EDITORIAL

Honduras, cabeza de puente de la derecha

La estrategia imperial sigue desarrollándose en Honduras, en forma abierta y descarada junto con una verdadera ofensiva de la derecha mundial, bajo la égida del presidente estadounidense Barack Obama, quien dará su reconocimiento a las elecciones espurias del 29 de noviembre para así santificar el golpe de Estado.

 

Como era de esperar, el golpista Micheletti y sus soldados expresaron su felicidad después de la visita de los personeros del gobierno de Washington. «Estamos esperanzados en que Estados Unidos reconozca el resultado de las elecciones al igual que el resto del mundo», afirmaba alegremente el rancio político derechista devenido en golpista.

A esto se suma el anuncio del gobierno de Panamá, presidido por el conservador Martinelli, en el sentido de que ese país reconocerá al ganador de los comicios en Honduras.

La comparsa neoliberal, cabeza de playa del imperialismo, irá incorporando a países como Perú, a la Colombia de las bases yankis ­que ya reinstaló su embajador en Tegucigalpa­, Guatemala, Jamaica, y después quizás, a pesar de las declaraciones contra los golpistas, otros países de América Latina y Europa con gobiernos de derecha, acompañados por Israel, obviamente.

 

Con este soporte, el golpismo hondureño cobrará oxígeno suficiente para tratar de cerrar con una victoria su traición. Sólo un obstáculo enorme quedará en el camino de estos viejos y nuevos gorilas: la combatividad del pueblo de Honduras, que por supuesto se mantendrá en pie acompañado por la solidaridad de los pueblos de la Patria Grande.

 

También se tratará de repetir el guión de Honduras en otros países con gobiernos incómodos para el imperio, como está ocurriendo en Paraguay. Las amenazas que sufre el presidente Lugo están sobre la mesa y los rumores de golpe de Estado recorren las calles de Asunción.

 

La derecha está moviendo sus fichas en el tablero regional.

El presidente de la Internacional Liberal, el holandés Hans Van Baalen, anunció que se nombró como vicepresidente de esta organización al gobernante golpista de Honduras, Roberto Micheletti. «Fue un placer decirle al presidente Micheletti que el congreso de la Internacional Liberal lo eligió como uno de sus vicepresidentes», dijo. El derechista sostuvo estar «convencido de que la Unión Europea y otros países en el mundo reconocerán las elecciones libres y justas de un nuevo presidente en Honduras».

Van Baalen enfiló también contra la OEA: «Además, la OEA está completamente callada ante el intento del presidente Ortega, de Nicaragua, de querer poner a un lado la Constitución para obtener otro mandato». Ortega, por cierto, rechazó el injerencismo del diputado holandés, al tiempo que catalogó como vende patria y cómplice a Eduardo Montealegre, integrante de la Alianza Liberal Nicaragüense.

 

El presidente nicaragüense reveló que Van Baalen se reunió con oficiales de su país en Managua y que el objetivo de esa reunión era «persuadir a nuestras Fuerzas Armadas de cometer un golpe militar, igual a como lo hicieron los militares hondureños… Estaba hablando para ver si encontraba un Ejército como el de Honduras…»

En resumen, los halcones de Washington y los integrantes del complejo industrial-militar del imperio, junto con la derecha mundial, quieren frenar los cambios progresistas en nuestra región. Pero se siguen olvidando de algo esencial, los pueblos no están dispuestos a dar un paso atrás a pesar de todas sus conspiraciones.

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