia, ventrílocuo él, que tenía la virtud de darle vida a un muñeco de madera al que todos conocíamos por Chirolita. La característica fundamental de este era que hablaba mucho y como hablaba mucho se metía en unos líos terribles.

La mayoría de las veces hacía reír. Chasman lo manejaba como él quería, cuando veía que Chirolita estaba medio denso lo metía en un baúl y Chirolita desaparecía, ya que no tenía vida propia, en definitiva se trataba simplemente de un muñeco bocón manejado por Chasman.

En Maldonado no es que los hayamos clonado, pero la verdad que tenemos un par de personajes bien parecidos a Chasman y Chirolita. Tienen alguna semejanza con los originales, la principal, por cierto, es la de hacer reír cuando hablan, y al igual que los originales, hay mucha gente que cree que son de verdad y hasta les llevan el apunte en lo que dicen, fundamentalmente los niños y los más viejitos.

En general, la gente más o menos informada sabe que lo que dicen y hacen es parte de un libreto inventado, que lo suyo es toda apariencia y que en realidad lo de ambos va por otro lado. Chirolita había caído en desgracia justamente por boca abierta, había perdido los espacios de protagonismo que ostentaba, sabe por ejemplo que a Montevideo ya no irá más. Eso le pasó por creerse que era realmente de verdad, cuando en realidad es un muñeco.

Chasman, que no es ningún gil, lo sacó del baúl, le dio un par de sacudidas y lo puso otra vez en funcionamiento, ya que lo ve como imprescindible para hacer algún peso en el futuro. Mucha de la riqueza que tiene Chasman se la debe a Chirolita, ya que este era el rey de los muñecos y uno de los principales defensores de Chasman cuando éste reinaba.

El Chasman y el Chirolita versión criolla tienen muchas cosas que los unen. Ambos ocuparon lugares muy importantes en la sociedad de Maldonado, ambos tienen muchos amigos en común que hicieron mucha plata de la noche a la mañana y ambos tienen buenos amigos en el Poder Judicial que, entre otras cosas, impiden saber por qué sus amigos hicieron tanta plata de un día para el otro.

Los dos tienen arrogancia de sobra y todavía creen que la gente les cree. Últimamente han vuelto a los medios masivos y se augura una presencia constante en la tele. Como siempre, y como sucedía con los originales, su accionar estará basado en la fantasía, fantasía de hacer creer lo que ya nadie cree.

Chasman dirá que en los peores momentos supo manejar la casa con solvencia para todos, cuando en realidad el que se benefició y grande fue él y sus amigos, mientras por otro lado le bajaba el sueldo a su personal de servicio.

Dirá que hizo mucho cuando en realidad no hizo absolutamente nada, salvo incrementar sus propias cuentas. Dirá que ahora no se hizo nada cuando en realidad basta con salir a dar una vuelta por el pago para darse cuenta que está mintiendo.

Chasman no hablará de corrupción porque se metería en un berenjenal espantoso. ¿Y Chirolita?…y Chirolita lo va a acompañar, porque en realidad ese es el papel que la historia le tiene asignado: acompañar.

Hablará alguna que otra pavada, gesticulará pomposamente, buscará que alguien le discuta en público para que las estupideces que suele decir cobren vuelo, pero eso sí, con un detalle, siempre manejado de última por Chasman, que lo pondrá nuevamente en el baúl si ve que se le va de boca y le quita protagonismo, en definitiva le hará saber cuando corresponda que, al igual que en el caso de los personajes verdaderos, el que manda es él, que Chasman es el de carne y hueso y Chirolita un muñeco de madera.

Posdata: El nombre verdadero de los personajes corre por cuenta del lector.

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