Fucvan, Pablo Estramín y el Dr. Alfonso Frangella

La invitación era obvia, unas cooperativas de viviendas ¡resultaron ser ocho! Integrantes de Fucvam harían corte de cinta, el día domingo a las 15:30 horas. Lugar: Camino Maldonado esquina Susana Pintos, cicerone nada más y nada menos que mi amigo Ignacio «Nacho» Suárez. «Dari, sos el presidente de la Junta, ¡tenés que estar! Allá fui, entre trancas y barrancas como quien dice, de un día para el otro.

El lugar, un enorme espacio en el que ocho cooperativas (Coviplac, Covitesol, Covitfono, Covifami 2, Covifami 3, Coviluyfa, Covimabe y Covisusa) propuestas por Fucvam para que construyeran las respectivas viviendas; más de 300 familias estarán afectadas a la edificación por ayuda mutua de lo que será sin duda un enorme complejo habitacional.

El ambiente, una multitud de gente, un continuo desfile desde Camino Maldonado hacia el enorme terreno desbrozado de malezas a machete, azada y hoz; en el fondo, una improvisada cantina con pizzas caseras, torta fritas, y bebidas refrescantes, atiende a los asistentes en una tarde de esas en que el sol cae «a plomo» y castiga fuerte, muy fuerte.

Adelante, un estrado en que actuarán artistas populares, Darío López, Valentín Silva con el conjunto Folkloreando; al costado la silenciosa cinta azul y blanca espera a que una niña, con la tijera, haga el corte esperanzador que dé inicio a lo que será en el futuro las complejidades de la albañilería.

El barrio se llamará Pablo Estramín, un cartel grandote ya lo propaga e instala como un convidado permanente en lo que será, hoy sueño y mañana realidad, ya que en febrero, lo anuncia Daniel Spósito en nombre de la Intendencia Municipal de Montevideo, se estarán resolviendo los pliegos. Cuando conversamos con los dirigentes de las cooperativas, nos señalan un rancho y nos dicen: «Ahí, ese terreno será expropiado y saldremos a la calle Alfonso Frangella». Les pregunto: «¿Saben quién fue?». «No», responden. Entonces les explico que fue un destacadísimo médico oncólogo, director del Instituto de Radiología, gozó de un prestigio internacional notable; en Colombia dictó cátedra, contó con títulos honoríficos de varias universidades e institutos internacionales. Falleció en Uruguay, víctima de un cáncer; querido por el personal del Instituto de Radiología, quienes solicitaron su internación en el mismo para mejor cuidarlo. Murió en el Instituto al que le brindara décadas de entrega para salvar, como él dijera, «enfermos a la muerte», lo sobrevivió su esposa Olivia Alcalde, también médica radióloga, quien siempre se encargó de difundir los enormes aportes del Dr. Frangella a la lucha contra esa pérfida enfermedad.

La vida reencuentra la memoria de Pablo Estramín con Alfonso Frangella y con cientos de cooperativistas que luchan contra otras adversidades de la vida: la imposibilidad de obtener los medios financieros para construir viviendas dignas, como lo establece la Constitución de la República.

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