EDITORIAL

Colorados le lavan la cara a Lacalle

La fórmula presidencial Lacalle-Larrañaga no convence, no tiene prédica y las encuestas muestran que el apoyo electoral al ex presidente blanco está en caída.

Ante esta situación alarmante y luego del fracaso de la operación político-electoral creada en torno del caso Feldman, se ha vuelto a reconstruir la «fórmula» Lacalle-Bordaberry, dejando de lado al senador Jorge Larrañaga, aspirante a liderar el wilsonismo que aún pervive en el Partido Nacional.

El pasado viernes Pedro Bordaberry tuvo que abandonar sus vacaciones para trasladarse a Maldonado y darle un espaldarazo a Lacalle, quien estaba reunido con sus correligionarios, que no superaban las 450 personas.

En noche Bordaberry comprometió al Partido Colorado, «al Partido de Rivera», dijo, para aportar sus votos a la victoria del líder blanco. En pocas palabras, cambió la resolución del Partido Colorado, que fue en un principio de «recomendarle» al electorado colorado que apoyara a Lacalle, a darle todo el respaldo. Lo hizo al mejor estilo autoritario: sin reunir al Comité Ejecutivo Nacional (de la Convención ni hablemos).

¿Por qué este viraje de Bordaberry? La respuesta es muy sencilla: Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle volvían a comerle por dentro al Partido Colorado, aprovechando su ausencia de los escenarios públicos.

Un día después del «abrazo de Maldonado», Sanguinetti aprovechó las generosas páginas de «El País» para escribir una columna cabeza de página, bajo el título «Colorados resisten, frentistas meditan».

Desesperado por el voto de todo el electorado colorado y dirigiendo también su mensaje a un presunto sector de frentistas independientes, Sanguinetti estableció una serie de comparaciones entre Lacalle y Mujica, dentro del esquema de que la fórmula encabezada por Lacalle es la democracia y la estabilidad y que la otra, la mayoritaria en las elecciones del 25 de octubre, no se sabe lo que es.

Pero lo más interesante de todo es que el viejo líder del Foro Batllista, siempre apuntando a alinear a todos los colorados detrás de los blancos, no tuvo más remedio que hablar de la corrupción en el gobierno del candidato blanco. Fue así que escribió que «hay quienes expresan su resistencia por episodios de ilicitud en la administración de Lacalle». «Son bien reconocidos», agregó Sanguinetti. Pero no quedó solo en ello: «Fueron manejados por una Justicia que no perdonó nada, que decretó procesamientos y prisiones», agregó.

¿Sanguinetti cree que la Justicia se extralimitó con los procesamientos y prisiones de jerarcas del gobierno de Lacalle? ¿A quién esta perdonando? ¿Está instrumentando una operación de lavado de cara del gobierno de Lacalle? ¿Se está preparando un nuevo pacto de la impunidad, esta vez para quienes fueron responsables de «episodios de ilicitud»?

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