Rumbo a mayo

Para las elecciones municipales del 9 de mayo 2010 se abre un abanico de posibilidades para que el Frente Amplio acreciente y extienda el radio de la contundente victoria obtenida en las elecciones parlamentarias y presidenciales culminadas en el segundo turno del pasado 29 de noviembre. Ya comienzan a tensarse las fuerzas para esta fase de la batalla electoral, que tiene características propias.

El Frente Amplio alcanzó la presidencia y la vicepresidencia de la República con la fórmula Mujica-Astori con el número de votos y el porcentaje más alto de la historia uruguaya. En cifras definitivas del balotaje, superó a Lacalle por 9,27% y 203.128 votos: 1.197.638 votos y 54,63%, contra 994.510 y 45,36%. Logró la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados (50 en 99) y en el Senado (16 en 31). En el primer turno del 25 de octubre fue la fuerza mayoritaria en 11 departamentos. A los departamentos en que tiene en sus manos la intendencia como resultado de la elección de mayo 2005, que son Montevideo, Canelones, Salto, Paysandú, Florida, Maldonado, Rocha (y Treinta y Tres, que en esta ocasión no repitió), se agregaron Río Negro, Soriano, Colonia y San José. En Montevideo y Canelones sobrepasó la mayoría absoluta. E incluso en la segunda vuelta mantuvo la supremacía en 5 departamentos: Montevideo, Canelones, Salto, Paysandú y Soriano; es decir, que su votación sobrepasó todos los votos por Lacalle más los agregados por colorados e independientes. Aunque, cabe acotarlo, estos últimos distan de ser totales y hubo muchos trasvasamientos en una y otra dirección, a pesar de la resolución de todos los dirigentes colorados (de Bordaberry a los devaluados batllistas) de votar a los blancos, que fueron en otras épocas sus «adversarios tradicionales» a pesar de lo cual, llegada la hora se repartían el pastel. Querían devolverle el favor que le hicieron los blancos en 1999 votando a Jorge Batlle en el balotaje (hoy por ti, mañana por mí), lo que retardó por un período la victoria de Tabaré Vázquez.

Desde ese momento fue visible, a los ojos de todo el mundo, que el Frente se había transformado en una gran fuerza de carácter nacional, que desde Montevideo a cada uno de los departamentos del Interior, sin excepción, recogía la simpatía y la adhesión de nuestros compatriotas, hasta el último y más olvidado rincón de la República. En todos lados estaba presente el Frente, como una contraseña de esperanza y de voluntad de cambio. Se terminó la vieja antinomia entre capital e Interior. El Uruguay es todo uno.

Ante la nueva instancia, cabe recordar lo que aconteció en la primera vuelta del 25 de octubre, porque ahí cada partido votó por sus propios candidatos, que es lo que va a suceder en principio en mayo próximo. Decíamos que el Frente salió primero en 11 departamentos, los blancos en los 8 restantes y los colorados en ninguno, ni siquiera en Rivera donde tienen ahora su solitaria intendencia. Fueron terceros en los 19 departamentos. La particularidad es que la victoria frentista en los 11 departamentos señalados se produjo no sólo en las ciudades y centros más poblados, sino también en poblaciones pequeñas y caseríos, en el Uruguay profundo, en los cuales el predominio blanco se mantenía desde el origen de los tiempos. Ejemplos típicos en ese sentido se verificaron en Colonia, en San José, también en Soriano, y de ello dieron cuenta nuestros corresponsales en sus detalles reveladores. Ejemplos pequeños que mostraban una verdad grande y una realidad nueva. En tiempos pasados, y hasta no hace mucho era imposible pensar siquiera en destronar en San José a Chiruchi (que por otra parte fue intendente de la dictadura). Ahora sí. Y no es el único ejemplo.

En consecuencia, el panorama para mayo se presenta auspicioso. Ahí cada partido habrá de presentar sus candidatos propios a intendente y ediles de las respectivas Juntas Departamentales. Por eso, literalmente desde el día siguiente al balotaje, se levantó el clamor, en tono muy agudo, de dirigentes blancos y colorados llamando a juntar sus votos en mayo porque de lo contrario avizoraban una verdadera catástrofe, un Titanic para ambos. Las campanas sonaron a rebato para convocar a una nueva Santa Alianza. El intendente blanco Ambrosio Barreiro, de Cerro Largo (donde el Frente votó muy bien y aspira a renovar la intendencia) declaró: «Para la subsistencia tanto del Partido Nacional como del Partido Colorado y para ganar elecciones se tienen que juntar. Así (como están ahora, separados) no van a ganar más los partidos tradicionales». El reelecto diputado blanco salteño Rodrigo Goñi dijo que blancos y colorados tenían que encontrar la forma de unirse para disputarle la intendencia a Ramón Fonticiella, ya que en Salto el FA tuvo un crecimiento sostenido en los últimos 10 años que lo llevó a obtener 46% de los votos frente a 27% del P. Nacional y 19% del P. Colorado, y a alcanzar 52% en el balotaje. «De a uno nos vapulean», dijo Goñi, e instó a buscar una solución (como podría ser un lema técnico) para votar juntos.

Tendrán que romperse la cabeza para encontrar esa fórmula. En propias filas blancas salteñas, el diputado herrerista Luis Leglise dijo que eso es «jurídicamente imposible» y el ex intendente colorado Eduardo Malaquina agregó que es muy difícil que un colorado de tradición vote el lema de otro partido. Lo que ocurre es que la Constitución establece que «las listas de los candidatos para los cargos departamentales (intendentes y ediles) deberán figurar en una hoja de votación individualizada con el lema de un partido político» (tercer apartado del numeral 9º del artículo 77). Y éstos son los que se presentaron a las elecciones de octubre (Frente, Nacional, Colorado, Independiente y Asamblea Popular). Para sumar los votos, los colorados tendrían que votar las listas blancas (aunque en algún caso, como Rivera, podría ser al revés) pero sería un suicidio, ya que no sacarían ningún intendente y ni un solo edil en todo el país. Es muy difícil que Bordaberry entre por el aro de esta operación contra natura.

Como se sabe, en estas elecciones departamentales se gana por simple mayoría, no hay balotaje, rige el doble voto simultáneo, cada partido puede presentar hasta tres candidatos a la intendencia (esto deriva de la interpretación del apartado segundo de la Disposición Transitoria Z) de la Constitución), y sus votos se acumulan para el lema. El que gana obtiene además la mayoría absoluta de la Junta (16 ediles en 31) o más, proporcionalmente, si supera la mayoría absoluta de votos.

Las próximas elecciones de mayo tienen además la particularidad de que por primera vez se van a elegir, simultáneamente, los alcaldes y concejales, 5 en total, en todos los municipios de cada departamento. Serán 83 alcaldías en todo el país (8 en Montevideo y 29 en Canelones). Significa otro gran paso en el terreno de la descentralización, que equivale a un proceso de creciente democratización y participación ciudadana en la gestión pública. Por aquello de que cada ama de casa debe saber gobernar el estado, o por lo menos su entorno próximo.

La perspectiva está abierta, y cada frenteamplista siente que vale la pena esforzarse desde ya, multiplicando los contactos en su radio de acción, sin distinción, para transformarla en hermosa realidad para bien de todos.

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