EDITORIAL

Las "crisis" del FA

El gobierno electo acaba de superar un traspié. ¿Se puede hablar, verdaderamente, de un traspié? Si nos atenemos a la cobertura que del hecho ha dado la prensa en general ­no sólo los medios interesados sino también los periodistas «independientes»­ parecería que se trató de una suerte de crisis ministerial que pone en duda la estabilidad del nuevo gobierno y la capacidad del Frente Amplio para gobernar.

Así, fue posible oír y leer informaciones y comentarios que hablaron de una pre-crisis del pre-gabinete. Aparentemente, se mantiene la tendencia a ofrecer una imagen del Frente en general y de Mujica en particular según la cual la izquierda no tiene idoneidad para ejercer el gobierno. Lo mismo que se decía hace cinco años, cuando el doctor Tabaré Vázquez fue electo presidente, y que los hechos se encargaron de desmentir y obligaron a la derecha a reconocer los éxitos del primer gobierno de izquierda.

Del mismo modo que en 1971 la derecha fabricó la ridícula y canallesca campaña de terror agorando catástrofes en caso de que la izquierda accediera al gobierno, a casi 40 años de aquello, se sigue abonando la idea de que el Frente Amplio es una especie de aglutinamiento de «rejuntados», de colcha de retazos sin cohesión. Ya desde la campaña para las internas se intentó mostrar la puja entre Mujica y Astori como el reflejo de divergencias insalvables en el seno del Frente. Sin embargo, una vez superada la instancia electoral de las primarias, fue la fórmula Mujica-Astori la que exhibió una imagen de solidez, de complementación, de concordancia más cabal que cualquiera de las otras fórmulas que compitieron en octubre y en noviembre.

Persiste, pues, la idea de que el Frente es una leonera o un nido de grillos, idea que resurgió apenas se supo de la renuencia del ingeniero Agazzi a ocupar la cartera de Educación y Cultura, y se conoció el reclamo del senador Michelini en el sentido que su grupo, el Nuevo Espacio, debía tener un representante en el gabinete además del ya nominado Fernando Lorenzo al frente del Ministerio de Economía y Finanzas. Sin embargo, se soslayan cuidadosamente las discrepancias y durísimos enfrentamientos que han existido desde siempre en la interna de los partidos tradicionales. Sin ir más lejos, se ha sepultado con gran discreción la gravísima acusación del doctor Juan Andrés Ramírez sobre el incremento del patrimonio personal del doctor Luis Alberto Lacalle, por poner un ejemplo de hace tan sólo diez años; y si nos acercamos en el tiempo, podemos recordar que la última interna nacionalista no fue precisamente un ejemplo de convivencia pacífica.

No nos corresponde a nosotros pronunciarnos acerca de la percepción que Ernesto Agazzi tiene de su aptitud para ejercer la titularidad del Ministerio de Educación y Cultura. Y menos tomar partido en el diferendo surgido dentro del Frente Líber Seregni. Pero sí debemos dar a ambos episodios el lugar que merecen y la importancia que verdaderamente revisten.

En todo grupo humano es inevitable que surjan diferencias de criterio, disensos, diversidad de puntos de vista e incluso, legítimas aspiraciones personales. Pero no se debe torcer la realidad de modo tal que esas divergencias, disensos o reclamos aparezcan como elementos que hagan prever escisiones o enfrentamientos irreversibles; y tampoco suponer que la gestión de Mujica en los próximos cinco años estará signada por desavenencias y luchas internas.

El Frente Amplio es una fuerza política de cuya unidad nadie puede dudar, a pesar del calificativo pretendidamente descalificador de colcha de retazos. En los cinco años del gobierno de Tabaré Vázquez, no ha habido sino poquísimos temas puntuales en los que emergieron divergencias, y fue abrumadora la mayoría de asuntos en los que se observó un consenso que ya quisieran los dirigentes blancos y colorados para sus respectivas colectividades.

A modo de conclusión, digamos que la tormenta se disipó con mucha mayor celeridad que la prevista.

En una semana el presidente electo José Mujica logró la aprobación de los 13 nombres que propuso para los ministerios y ya tiene también la mayoría de los subsecretarios. No está mal para estar en crisis.

Las predicciones de la derecha ­que se frotaba las manos sin ocultar su satisfacción­ no se cumplirán, mientras aparece cada vez con mayor claridad la posibilidad, como ha dicho Enrique Pintado, de que tengamos Frente Amplio para rato.

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