La ética de la unidad

Diputado por el Frente Amplio, Frente Líber Seregni, Maldonado

El compañero José Mujica es el nuevo presidente de Uruguay y el Frente Amplio es gobierno por segunda vez consecutiva. Este es el dato político más importante, no sólo para los uruguayos, sino también para todas las fuerzas progresistas de nuestra América Latina.

Lo es desde el momento que nuestro Frente Amplio es el hermano mayor de la izquierda de América del Sur que está en el gobierno y un ejemplo de lo que es la comunión de la unidad con la diversidad.

Es en esta hora de alegría, que hay que defenderla hasta de la propia alegría para que no se transforme en soberbia y en triunfalismo, que hay que mirar para adelante con la conciencia muy clara de cuáles han sido las claves de esta victoria.

Si bien el papel de los líderes ha sido fundamental ­primero lo fue Tabaré, ahora lo es el Pepe­, la columna vertebral hay que ir a buscarla en el papel de la unidad como filosofía política fundamental, para que el pueblo pueda avanzar en la conquista de la pública felicidad.

Este último año que comienza a despedirse con la victoria del Frente Amplio y que ya nos pone de cara a las elecciones municipales, tuvo en el abrazo de Mujica y Astori una significación sustancial que contagió a toda la sociedad uruguaya, incluso a aquellos que no nos acompañaron en las urnas.

La fórmula presidencial del progresismo triunfó por el éxito del gobierno de Tabaré, que se construyó desde la unidad, pero también porque José Mujica y Danilo Astori crecieron en prestigio ante los uruguayos de todas las capas sociales, particularmente los más humildes. Y ese prestigio fue logrado porque ambos dirigentes antepusieron el programa del Frente Amplio y la historia valiente de su gente, antes que priorizar intereses personales o sectoriales.

El resultado de las elecciones nacionales (balotaje) muestra a un Frente Amplio creciendo más de dos puntos en relación a los comicios de 2004 y tres si lo comparamos con la primera vuelta. En el caso concreto de Maldonado surge que entre la primera vuelta y el balotaje, crecimos casi en seis puntos.

Ese avance electoral logrado fue posible porque en este último año la unidad presidió todas nuestras reuniones y acciones. Por eso, al igual que en lo nacional, la llave del triunfo debe de seguir estando en la construcción del programa departamental del FA y, a la vez, en la elaboración común de una ética de la unidad para que Maldonado no vuelva a caer en manos de la dirigencia del Partido Nacional, sino también para que el FA continúe al frente de la conducción del municipio.

Estoy seguro de que tenemos por delante el inmenso desafío de colocar a Maldonado a la vanguardia de las transformaciones, para ese país de primera que ya se divisa en el horizonte en la perspectiva de 2014.

Estoy convencido de que eso es posible. Para eso es imprescindible no sólo ganar las próximas elecciones de mayo, sino que entre todos tenemos que construir ideas, proyectos, mecanismos de gestión y de participación que recojan la experiencia maravillosa que ha llevado adelante el «Flaco» De los Santos, como intendente de Maldonado, para proyectarla con energía al futuro.

Quiero, mediante estas líneas, reafirmar mi compromiso frenteamplista de que Maldonado va a hacer escuchar su voz en el Parlamento con un espíritu constructivo, pero haciendo sentir, aún más, cuál es el compromiso que tenemos como diputado con nuestros vecinos, sean del partido que sean.

Vaya a todos mis mayores deseos de felicidad en estos días y en el próximo año, tanto en lo personal como en lo colectivo.

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