La pelota está en la cancha del PIT-CNT
Si alguien pensó que José «Pepe» Mujica iba a llegar a la Presidencia de la República a hacer la plancha, mientras filosofaba sobre lo que se puede o no se puede hacer, se equivocó y feo.
Desde el domingo en la noche al atardecer de ayer, Pepe no ha descansado un minuto, aunque tenga ganas de dormir, levantarse a tomar un mate y volver a dormir, como dijo hace pocos días.
La sorpresiva reunión con el PIT-CNT, para tratar la reforma del Estado, mostró que el nuevo presidente, que aún no ha asumido, está dispuesto a poner todas sus energías y prestigio en el tema fundamental del país.
La reforma del Estado es imprescindible para la sociedad uruguaya, pero también para la economía del país. Los uruguayos no podemos seguir soportando a un Estado que genera gastos desmesurados, pero que a la vez se ha transformado en un factor que debilita la convivencia ciudadana e impide que los servicios lleguen a toda la sociedad en tiempo y forma.
Dentro del programa del Frente Amplio el Estado es clave para desarrollar una política de distribución de la riqueza y de desarrollo de la economía. Pero ese Estado, que ha mejorado en muchísimos aspectos con la gestión del doctor Tabaré Vázquez, termina en muchos casos favoreciendo a las corporaciones que lo ahogan y los adormecen.
Hace bien Pepe al encarar este desafío de la reforma desde antes del 1º de marzo y de atenderlo desde un comienzo mediante un diálogo fecundo con el PIT-CNT. Es que sin el apoyo de la central de trabajadores no hay reforma.
Esta es la diferencia sustancial entre un gobierno de izquierda y otro de derecha. Los neoliberales ven al Estado como el blanco al que hay que dispararle balas, misiles y bombas atómicas, para que no quede nada de él, abriendo así paso al mercado salvaje con la intención de concentrar la riqueza en pocas manos.
Pero para la izquierda uruguaya el Estado es una construcción de la sociedad que expresa la correlación de fuerzas existente, donde hay que saber detectar los mecanismos de freno para superarlos y guardarlos en el cajón de los malos recuerdos, con el fin de que sea la herramienta fundamental para mejorar sustancialmente la calidad de vida de los uruguayos.
Ahora la pelota está en la cancha del PIT-CNT, incluida COFE. Será el movimiento sindical quien deberá encarar el desafío de la reforma del Estado, convocando a los trabajadores y a los funcionarios públicos para que junto al gobierno progresista emane una propuesta modernizadora, eficiente y justa.
El tiempo no sobra. Las grandes políticas del gobierno del Frente Amplio se tienen que concretar en los dos primeros años. Así lo demostró el gobierno de Tabaré Vázquez.
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