Empezar a concretar

Las lluvias de los pasados días trajeron nuevamente al tapete un asunto tan temido como reiterado en los últimos tiempos: la evacuación de familias debido a las inundaciones provocadas por el desborde de arroyos que, lejos de ser caudalosos, son a veces «hilos» de agua; sin embargo, basta una lluvia persistente (como la que tuvimos y seguramente volverá a ocurrir en no mucho tiempo) para que se vuelvan torrentes y salgan de su cauce invadiendo las construcciones más cercanas que, por lo general, son las más precarias, las menos protegidas. Ni haría falta agregar que éstas son habitadas casi siempre por las familias más pobres…

Esta situación es la que viven cada tanto cientos de humildes pobladores de las zonas de Las Piedras, La Paz, El Colorado, Pueblo Abayubá, y otros en las inmediaciones del arroyo Las Piedras.

Pero también ocurre en el arroyo Toledo, como nos informaban vecinos y amigos, a la altura de Casarino, y en la ciudad de Canelones o en otros puntos del departamento.

Y lamentablemente es «moneda corriente» en muchos lugares del país; baste sólo mencionar los desbordes reiterados del también contaminado arroyo Conventos en Melo.

Sabemos asimismo, en estos tiempos de plomo en la sangre y otras calamidades, que las urgencias son muchas y la gravedad es enorme. Intuimos ya que el problema que aparece en la Teja pero abarca tal vez a todo Montevideo, haya traspuesto los límites departamentales y se esté instalando por nuestros pagos y otros pagos más allá de la capital.

Así como la aftosa no respeta fronteras y es imposible circunscribir y encerrar una virulencia en un territorio determinado, es muy difícil detener la contaminación ambiental. Pero una cosa no invalida la otra y algo hay que hacer.

Soy de los que cree que por algún lado hay que empezar y procuro actuar en consecuencia. Cumplo entonces por informar lo que, en nuestra condición de legisladores, propusimos al reiniciarse el período de sesiones ordinarias correspondientes a la 45ª Legislatura, antes de las lluvias…

Con el diputado Víctor Rossi recorrimos –más de una vez–el arroyo de Las Piedras. Antes y ahora.

Recientemente constatamos algunas de las obstrucciones a lo largo de su recorrido, la contaminación evidenciada en la falta de transparencia, así como los basurales que se han ido formando en sus márgenes.

Vimos, junto a varios vecinos preocupados, cerca de la planta de depuración que OSE tiene instalada en el departamento de Montevideo (pero que es justo enfrente del Liceo de La Paz, a escasos 50 metros de donde se dictan clases) descargar a barométricas de La Paz, Las Piedras, Progreso y también de Santa Lucía. Sí, así como lo lee: también de Santa Lucía.

Se nos informó que unos 30 camiones diarios vierten allí, donde también constatamos la rotura que una de las cámaras presenta y la consiguiente «pérdida» que cae al arroyo, como decíamos, justo frente al Liceo Nº 1 de La Paz.

Nos acompañaron autoridades municipales montevideanas en la oportunidad. Posteriormente establecimos contactos con jerarcas, asesores y legisladores. Estudiamos antecedentes y encontramos el proyecto de Ley aprobado con el objetivo de la recuperación de la cuenca del río Santa Lucía, el que tomamos como base para elaborar el proyecto de ley que propone la creación de una Comisión Honoraria para la Recuperación del arroyo de Las Piedras, el que ya presentamos ante la Cámara de Representantes con la firma de diputados de todos los sectores del Encuentro Progresista-Frente Amplio.

Esta Comisión, de acuerdo al artículo 3º del proyecto, estará integrada por: un representante de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, que la presidirá, y contará además con un representante de cada uno de los siguientes ministerios: Transporte y Obras Públicas, Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y Salud Pública. Contará además con dos representantes, uno por la Intendencia de Canelones y otro por la de Montevideo.

Tendrá el cometido de elaborar en un plazo de 120 días, «un anteproyecto de las obras necesarias para llevar a cabo el plan general de recuperación y un programa de actividades concretas para su ejecución».

Esperamos que en la comisión respectiva el proyecto sea estudiado a la brevedad. Será posiblemente enriquecido, corregido y se elevará posteriormente a la consideración en el plenario de la Cámara.

Se legislará de acuerdo a las posibilidades del Estado y de las intendencias involucradas.

Somos conscientes de que lo propuesto no es más que el comienzo, pero comienzo al fin…

Si lo logramos, estaremos mejorando la calidad de vida de los habitantes del entorno del arroyo de Las Piedras a la vez que evitaremos la angustia, las enfermedades e incomodidades que provocan estas frecuentes inundaciones y que sufren los vecinos afincados más cerca del mismo.

También en alguna medida impartiríamos justicia a esta situación y estaríamos devolviendo la esperanza a esa legión creciente de descreídos. Les estaríamos demostrando que es posible cambiar, mejorar.

Si esto prospera, será además un antecedente o ejemplo a seguir para el arroyo Toledo, Pando, Conventos o aquel que los vecinos, los estudios técnicos o las circunstancias indiquen.

Porque existe solución para los problemas; la cuestión es mostrar voluntad para encontrarla.

Es una buena oportunidad para demostrar, con hechos, lo que pregonamos.

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