"Banderacolchaderetazosconstruidaportodos"
El tiempo cambió. Se nota.
Ya no llueve ni lloverá por unos días. Parece que hacía falta que mucha agua circulara, limpiara, inundara. Incluso ni bien iniciado el festejo como para que fuera intenso pero corto. Sobrio. Cortito y al pie. Obligando a una saludable modestia. Recordándonos, en suma, que hay muchísimo por seguir haciendo. Incluso, socorrer a miles de compatriotas que han debido abandonar sus hogares inundados por el agua.
Mujica estuvo muy bien. De adentro. Sentido. Agradecido. Comprometido. Sabio a fuerza de golpes, que es la garantía de mejor curriculum.
«Ni vencidos ni vencedores», extendió desde su corazón. Mujica es un entregado, un intenso, con lo «bueno y lo malo» a la vista. Y después de una vida sin recreo está totalmente entregado a servir a su gente, a su país. Y más allá de su fuerte personalidad y convicciones está dispuesto a hacer el máximo esfuerzo por poner lo mejor de sí para entenderse con los demás y sacar al país adelante. Y ese esfuerzo se ha notado y se nota. Y está bueno que se note. Lo que cuesta, vale. Y lo ha hecho con Danilo, con quien ha armado un excelente equipo, mérito también muy grande de Astori. Y lo ha hecho con Tabaré, con quien se han sacado chispas en alguna oportunidad. Y no es pecado, porque son seres humanos. Lo bueno,. lo saludable, es que la grandeza triunfe sobre la pequeñez humana, mucho más cuando se trata de servir a los demás y no de servirse de ellos para satisfacer nuestro ego o afán de poder. Y eso se nota, se trasmite. La gente lo recibe. Da tranquilidad. Estamos en buenas manos. Acá hay buena gente, comprometida hasta el mango en hacer las cosas de la mejor manera para todos.
Del otro lado, Lacalle también se esforzó en digerir con su gente la derrota y transformarla en respeto, aceptación democrática, espíritu patriótico. Buena parte del mundo nos mira como «bichos raros». Pero con respeto, valoración, afecto. Tal vez por ser tan pequeños, pero con gestos grandes.
Ojalá que haya acuerdos, que haya participación.
La gente quiere eso. Danilo lo reconoció muy bien. Los ciudadanos no podemos empaparnos tanto como para lograr entender todo lo que hace a un país en cada área. Por eso necesitamos confiar en nuestros gobernantes. Ver que efectivamente son capaces de construir juntos soluciones sobre temas que todos señalan como acuciantes.
El regreso de los jóvenes
Si aparte de todo esto hay algo que me ha entusiasmado, y creo que a muchos veteranos como yo también, es ver cómo los jóvenes se han «colgado» con esta campaña. Sinceramente veía con preocupación una indisimulada indiferencia. Cierto es que estos cinco años de gobierno absorvieron a la fuerza política que no pudo alentar la participación de la gente y de los jóvenes al mismo tiempo.
Hasta que algunos jóvenes largaron propuestas jóvenes, activas, de participación casi espontánea y con actividades atractivas. Utilizando para convocar formas muy usadas por ellos como los mensajes, los mails. Y no pararon más. Las redes frenteamplistas se extendieron por todo el país. Mujica les dio para adelante, los respaldó y apoyó cuando autoridades del Frente, en un principio, los miraban con desconfianza. Y entonces nació la idea de la «banderacolchaderetazosconstruídaportodos» y entonces no se paró más. Las manos de Ana pegaron cientos de banderas, se llegó a un kilómetro y en cada departamento nacieron otros «hijitos» del mismo modo. La calle volvió a ser de los jóvenes. Y a muchos nos volvió «el alma al cuerpo». El Frente tiene larga vida si los jóvenes lo hacen suyo. No perdamos este impulso. Que sigan adelante. El país es para ellos.
Para ellos hemos y seguimos luchando.
El tiempo cambió. Se nota.
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