¡Gracias Pedro, gracias Manolo!

La verdad que hace tiempo que no sentía tanto regocijo de escuchar a un colorado hablar. Hacía tiempo que no veía tan alto grado de sinceridad ideológica. Las palabras pronunciadas por Pedro Bordaberry en Maldonado al reafirmar su apoyo a la fórmula encabezada por el herrerista de derecha Luis Alberto Lacalle fueron un canto a mis oídos, fue de las cosas más maravillosas que escuché de boca de alguno de los referentes colorados en los últimos 15 años. Pedro dijo: «Lo que necesiten, acá está el Partido de Rivera a sus órdenes…». ¡Bravo! ¡Bravísimo! Estoy pensando seriamente en mandarle a Bordaberry chico una carta de agradecimiento pero además destacando su sinceridad, esa que no han tenido otros referentes del Partido Colorado, hoy por suerte caídos en desgracia desde el punto de vista popular, como Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti, que se han llenado la boca más de una vez hablando de batllismo.

Pedro fue bien claro; «el partido de Rivera», y lo dijo en todo el sentido de la palabra, le salió del alma, el no es ni jamás será batllista, como no lo es Sanguinetti ni tampoco Jorge Batlle, con la diferencia de que Bordaberry lo dice y estos otros dos no lo hacen. Sentí un placer enorme al escuchar tales manifestaciones de Pedro Bordaberry. Es que en realidad es el partido de Rivera el que está detrás de la fórmula de Lacalle y Larrañaga. El batllismo, que reivindica Diego Fau, está con el Frente o por lo menos no está con el herrerismo. El partido de Rivera está con el herrerismo de Lacalle, como estuvo el partido de Rivera con Luis Alberto de Herrera en la década del 30, codo con codo a favor del golpe de Estado contra el batllismo.

Pedro nos dejó mucho más tranquilos de espíritu a los batllistas de lo que estábamos antes. Queda claro que en el Partido Colorado los de Rivera están donde estuvieron más de una vez, con los herreristas; de la misma manera que los herreristas (a los que Wilson Ferreira llamaba blancos baratos) estuvieron con el papá de Pedro, Juan María, cuando éste fue presidente de la República. Obsérvese que los riveristas y los herreristas siempre estuvieron muy juntos justo en momentos en que se gestaban etapas muy negras del país. Hace un par de semanas se juntaron para violentar la inteligencia de los uruguayos con la campaña del miedo que encabezó Lacalle con la ayuda de Jorgito y Julio María.

Pero esta de Pedro no fue la única satisfacción de la semana para quienes realmente sentimos el batllismo, no señor, la primera alegría nos la dio Manuel Flores Silva, el mismo que nos engrupió a todos en el 84. Este verdadero «farsante de la política» encabezó la Corriente Batllista.

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