Mujica: alegría e interrogantes

El triunfo de un nuevo gobierno progresista naturalmente nos rodea de una renovada alegría.

Pero inmediatamente después de flamear las banderas, nos invaden miles de reflexiones. Con asombro, en primer lugar, por los conocimientos del próximo compañero presidente que se extrae del libro «Pepe Coloquios», en el cual Pepe desarrolla innumerables pensamientos que

muestran lo avanzado que está en el conocimiento antropológico, filosófico y sus consecuencias políticas y sociales. Me detengo a comentar lo que me parece importante del mismo; de alguna manera afirma la caída de las ideologías, el quiebre de la interpretación (tradicional) sociológica sobre nuestra sociedad.

Políticamente acepta la pluralidad de sectores sociales, desinflando el globo único de la clase obrera. Lo que no significa ninguna renuncia a los más relegados; pero ahora desde un ángulo diferente, con multiplicidad de sectores sociales. A decir la verdad, lo más importante es su aceptación, que, siempre faltó en los análisis sociológicos en la izquierda, «el Hombre». El ser individual nunca se tuvo en cuenta y menos su incidencia en lo social, (del yo al nosotros), lo que causó que las ideologías sociales carezcan de realidad aplicable. Con estos simples pensamientos en los cuales Mujica se expresa con el tradicional «ta», el nuevo futuro presidente toma indirectamente de Sartre y de Martín Heidegger la idea del ser, siempre de acuerdo a la interpretación del libro «Coloquios».

Y le agregaría que en esas pocas palabras, en su libro marca indirectamente los conceptos del inconsciente de Freud, en el cual su inconsciente tiende más a la pulsión o a su libido que a la conciencia colectiva de clase. Así lo interpreto por sus dichos, aunque sin nombrar a los pensadores, expresa el pensamiento actual, del pasado reciente, de las ideologías que rodearon el modernismo en el siglo pasado y su actual posmodernismo como resultado nuevo y en búsqueda.

A su vez confirma que no hay una ideología de izquierda, que los parámetros ya no existen y como consecuencia en lo político económico las socialdemocracias hicieron mucho más por los pueblos que los casos de formas revolucionarias.

Este próximo presidente tiene clara, de acuerdo a su libro, la realidad conceptual del mundo en que vivimos y asume que a pesar de ser ex guerrillero, la nueva realidad en forma muy valiente, distinta a décadas anteriores; de aquel mundo que ya no existe más, puesto que cambió.

Señala a la vez brevemente a Cuba, cuya interpretación es dudosa, pero creo que le marca su gran insuficiencia. Comentando así mismo, en relación a Chávez, que él le habló de su utopía del socialismo siglo XXI, diciendo que a lo sumo mejorará la situación de un sector social desarraigado en la economía venezolana y no más que eso.

No me cabe duda que sus palabras duelen cuando las dice un líder como él, aunque debemos acostumbrarnos a no verdades, o dioses ideológicos ya que no existen. Eso nos da un futuro presidente con grandes conocimientos globales.

Muchos interrogantes se nos formulan sobre el próximo gobierno, que será sin duda de carácter socialdemócrata, donde la «gestión administrativa» tendrá un eje importante en su conducción y no una ideología de izquierda, puesto está la misma dirimida básicamente.

Primera pregunta que realizo: ¿Qué posibilidades tenemos de alejarnos en un futuro del calificativo de país emergente? El FA ¿será una esperanza para ello? Aparentemente con un desarrollo del producto bruto interno que rodea el 3% según lo que los economistas proyectan a futuro (similar a nuestro desarrollo histórico de crecimiento del país). Sumado a que las commodities no tendrán los valores inflados de los años anteriores, la proyección como país no podrá ser más que ser modesta. ¿Pero qué planes se concretarán, supliendo a nuestra realidad, para tener una estrategia que permita superar esta coyuntura y nuestras formas neoliberales? Con Astori a la cabeza de la economía, la continuidad del éxito anterior sin commodities que se inflen en sus precios, tendremos pocas posibilidades de avanzar a un mundo desarrollado. Abiertos totalmente al mundo comercial, sin barreras o protecciones, donde las divisas se nos van comprando «espejitos» «que dicen «Made in China». La industria nacional queda anulada por esa realidad desigual.

Desigual por no pagar sueldos de U$S 80 como la República Popular China, por tener todos los beneficios sociales (con justeza) que tenemos, pero que en Oriente no existen; por lo tanto no existirá industria si no se realiza un marco que proteja a la misma de esas condiciones desleales actuales. Recordemos a la vez que las industrias son el mecanismo o estructura naturalmente distributiva de la riqueza, mientras el campo o la agroindustria son de naturaleza polarizante socialmente.

El sector importador, a la vez, al no darle opciones a las industrias nacionales, continúa los pasos del agro, polarizando la sociedad. Se semi monopoliza con su fortaleza importadora, con el agregado de la creación de canales propios de distribución. De esa forma la sociedad, tal como lo afirma Constanza Moreira (electa senadora por el MPP) en su libro «Política y desarrollo humano», constata que la polarización social del país aumentó con el FA en estos últimos 5 años en 5 puntos de acuerdo a la medición Gini.

El desafío esperado para el futuro presidente Mujica es enorme; deberá ser un gran estadista, ya que es presionado por un contexto que no se quiere alejar de las premisas del FMI, ni un ápice.

Quizá creemos que quedan pensamientos y posibilidades que son mucho más que una buena gestión. Esperemos que tal como lo comenta en su libro, los aspectos tecno-científicos marquen una opción inesperada a nuestra tradición productiva y que la inmensidad de la creatividad de nuestro próximo presidente nos permita pensar en una nueva esperanza, con aquella frase «a redoblar a redoblar…» la esperanza.

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