Algo nunca visto asoma en el horizonte

A pocos días de la segunda vuelta, el viento ha virado decididamente a favor del Frente. Esto se palpa en todas partes. Cambió el clima que imperaba en la noche del 25 de octubre. Esa noche ocurrió algo insólito, realmente sorprendente, a primera vista contrario a la lógica. Festejaban los que habían logrado apenas postergar la sentencia por cinco semanas, y quienes habíamos ganado estábamos bajoneados. Y no sólo habíamos ganado: habíamos aumentado apreciablemente la ventaja sobre el Partido Nacional, que hizo una votación desastrosa retrocediendo en todos los departamentos sin excepción, y nos habíamos convertido en la primera fuerza en el interior del país en su conjunto, algo que nunca había sucedido, además de seguir superando con creces la mayoría absoluta en Montevideo y también en Canelones.

En el estado de ánimo imperante aquella noche incidió sin duda la suerte de la papeleta rosada. Esto pegó fuerte, y lo apreciamos cabalmente en los días siguientes. Estábamos muy motivados, por la justeza de la causa, que la llevamos en las entrañas, y por la marcada adhesión popular. Ahora, con más calma, debemos reconocer que era muy difícil superar la mitad de todos los votos emitidos, porque el que no coloca ninguna boleta en el sobre está votando en contra. En otros países, en los plebiscitos se vota por Sí o por No, y gana el que tiene más votos. Aquí hay que superar a la suma de los contrarios y de los que no se pronuncian por cualquier razón. Tan antidemocrático como el sistema del balotaje, por otra parte.

Pero el clima se ha revertido, como decíamos, y ante la instancia decisiva hay confianza en la victoria. Y en la victoria con luz.

En ello influye la forma en que el Frente viene desarrollando su campaña en estas semanas, la complementariedad en la participación de los dos integrantes de la fórmula, la apertura de miras y la visión nacional expresada en las consultas a todos los sectores sociales a través de «El Frente escucha», la iniciativa, el ingenio y la creatividad de los grupos que se mueven con independencia de la vertebrada organización frentista. Todo ello ha tenido una respuesta popular de magnitud y contenido emotivo excepcionales. El banderazo, surgido de la iniciativa de una trabajadora de la aguja cuyo nombre será recordado, es una expresión característica, pero no es la única.

También influye en el nuevo clima creado el hecho de que la bajeza y la ruindad del aquelarre promovido por Lacalle y sus huestes en torno a los hechos de notoriedad, los ha dejado en cueros ante la opinión pública. Ejemplo inigualable de manipulación mediática y de torpeza, hasta los límites de lo crapuloso. La gente ya no se deja engañar. Los calumniadores se equivocaron de época.

Multitud de hechos significativos, grandes y pequeños, jalonan esta campaña. En los departamentos en que el Frente tiene en sus manos las intendencias, se consolidó su ventaja sobre el Partido Nacional (con la única excepción de Treinta y Tres). Pero más relevante aún es lo que acontece en los departamentos tradicionalmente blancos en que el Frente los desplazó de la mayoría, como Río Negro, Soriano, Colonia y San José, todos seguidos. El mapa del Interior va cambiando de color. Lo que acontece en pequeños pueblos como El General de Colonia, donde el Frente pasó a ser mayoría, es revelador de la nueva realidad en el Uruguay profundo. En una crónica del banderazo en Carmelo se dice: «La imagen de la bandera frenteamplista cruzando el puente giratorio quedará en la retina de los carmelitanos. ‘Esto me estruja el corazón’, decía un viejo luchador de los astilleros», y se planteaba la perspectiva de ganar la intendencia coloniense en mayo. Un amigo con larga experiencia me contaba sus vivencias durante el trayecto en ferrocarril hasta San José (el ferrocarril que los gobiernos anteriores hicieron desaparecer y que el Frente va a volver a poner sobre sus rieles). Describía no sólo el entusiasmo de la gente al paso por las ciudades y pueblos, sino el hecho de que en el trayecto, en medio de los árboles, aparecía un ranchito perdido con la bandera del Frente. Todo ello culminado con la adhesión popular en San José, desde hace tiempo un feudo de Chiruchi (que fue intendente a dedo de la dictadura). Mi amigo, fotógrafo por más datos, estaba vinculado a esa zona desde hace mucho por razones familiares, y podía apreciar la diferencia notable hoy día a favor del Frente.

Todos conocemos gente que ha sido beneficiada directamente por la política del gobierno de Tabaré: por el Plan de Emergencia, el Fonasa, los salarios, las jubilaciones, la dignificación de los asalariados rurales y las empleadas domésticas, las XO del Plan Ceibal. Pero lo que se plantea en esta etapa es mejorar esas conquistas y llevarlas a un plano superior, cuantitativa y cualitativamente. En otras palabras: abrir nuevas rutas de avances y conquistas, en un proceso de profundización de la democracia y de la participación popular. Hacia nuevos horizontes. En todo caso, Galeano dice que mirar el horizonte, aunque parezca lejano (o quizá por eso mismo) sirve para seguir avanzando en la buena dirección. Y eso es lo que importa.

Quizá el domingo 29 culmine en cierto sentido un ciclo que se inició en 1971 con la fundación del Frente, precedido a su vez de una trabajosa gestación en las dos décadas anteriores y que estuvo marcado por la prueba de fuego de la lucha contra la dictadura, luego el crecimiento del apoyo popular en sucesivas elecciones, sus avatares internos propios de todo organismo vivo, la conquista de la Intendencia de Montevideo en 1989. (Aquí recuerdo que el PT, hoy transformado en un gran partido de raigambre nacional en el inmenso país, inició su acceso al gobierno con la conquista de la prefeitura de Porto Alegre para Olivio Dutra en el mismo año). En las pasadas elecciones municipales, el Frente pegó un gran salto en el Interior. Ahora lo está consolidando y ampliando. De 7 departamentos de tierra adentro con sus respectivos intendentes, ahora pasó a ser mayoría en 10. Es primer partido en todo el Interior, y lo sigue siendo aún si se excluye Canelones, todo lo cual se proyecta a las municipales de mayo. Esto cambia la realidad prevaleciente en el país desde que nacieron las divisas tradicionales, y está al diapasón con los grandes cambios sobrevenidos en América Latina desde el inicio del nuevo siglo y milenio.

Arriesgo dos previsiones. La primera, ya quedó dicho y se verá en mayo, se refiere a nuevos avances en el Interior. Y creo que el domingo 29 nos vamos a encontrar con una votación para el Frente que superará en votos y en porcentaje a la que logró nunca un partido en el país. Todos bregaremos en el tramo final para inscribir este hecho en la historia patria

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