El respaldo a Tabaré
El primer presidente de izquierda del Uruguay, Tabaré Vázquez, termina su gestión con el respaldo popular más alto de la historia: 80%.
Los resultados de la encuesta de Factum, publicados ayer por LA REPUBLICA, son de mucha trascendencia institucional y política.
El gobierno del Frente Amplio, encabezado por Vázquez, asumió con un país destrozado a consecuencia de más de tres décadas de gobiernos de derecha que aplicaron, con pequeños matices, el neoliberalismo casi como una religión.
Es cierto que la crisis de 2001-2002 fue el golpe más severo. Pero no es menos cierto que las tres décadas de gobiernos de derecha Pacheco, dictadura, Sanguinetti, Lacalle, nuevamente Sanguinetti y Batlle transformaron al Uruguay en una fábrica de pobreza, de exclusión social y de expulsión de gente.
Durante la campaña electoral de 2004 la derecha política, mediática y económica, auguró todos los desastres imaginables si ganaba el FA y el centro de su argumento era que no iba a poder gobernar.
Los hechos demostraron todo lo contrario. El gobierno del FA, presidido por Vázquez, le devolvió la estabilidad política, económica e institucional al país. Pasamos de una ciudadanía descreída, de gobiernos que terminaban con rechazo popular, a un gobierno y un presidente que terminan con un 80% de respaldo.
Vázquez y el FA significaron el retorno de la política para dirigir al país y el desplazamiento de los gurúes económicos y los tecnócratas que nos llevaron al abismo.
El primer aspecto a destacar de esta encuesta es el innegable fortalecimiento de las instituciones democráticas y el retorno de la confianza en la ciudadanía y en su ejercicio como mecanismo de solución de los problemas sociales.
Parte del fortalecimiento institucional, de la recuperación de la credibilidad y en definitiva del respaldo que ahora se expresa es que Vázquez y el FA cumplieron con su compromiso electoral.
El gobierno de Vázquez demostró que se puede crecer y a la vez distribuir más equitativamente la riqueza. Uruguay registró durante el gobierno de la izquierda los niveles de inversión más altos de su historia, el crecimiento del PBI fue constante, se redujo el peso de la deuda externa, se mantuvo controlada la inflación, pero además fueron reducidas drásticamente la indigencia y la pobreza, se abatió a mínimos históricos el desempleo, se incrementaron los salarios y las jubilaciones, se implementó la reforma de la salud dándole cobertura universal a todas y todos los uruguayos, se avanzó a niveles desconocidos en la formalización del empleo, los trabajadores rurales y las trabajadoras domésticas por primera vez tienen derechos laborales. Se duplicó el presupuesto educativo y se triplicó el de la salud. Se instrumentó la reforma tributaria y más allá de polémicas interesadas hoy la inmensa mayoría de los uruguayos paga menos impuestos que antes y los que tienen más por primera vez pagan más.
Se implementó el Plan Ceibal y hoy Uruguay es el único país del mundo en el que todas las niñas y niños de las escuelas públicas recibieron gratis una computadora.
Se avanzó como nunca en la búsqueda de la verdad y la justicia, se habilitaron las investigaciones judiciales y hoy varios de los principales responsables de la represión están presos. Se ingresó y se excavó en los cuarteles. Se publicó un informe oficial sobre la represión y los desaparecidos. En todos esos rubros y en otros como educación, vivienda, seguridad, distribución de la riqueza y verdad y justicia, queda mucho por hacer, pero los avances son indiscutibles.
El segundo aspecto a destacar es el enorme prestigio ganado por Tabaré Vázquez en el ejercicio de la Presidencia. El ejercicio del poder no sólo no lo desgastó, al contrario, lo fortaleció, y cómo.
Pero esta encuesta de Factum no mide la popularidad de un líder, que por supuesto es importante, mide apoyo al gobierno, lo que es mucho más profundo y trascendente.
No se trata de carisma, que innegablemente Vázquez lo tiene; se trata de la obra del gobierno que encabeza, de las transformaciones que realizó, que repercutieron para bien en la vida de la gente, del comienzo de la recuperación de Uruguay como un proyecto colectivo, querible para toda su gente.
Por todo ello, no es un dato menor que el primer presidente de izquierda de Uruguay, Tabaré Vázquez, sea el que termina su mandato con el mayor respaldo de la historia.
Es un gran logro de Vázquez, del Frente Amplio y de todas las expresiones sociales de la izquierda uruguaya.
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