El acercamiento de la izquierda al gobierno nacional

Roque Arregui

 

Cuando se multiplican los cargos de responsabilidad de las fuerzas de izquierda, y cuando las mismas se acercan al gobierno nacional, meta por la cual se ha luchado sacrificada y generosamente con la finalidad de lograr una sociedad mucha más justa y más libre, es importante que en medio de la lucha diaria reflexionemos sobre la conducta individual y colectiva, lo que ella significa y porque actuamos en política, para no cambiar el norte del accionar, y en vez de trabajar en pos de ideales, se supediten los intereses personales a los de la sociedad.

En tanto los seres humanos poseemos debilidades, debemos ser intransigentes con nosotros mismos en lo que significa cristalinidad, tener apego al trabajo colectivo y no caer en lo que siempre hemos criticado con razón de los otros partidos. Si esto no lo llevamos a la práctica es mejor no actuar en política. Para que no nos metan en la misma bolsa, lo primero es no pertenecer a esa bolsa.

La justa distribución de la riqueza, el bienestar social, la libertad y el pluralismo, la trasparencia y la lucha contra la corrupción no pueden cambiarse por nada.

El trabajo colectivo, el elaborar en conjunto qué hacer en el día a día en el desarrollo de la lucha política, el entender que no es una sumatoria de individuos en la cual cada uno hace lo que quiere, sino que en tanto pertenecemos a una fuerza política democrática se trata de resolver en conjunto el qué hacer, todo esto forma y debe formar parte de nuestras senas de identidad.

Lo que en términos sencillos plantea Tabaré, que podremos meter la pata pero no meter la mano, tiene un significado inmenso y sagrado.

El neoliberalismo hace estragos y no sólo económicos y sociales. El neoliberalismo también hace estragos en la mente y en la conducta de los seres humanos. El clásico «hacé la tuya» es una clara expresión del neoliberalismo, que impide la solidaridad y el bien común.

En tanto frenteamplistas y encuentristas debemos enfrentar esta forma de actuar, y debemos luchar sin concesiones para erradicar ello de la actividad política. Es un tema de decoro y de dignidad. El decoro y la dignidad valen mucho más que lo material y que los egocentrismos.

Mucho se puede hablar de ética en la política. Hablar es fácil. La verdadera ética es un accionar diario consecuente con lo que se pregona. Lo contrario es simplemente demagogia.

La historia de la izquierda está impregnada de ética y es un patrimonio que es obligación de todos preservar. No para recordarla sino para ser consecuentes con ella. La lucha de tantos militantes anónimos y conocidos es un legado que nos compromete. Trabajamos permanentemente para hacer crecer esta fuerza política y es ello una tarea estratégica. Pero en estos momentos en que cada vez más nos acercamos al gobierno, la lucha contra el «hacé la tuya» es fundamental.

Entre todos vamos a continuar su historia, con los que están y con los que se incorporen, adecuándonos permanentemente a las nuevas realidades y actualizándonos, pero lo que nunca debe cambiar son los fines para los cuales se constituyó este Frente Amplio.

* Maestro y diputado por el EP-FA

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