Casas, viviendas y hogares
Dos crisis coyunturales (económica-financiera y de alimentos) y otras dos estructurales (energética y climática) producen amenazas para la Tierra y hacen que el planeta se vuelva un gran objeto de preocupación, de cuidado y de amor humano.
Esta situación en la que está el mundo no puede continuar. Tenemos que cambiar nuestras mentes y nuestros corazones, nuestros modos de producción y de consumo, nuestra relación con la naturaleza y con la humanidad, si quisiéramos todavía tener esperanza en el futuro.
La solución a la Tierra no caerá del cielo…sostiene Leonardo Boff en su último libro.
Pues bien, a todos los desastres que causan a la naturaleza hay que sumarle los desastres que han causado y causan las políticas económicas de no inversión de recursos para la construcción de viviendas.
Escuchar en los informativos capitalinos que entre nuestros hermanos sanduceros, salteños, mercedarios, etcétera, tras las crecidas de los ríos se produjeron tantos evacuados, hubo tantas casas inundadas, son noticias últimamente recurrentes que sólo profundizan nuestro dolor y a su vez redoblan nuestro compromiso de lucha para lograr que el próximo presupuesto quinquenal de este nuevo gobierno pueda expresar en cifras lo que «la herencia maldita» de gobiernos anteriores le dejó al actual y que en su momento los ministros de Economía y Vivienda respectivos nos confirmaran hace 5 años: «Este gobierno va a priorizar la seguridad, la enseñanza y la educación», dejando como cenicienta a la vivienda.
En este diciembre se cumplen 4 años y medio de esta fundamentación, la cual fue objeto de análisis por nuestra parte en un artículo publicado en este espacio, donde graficábamos con la metáfora de la sábana corta que se produce ante la necesidad de cubrir un todo; su condición lleva a que cuando se cubre la cabeza, se descubren los pies, y viceversa.
Ante esta realidad, al igual que Boff decimos que hay que cambiar la forma de producción, el relacionamiento con la humanidad y la economía que la condiciona, direcciona y promueve accesos a algunos repeliendo a las mayorías, ésta ve a la vivienda como un gasto y no una inversión, habla de soluciones habitacionales y no de hogares y viviendas.
Al igual que los informativos el concepto casa se refiere sencillamente a un lugar habitado, despojando el alma de ésta que es el hogar donde la familia vive, se desarrolla, donde tiene seguridad y calma.
Del latín «focus» proviene la palabra hogar, que en castellano significa fuego o brasero.
El culto al fuego era uno de los primeros y más importantes de los antepasados griegos y latinos y de muchos pueblos indoeuropeos. En cada casa había siempre y literalmente una hoguera, un brasero, una llama viva que era presencia sagrada, estaba en el centro de la casa y todos se congregaban ante él. En relación a este fuego familiar estaba la diosa Estía entre los griegos, pues estos para denominar a la familia conservaban la palabra epiestía, es decir «en torno al hogar».
Creí mi hogar apagado
Y revolví la ceniza…
Me quemé la mano
(Antonio Machado)
Esto intenta ser un mensaje de esperanza a todos los sin techo e inundados como grito de lucha, trabajo y solidaridad que estamos dispuestos a seguir aportando en nuestros actos cotidianos desde donde cada uno sea más útil.
Cambiar las mentes mercantilistas para que la palabra vivienda siga íntimamente relacionada con la palabra vivir, que forma parte y que procede del latín: «Lo que es necesario para la vida», esa seguirá siendo nuestra apuesta.
Que esta Navidad encuentre a todos los uruguayos y uruguayas en torno al hogar familiar, pues como decimos asiduamente «la vivienda es una cáscara, un envase, una envoltura, y lo que más importa es la esencia de lo que está adentro, la familia, la gente, nuestro pueblo», con el cual en 2010 formaremos parte de la pueblada solidaria que aportará brazos y manos que permitirán lograr mejor calidad de vida en los barrios más carenciados como así hacemos público nuestro deseo de éxito a las nuevas autoridades en la materia que nos ocupa, así como el compromiso inclaudicable con los trabajadores y los sectores empobrecidos que aún debemos atender.
Como dicen nuestros hermanos trabajadores, cobijados en el PIT-CNT, «más y mejor empleo»; le agregamos «más y mejor inversión material y humana para la vivienda».
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