La capacidad de asombro…¡a la orden del día!
Pasa el tiempo y no dejamos de asombrarnos por tanto disparate. En nombre de un prestigio perdido, el doctor Sanguinetti arremete contra la CNT acusándola de haber apoyado un golpe de Estado en Uruguay. He escuchado disparates muy grandes en mi vida, pero de este tamaño jamás. Ofender así a compañeros como Pepe D´Elía, Wladimir Turianski, Ignacio Huguet, León Duarte, Gerardo Cuesta; Jorgelina Martínez y cientos de hombres y mujeres integrantes de la CNT que cuando se golpeó al Estado uruguayo ocuparon fábricas, hospitales, oficinas y diversos ámbitos de trabajo, para resistir a la dictadura con una dignidad que nos enorgullece a todos quienes conformamos hoy el PIT-CNT.
Mucho más aún, durante toda ese dramático período para nuestro país, la CNT en el exilio se organizó y denunció a la dictadura a lo largo y ancho del mundo, juntando dinero, vendiendo chorizos para ayudar a las familias de los trabajadores presos por defender sus ideas y la democracia en Uruguay. Al mismo tiempo se organizaban en Uruguay diversos sindicatos y el PIT, con un objetivo primordial: derrotar a la dictadura.
Y ahí estuvimos en el «Río de Libertad», organizando el 1º de mayo de 1983 bajo la consigna «Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía». Estuvimos cuando liberaron a Seregni, cuando llegó Wilson al Puerto de Montevideo, cuando vinieron los niños del exilio, cuando liberaron a nuestros compañeros presos, cuando Germán hizo una huelga de hambre para reabrir la 30 y en decenas de actividades y movilizaciones para derrotar a la dictadura. Nos parece que este breve relato es demostración más que suficiente como para afirmar, con un poco de rabia pero sin perder la altura, que lo que manifestó Sanguinetti es un verdadero disparate que la gente repudia.
Ahora, y siguiendo con las sorpresas, voy a transcribir una parte del discurso del doctor Lacalle en la sede del PIT-CNT, en la que saludó la presencia de diez compañeros de la Secretaría de Asuntos Sociales, todos ellos militantes sociales: «Quiero señalar la presencia de estos ciudadanos que tienen la doble condición de dirigentes y militantes sindicales del Partido Nacional. Abonar en las expresiones de Juan Castillo; que señalan que las decisiones y preferencias individuales no son incompatibles con la calidad de dirigentes sindicales y aquí nosotros en la Secretaría de Asuntos Sociales reivindicamos fuertemente esa condición de nuestros compañeros porque la visión de Wilson Ferreira Aldunate al crear dentro del Partido Nacional un órgano específico para la tarea sindical marcó ese camino que para nosotros es esencial y por eso suscribimos lo dicho por Juan Castillo.
Una cosa es el traje de dirigente sindical que todos se ponen al ingresar a su sindicato y otra la preferencia política partidaria, que debe ser respetada y considerada como un complemento de la acción ciudadana que se desdobla en la defensa del trabajador cuando integra los cuerpos sindicales y las condiciones de ciudadano mirando al país en su totalidad»…
Esa es precisamente mi posición personal: una cosa es nuestra militancia sindical y lo que ello implica, entre otros muchos aspectos, el no consultar a ningún partido político para tomar decisiones, y otra muy distinta el que como cualquier ciudadano poder expresar sus preferencias políticas, o decir a quién vamos a votar, o considerar que estamos ante dos proyectos de país y nos expresamos por uno de ellos, o sea por la fórmula Mujica-Astori.
Por eso no entendemos por qué el enojo de los militantes sindicales nacionalistas, si hacen exactamente lo mismo que nosotros que es expresarnos públicamente dentro de los derechos que por suerte para todos nos dan la Constitución, la ley y el Estatuto del PIT-CNT.
En cuanto al nombre utilizado para la brigada, que es el del compañero José D´Elía, queremos manifestar que fuimos muy amigos del Pepe, a tal punto que en los últimos años de su vida nos llamaba a su casa para conversar sobre diversos temas políticos y sindicales. Muchos de nosotros lo visitábamos y sabíamos claramente lo que pensaba. Es más, uno de los últimos actos públicos al que lo acompañamos fue a votar en 2004 y cuando salió levantó la bandera del Frente Amplio, partido al que perteneció desde su fundación, en 1971, acta de la cual fue firmante; participó en las elecciones de 1984 como candidato a vicepresidente.
¡Hay que levantar la mira! He militado en estos años con muchos militantes sindicales, blancos y colorados. Siempre los he respetado y los he considerado clasistas y nos vamos a seguir encontrando en cuanta lucha justa se desarrolle en nuestro país. En otra tarea que como ciudadano decido, déjenme expresar mi preferencia en esta oportunidad al igual que creo que ellos tienen todo el derecho a expresar la suya. Sobre esto vale la pena reflexionar.
Conozco hace muchos años al compañero Gustavo Macedo, militante sindical y miembro histórico de la SAS. Lo conozco muy bien porque estuvimos en muchas duras luchas militando juntos, porque hemos sufrido muchas derrotas y alguna victoria; trabajamos mucho para acceder a la cuota mutual para maestros y funcionarios. Apoyamos en ese sentido una iniciativa presentada por Jorge Larrañaga en 2002, que nos permitió que la totalidad de los maestros y funcionarios tuviera cobertura mutual. Pero sobre todas las cosas nunca se escondió para manifestar su condición de blanco y de militante sindical. A Gustavo Macedo lo considero mi compañero y amigo. Por eso algunos exabruptos que leí en los diarios espero que sólo respondan al nerviosismo que provoca una campaña electoral y no a la falta de tolerancia.
Sin más, voy a seguir trabajando intensamente por mis convicciones, que en este caso de cara al 29 de noviembre es hacer nuestro máximo esfuerzo para que la fórmula que asegura la continuidad de la muy buena gestión de Tabaré Vázquez continúe con la fórmula Mujica-Astori.
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