De aquella herencia maldita de 2004 a la herencia bendita de 2009

En este mes del año 2004 el Frente Amplio programaba su llegada al primer gobierno de izquierda en el país con una herencia maldita proveniente de la década perdida de los años 90 y potenciada por la crisis de 2002.

 

Sin embargo, cuando el mismo Frente Amplio programa el segundo gobierno de izquierda del país, aquella herencia maldita se ha transformado en una herencia bendita.

 

La herencia maldita

La herencia maldita se sustentaba en tres grandes componentes: la producción destrozada, el país endeudado y la gente empobrecida.

El cuadro 1 nos muestra los indicadores que recibíamos aquellos años en los ítems del país improductivo y endeudado.

(Ver cuadro 1)

 

Una renta por habitante de 4 mil dólares por persona, pero al mismo tiempo debiendo un año de la producción nacional y debiendo pagar casi el 60% de esa deuda en los 5 años de gobierno.

Para completar este panorama el cuadro 2 nos recuerda al país empobrecido, con una tasa de desempleo de 13%, con una reducción salarial de casi 25% en los 5 años del gobierno de Batlle y con un aumento de la pobreza que llevó a más de un millón de personas pobres en el año 2004.

(Ver cuadro 2)

 

Pero la herencia maldita no sólo eran cifras como las expresadas en los cuadros 1 y 2. También se expresaba en un Estado desertor, desmantelado, con desregulaciones por todos lados.

El caso más paradigmático, pero no el único, es el de la legislación laboral que prácticamente dejaba sin protección a los y las trabajadoras.

Y al mismo tiempo se partía de la base que el acceso a las políticas sociales debía hacerse a través del mercado y que sólo el Estado actuara focalizadamente en los sectores de mayor marginación social.

 

En síntesis, recibíamos un país derruido, endeudado, marginado y con un Estado desertor: esa fue la herencia maldita.

 

La herencia bendita

Veamos ahora cuál va a ser la herencia que recibirá el segundo gobierno.

El cuadro 3 nos muestra que el país ha vuelto a crecer llegando a niveles de producto por habitante de más del doble que al empezar, si lo medimos en dólares corrientes, ha llegado a invertir niveles cercano al 20% del PBI y ha duplicado sus exportaciones.

Al mismo tiempo ha reducido el peso de la deuda externa del 100% del PBI al 57%.

Pero además:

* tiene vencimiento mucho más equilibrados, bajando a la mitad los de los primeros cinco años.

* un respaldo en reservas del doble que las que había en 2004, bajando mucho la deuda neta.

* se ha bajado el costo financiero de la deuda externa en 16 puntos del presupuesto nacional.

* Y finalmente la baja más sustantiva ha sido el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que prácticamente es nula, siendo éste el organismo que mayores condicionamientos pone a las políticas económicas.

(Ver cuadro 3)

 

Por otra parte el cuadro 4 nos muestra los cambios en los indicadores sociales con rebaja histórica en la tasa de desempleo por debajo del 7%, recuperación del salario real perdido durante la administración Batlle y casi 400 mil personas pobres menos que en 2004.

(Ver cuadro 4)

 

Pero no sólo es una herencia en mejoras. También recuperamos un Estado con presencia relevante desde el punto de vista económico social en:

* la orientación de la inversión con la reglamentación de la Ley de Inversiones a través del decreto 455/07;

* la orientación del crédito a través del rol activo del BROU;

* la orientación del comercio exterior;

* el mercado de trabajo y la fijación de salarios, a través de la negociación colectiva y un número adicional relevante de leyes laborales;

* Las políticas de acceso a los servicios sociales con las reformas de la salud y la educación.

Es decir, priorizamos recomponer las regulaciones y la rectoría del Estado en aspectos económicos (en especial la promoción de inversiones) en aspectos laborales (en especial fijación de salarios y protección de los derechos laborales) y en aspectos sociales (en especial para recomponer la red de protección social).

Por ello las prioridades expresadas por el gobierno nacional en materia de políticas económicas y sociales así como en la necesidad de establecer marcos de coordinación entre ellas, llevó a redefinir aspectos de la institucionalidad del país entre las que destaco:

* la creación del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) que tuvo a su cargo la coordinación de las políticas sociales con especial énfasis al arranque en el Plan de Emergencia, pero ampliando su esfera de acción al conjunto de las políticas sociales;

* la creación del Gabinete Social que núcleo a los Ministerios de Desarrollo Social, que lo preside, el Ministerio de Salud Pública, de Trabajo y Seguridad Social, de Educación y Cultura, de Economía y Finanzas, de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, de Turismo y Deportes y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

* La creación del Gabinete Productivo cuya integración incluye a los ministerios de Industria, Energía y Minería, Ganadería, Agricultura y Pesca, Turismo y Deportes, Economía y Finanzas, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

* La creación del Gabinete de la Innovación integrado por el ministro de

Educación y Cultura, quien lo presidirá, el ministro de Economía y Finanzas, el ministro de Industria, Energía y Minería, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, cuyo objetivo principal será la coordinación de todas las acciones gubernamentales vinculadas a las actividades de Innovación, Ciencia y Tecnología.

Y agrego además que en los ministerios claves para la Regulación y Construcción del Estado de Bienestar se amplificó su capacidad regulatoria con mayores funciones, con recuperación de funciones que el neoliberalismo había olvidado y con reestructuras organizativas y de recursos humanos que sustentan la acción del Estado.

En ese sentido se destacan con claridad el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social con el desarrollo de los Consejos de Salarios y el fortalecimiento de la Inspección de Trabajo, el Ministerio de Salud Pública con la creación de Economía de la Salud, la reestructura de Digesa, en particular de su cuerpo inspectivo, y la creación de la Junta Nacional de Salud, y los cambios en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y en la Oficina Nacional de Servicio Civil incorporando una naciente reforma del Estado y de la estructura del personal de la función pública que deberá profundizarse en este segundo gobierno.

 

Conclusiones

Esta es la herencia bendita. La que rompió los mitos:

El mito que no se podía crecer y distribuir al mismo tiempo. Se hizo crecimiento y distribución simultánea.

El mito que si aumentaban mucho los salarios y se aplicaban los Consejos de Salarios, el empleo iba a caer. En este período de gobierno crecieron los salarios y el empleo.

El mito que los aumentos de salarios provocan inflación y que lo que se gana en salario se pierde en aumentos de precios. En este período de gobierno los salarios aumentaron de manera muy relevante y la inflación se mantuvo estable y controlada.

En síntesis, este gobierno comenzó un proceso de transformaciones estructurales para cambiar al modelo LACE (liberal, aperturista, concentrador y excluyente) creado por la dictadura y consolidado por el gobierno de Lacalle y llevarlo hacia un modelo distributivo e incluyente, con reformas en las estructuras de producción y distribución, con políticas públicas activas tendientes a configurar el Estado de bienestar moderno y con participación social como garante activo de este proceso transformador.

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