Venezuela es una nación de paz

Lo primero que hace cualquier análisis objetivo de un hecho o acontecimiento es ubicar la causa o las causas que lo producen.

Por eso es que el Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, firmado el 30 de octubre, constituye la única causa de la reacción del presidente Hugo Chávez Frías, quien dijo: «Los militares venezolanos somos pacifistas y nos preparamos para la guerra para asegurar la paz».

Ante esto se desataron los bajos instintos y el ataque de la dictadura mediática mundial que trata de satanizar a nuestro presidente al invertir la verdad de lo que ocurre, la verdad de lo expresado por el jefe de Estado venezolano.

La verdad verdadera es que, como lo dice el acuerdo ya mencionado, el territorio colombiano será utilizado para operaciones de amplio espectro en todo Sudamérica y Colombia le da todas las facilidades a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para que entren a su territorio y para que utilicen no sólo las siete bases que se han anunciado para operaciones militares de todo tipo dentro de Colombia y la región, sino que el acuerdo apunta a que también pueden utilizar los aeropuertos civiles.

Según el documento suscrito, en el país vecino se autoriza la presencia de al menos 800 militares estadounidenses y 600 civiles contratistas de la administración de la potencia norteña que tendrán inmunidad y no se subordinarán a las leyes colombianas.

Inventar otra cosa es propia de los que están acostumbrados a mentir.

Los que mienten son los mismos que tratan de relacionar a nuestro gobierno con la guerrilla, hacernos ver como cómplices del narcotráfico, mostrarnos como un gobierno que quieren exportar la revolución, alinearnos con el «eje del mal», acusarnos de terrorismo internacional y de ser enemigos del «orden internacional».

Ahora se trata de que Venezuela aparezca ante el mundo como una nación que se está armando, lo que constituye un peligro para sus vecinos y para la seguridad regional. Todo ello a la sombra de que, en verdad, son otros, la oligarquía latinoamericana y los halcones gringos, quienes complotan y preparan el escenario de la guerra irregular.

Lo que se busca en verdad es provocar reacciones geopolíticas con la instalación de las 7 bases militares en Colombia. Esta es una efectiva acción militar-colonial, pero tiene, ante todo, el alcance de una «política de contención». Busca generar reacciones militaristas, es parte de un «juego geopolítico», pretende agudizar la tensión, «mostrarnos los dientes».

Es la guerra mediática de desgaste. Es la política de contención desarrollada con maestría y filigrana. Una vez logradas las reacciones «naturales» por parte de los países «objetivo», en busca de su aislamiento político, empiezan a diseñar otras acciones.

Por ello, nuestro pueblo está movilizado y el viernes 13 de noviembre se realizó en Caracas la Marcha por La Paz. Se hizo para protestar contra el plan expansionista militar que mantiene la élite económica, militar y política de EEUU que detenta el poder en ese país y desde donde se ha promovido y logrado el acuerdo con el gobierno colombiano.

Para reiterar que Venezuela es una nación de paz, se cita el Artículo 13 de la Constitución Nacional: «El territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacionales.

El espacio geográfico venezolano es una zona de paz. No se podrán establecer en él bases militares extranjeras o instalaciones que tengan de alguna manera propósitos militares por parte de una potencia o coalición de potencias».

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