Uruguay: desprotección social creciente
1.- Algunas cifras.
Más de la mitad de la población mundial está excluida de cualquier tipo de protección de seguridad social, dice la OIT en su informe sobre «Retos y Perspectivas de la Seguridad Social», preparado para la 89ª reunión a celebrarse en Ginebra 2001.
¡Barbaridad! Al ritmo que vamos, los derechos laborales y de seguridad social están cada vez más alejados de la realidad. Más bien habitan en el mundo virtual, dignos de ser exhibidos como piezas de colección.
¡Claro!, se dirá ¿qué tiene que ver Uruguay con eso? Ni tanto ni tan poco. Vayamos despacio y por las piedras.
Porque las cifras cansan al lector, van sólo las imprescindibles. Dos o tres a lo sumo. ¿Qué nos dicen?
En primer lugar: los uruguayos que tienen problemas de empleo (entendiendo por tal los que están desempleados, subempleados, trabajan en condiciones de precariedad o en la informalidad) aumentaron en el último decenio del 50% al 54% de la Población Económicamente Activa – PEA.
En 1991 eran más de 540 mil. A fines de 1999 era más de 658 mil. Aproximadamente 120 mil más.
En segundo término, según datos de fines de 1999, los compatriotas que tienen problemas de empleo y que además están excluidos de la seguridad social, son más del 40 % de la PEA. Esto es, casi 500 mil, 90.000 más que en 1993.
En tercer lugar, finalizando 1999 había más de 138 mil uruguayos desempleados. Apenas 23 mil tenían cobertura del BPS, esto es, el 17%.
Pues bien. Estas cifras permiten sacar algunas conclusiones.
Algunas conclusiones
Comencemos por afirmar que resulta totalmente contradictorio, todo un símbolo de las políticas económicas que nos rigen, el hecho de que por un lado, según las cifras precedentes, hayan empeorado las condiciones de trabajo de los uruguayos, y por otro que se haya sancionado una ley como la 16.713 que dificulta hasta grados inauditos las exigencias para poder estar amparado a la seguridad social. Palos porque bogas o porque no. Siempre palos.
Pocas normas como el tristemente famoso art. 178 de la referida ley han sido tan desreguladoras y tan salvajemente utilizadas por gran parte del mundo empresarial, y aunque no lo crea, también por el propio Estado.
No es para menos. Cuando un trabajador es inducido, coaccionado, para ser claro, a transformarse en empresa unipersonal, le significa la pérdida de la totalidad de los derechos laborales y del seguro de paro, salario por maternidad, asignaciones familiares. Además su jubilación se reducirá sustancialmente.
Y para la empresa significa el ahorro de la totalidad de los aportes previsionales. ¡Negocio redondo!
Por otra parte es notorio que el desempleo es un problema que cada día crece más en nuestro país, habiendo superado siempre en los últimos cinco años los dos dígitos. E igualmente grave es que el porcentaje de amparados por el seguro de paro nunca superó el 18%. En otros términos: casi uno de cada seis uruguayos que están desempleados no tiene amparo a subsidio por desempleo. ¿Qué me cuenta?
Y la vida continúa. Ya nos había dicho un informe de las Naciones Unidas que con la globalización algunos ganan y otros pierden. La contracara de las mejoras de competitividad para unos, son rebajas salariales para otros, empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida, pérdida o disminución de derechos, los que como ya expresáramos, su verdadero lugar sería en un museo.
Mientras tanto por aquí, en este Uruguay, nuestros ilustres prohombres representantes del más rancio neoliberalismo enquistados en el Ministerio de Economía y Oficina de Planeamiento, aplaudían a rabiar el nombramiento del señor López Murphy, a quien se le podría comparar con aquel presidente indonesio que, allá por 1998 hablando por televisión, le propuso a su pueblo que si se dejaba de comer dos días por semana los lunes y los jueves se podría superar la crisis económica.
Quizás nuestros López Murphy deberían darse una vueltita allá por la Plaza Lafone, caminar una cuantas cuadras al norte, si es que los dejan.
Ahí se encontrarían con el mundo real, no el virtual. Verían que en la Cachimba del Piojo el 55% de la población infantil está afectado por brutales daños cerebrales y físicos, consecuencia de la desnutrición, y que el desempleo afecta al 96% de los habitantes. A la vez crece el analfabetismo, y niñas de 14 años ejercen la prostitución.
Y que ya no sólo los lunes y los jueves no se come. Es mucho peor.
Y no es un ejemplo aislado. Por eso, como decíamos, despacito y por las piedras. Al ritmo que vamos, con la promoción de un modelo que piensa que quienes trabajan son recursos y no personas, que responsabiliza al pobre por su pobreza y al ignorante de su ignorancia, no nos puede sorprender el informe de la OIT.
Eso sí, va a ser divertidísimo.
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