El fracaso de los mojones desestabilizadores

Como se comenta y rumorea que los pueblos tienen poca memoria, hagamos lo posible para impedir dichos amnésicos. Entonces, vale la pena recordar algunos hechos cruciales que tuvo que enfrentar el gobierno y la fuerza política que lo sostiene, el Frente Amplio.

Acaso hay que olvidar que el Puerto (corazón y pulmón del país) fue paralizado por un bloqueo de ciertas patronales del transporte camionero; que dicho bloqueo fue apoyado y sostenido por fuerzas «vivas» del campo uruguayo, donde no faltaba el «capón» para los camioneros parados en las rutas del país. ¿Qué hubiera pasado si el gobierno se hubiera acobardado y no hubiera invocado lo esencial de los servicios para llevarle el sentido común a esos impacientes dueños de flotas y de medios de transporte? La Central Obrera, el PIT-CNT, no estuvo ausente de ese escenario, tomó posición convocando a un paro y movilización en defensa del abastecimiento del país y, por ende, de los intereses nacionales.

Un año más tarde intempestivamente estallan subas de precios de artículos esenciales de la canasta familiar, carestía, brusca suba de precios, un enemigo letal del equilibrio entre los precios y el salario. Todos los planes económico-financieros del gobierno están direccionados a controlar la inflación y el déficit fiscal. En una palabra: defender el salario facilitando el consumo y, en la otra punta, gastar del presupuesto lo estipulado, no irse de madre en la rigurosidad administrativa; el otro factor que está presente y silenciosamente espera a como se lleva la armonía de esos factores, es el precio del dólar. Componentes, todos ellos factores explosivos en todo esquema productivo, económico y financiero. Así la sociedad, el pueblo, asistió a subas desmesuradas «sorpresivas y espontáneas». El gobierno actuó y lo hizo bien; bajó tarifas públicas y estableció vínculos con los sectores de la cadena productiva y comercial. Se acordaron medidas que fueron estabilizando la situación. Al día de hoy los índices inflacionarios están en la proyección establecida por el grupo económico. Si sumamos un índice de desocupación del 7% y una recuperación salarial sustantiva, concluimos que los planes desestabilizadores fracasaron.

Pero faltaba la frutilla venenosa de la torta, y esta se dio en medio de la campaña electoral, en el corazón del balotaje. Una fue la apuesta a la inseguridad, al temor que genera sentirse expuesto al vandalismo y la violencia; de ahí campañas sinuosas para hacer «saltar» a los ministros del Interior: ayer José Díaz, luego Daisy Tourné. Pero embriagados fueron a más, entonces el «affaire» Feldman era la operación terror, el día «D», la operación gran cuco. Configurar armas: es igual a tupamaros, y esto es igual a Frente Amplio, y este a Mujica. Y así se lanzan como los lobos a comer su propia carroña. Pero la artillería debe ser gruesa, pesada: entonces son necesarios rockets, cohetes, misiles que destruyan, demuelan, y sobre el país en escombros estarían ellos, triunfadores con su gran decisión: erradicar el IRPF.

El misil era el pánico financiero, correr la bola de crisis financiera y que el Banco Santander se iba del país. Salió AEBU, como siempre, como en el 2002 (sino que lo diga Achugarry) con responsabilidad histórica ante el destino del país y puso los puntos sobre las íes, ni que hablar de la fórmula del FA, tanto Mujica como Astori demolieron los afanes terroristas y desestabilizadores.

Quedan días, horas para la gran definición. Nuestro pueblo hará su ejercicio de memoria y rematará en las urnas lo que se siente en la calle. Mujica gana, el Frente gana. Me permito un giro turfístico: con algún hilo de luz.

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