¡Qué bajón!
Te juro, Julito, que no lo puedo creer. No sabés el bajón que me vino el domingo de noche… Me agarré una depre que ni te imaginás; con decirte que tuve que pedirle a Bobby que me preparara un trago fuerte porque creí que me daba algo. Vos sabés que a mí no me sacás del Cointreaux o algún licorcito francés por el estilo, pero esa noche necesitaba un buen scotch, cosa de sacudirme el bajón y reanimarme. Bobby, que es un amoroso, abrió una botella de etiqueta azul y me sirvió una buena medida, con lo cual pude superar el soponcio.
Ahora me estoy reponiendo del shock, pero cuando empecé a ver por la tele a ese viejito gordo y pelado que no se animaba a dar los resultados, ya me vino mala espina y ahí arranqué a descomponerme. Porque un poco antes del anuncio fatídico, ese insensible de Fernando Vilar mostraba un circuito donde abrían un sobre y ¡zas! otro voto para los comunistas; y dale, y dale, hasta que llegó un momento en que iban 13 a uno y cambié de canal a ver si mostraban otro circuito con más votos nuestros para reanimarme. Y cuando finalmente avisaron que habían ganado los tupamaros, me dio tal bronca que fui hasta la 4×4 y arranqué las banderas (una celeste y blanca, otra colorada y una uruguaya) para enjugarme las lágrimas.
Yo no sé por qué, durante la campaña, Larrañaga nos hizo ilusionar gritando, al final de cada acto con su voz gangosa «¡Vamos a ganar, vamos a ganar!». Pequé de ingenua y me lo creí.
Te reitero, no puedo entender cómo en el Cerro la gente votó a ese impresentable. ¿No se dieron cuenta de que ahora les va a expropiar sus casitas, les va a quitar la patria potestad y va a mandar a sus hijos a trabajar en la chacra de Rincón del Cerro, angelitos de Dios, donde además los va a entrenar en el manejo de las armas de Feldman?
Por suerte no soy la única que no puede creer lo que pasó; está esta chica tan bien, Analía Piñeyrúa, que tampoco entiende cómo el pueblo votó a un terrorista con antecedentes penales. ¡Qué incauta es la gente! Bueno, ya a esta altura pienso que no son gente: son animales, Julito, son bestias infrahumanas. ¡Cuánta razón tenía Luis Alberto cuando los llamó atorrantes!
A veces pienso que hubo fraude. Sí, ¿a vos te extrañaría, con la Corte Electoral en manos de los comunistas? Bobby me interrumpe para recordame que no, que en la Corte hay mayoría de blancos y colorados, pero igual, yo sigo pensando que esta gente del Frente es capaz de organizar cualquier manganeta o de amenazar a los ministros colorados y blancos para que hagan la vista gorda.
En fin, ya repuesta del sacudón, te digo que viendo la tele, cuando los frentachos festejaban mientras nosotros llorábamos, me impresionó muy bien la esposa (bueno, no sé si están casados o es la «compañera»…) de Astori. ¡Qué chica tan mona, y qué joven! Lástima que ande con ese viejo comunista que nos llenó de impuestos.
Y de Lucía, qué te puedo decir. Parece mentira, una chica de familia tan bien, de lo mejor de nuestra sociedad, una familia de lo más empingorotada, termina rejuntada con un chacarero asesino. ¡Una verdadera traidora!
Bueno, querido primo, voy terminando. Creo que no nos queda otra, para soportar los próximos cinco años, que encomendarnos a la divina providencia. Aunque pensándolo bien, a Luis Alberto no le dio mucho resultado que digamos, ¿no?
Madelón.
Compartí tu opinión con toda la comunidad