La felicidad no es mero triunfalismo

Por franca mayoría los compatriotas eligieron la fuerza política Frente Amplio por otros cinco años, y expresamos la alegría enorme de tener a Pepe en la Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

O sea, no somos «pizarreros». Somos uruguayos legítimamente contentos.

El sentimiento predominante es ¡viva nosotros! por haber cumplido el sueño del país de primera que quiere seguir teniendo un gobierno honrado, esta vez de la mano del florista primer mandatario José Mujica «el Pepe».

Se renueva la esperanza de 2005 y se hace realidad la posibilidad de concretar los anhelados cambios de los cuales ya hemos disfrutado pero era necesario más tiempo para consolidarlos y profundizarlos.

Quisieron demorar los festejos y lo hicieron con la instauración de la segunda vuelta cuando vieron que se les terminaban las prebendas. Han puesto todo tipo de trabas y chicanas y pese a ello henos aquí Frente Amplio intacto y rozagante, manifestando desde el respeto nuestros más caros valores ciudadanos. Tales glorias son doblemente saboreadas porque han costado un esfuerzo especial, extenuante y sin treguas, conscientes de llevar con él a la patria y a sus habitantes al cimentado disfrute de sus derechos con objetivos ciertos de acceder al bienestar colectivo y al desarrollo.

Felicitaciones compañerazos José Mujica y Danilo Astori, es un honor vuestro liderazgo. La responsabilidad es enorme pero compartida pues hay equipos fraguados en las batallas por el buen vivir de todas y de todos.

Una sociedad más justa ya empezó y seguirá siendo.

En uso de su libertad cívica la ciudadanía sufragó y optó mayoritariamente por más Uruguay, manifestándose a favor del proyecto país de la plataforma electoral del Frente Amplio: más desarrollo, más igualdad, más integración, más transparencia, más seguridad.

Con esta victoria del FA, no estaremos solamente arribando a un segundo gobierno de la izquierda uruguaya, la simbología de estas instancias se relaciona con transformaciones sustantivas en la visión de los pueblos de cómo y quiénes deben ser sus representantes. La llegada de José Mujica a la Presidencia marca un cambio cultural, un sinceramiento entre bases y dirigentes, una terapia multiescénica y republicana de la cual el país entero es protagonista. Mujica presidente es un hecho del que deberemos hacer lectura con razón y corazón para entenderla a cabalidad. Será entre muchas y significativas cosas, la confirmación del fin de una era de abuso de poder de los llamados partidos tradicionales. Un viraje hacia lo esencial más allá de las formas, una búsqueda al interior de nosotros mismos resignificados en comunidad como opción de sobrevivencia con proyección de futuro.

A desalambrar mentes y corazones Pepe. Contigo se descubre la energía de la distribución de la riqueza ética y equitativa y la potencia de la humanización en el uso de las finanzas para avanzar y crecer sin exclusiones. A disfrutar la democracia que libre y por mayorías quiso que fueras presidente.

Qué lejos quedó aquel pozo donde te quiso hundir para siempre la cobarde dictadura cívico-militar defensor del pueblo…

¡Qué lejos y qué abajo!

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje