¡Qué deschave!
El periodista Gabriel Pereira, al cual no conozco, pero admito que no es de mi «palo», es parte de una nueva generación inquieta, crítica, ácida, pero racional, que hace periodismo televisivo, radial y escrito; abundan sus méritos, muchas veces lo he visto, escuchado y leído, consciente de tener visiones diferentes, no por una cuestión generacional, sino porque lo percibo así, no quiere decir que lo sea, un joven al decir «lunfardesco» conserva. No sé, y si así fuese, natural es que tenga opciones diferentes a las mías. Pero lo leo, lo sigo, aunque el diario en el cual él escribe no calza en mi molde progresista.
Todo deviene por su nota periodística del día 6 de noviembre, en la cual aborda con objetividad, franqueza y honradez las anómalas declaraciones de Jorge Batlle. Extraigo una frase que de por sí vale un Perú: «Con el cadáver de Feldman aún tibio hubo quienes vieron un nexo político». Y de ahí marca una cirugía despiadada pero correctísima sobre el desfase político en que incurrió Jorge Batlle, explicable solamente por la tortuosidad de una mente extraviada por la desesperación de ver, tocar y sentir una nueva derrota que consolidaría la política de cambios del Frente, por muchos años. Es el canto del cisne, octogenario, pero cisne al fin, de un estanque cuya agua dejó de correr, transformándose en un líquido fangoso, maloliente, de un país que hicieron pedazos invocando a la Patria financiera, el neoliberalismo y los playboy de la city. Dejémosla por ahí, los dioses entraron en el ocaso, les queda en su alcurnia hacer galas de sus miserias humanas. Si no fuera porque por delante está el destino mismo de una nación, nos reiríamos como el personaje del «Malade Imaginaire» en «El Enfermo Imaginario» de Moliere.
Pero el periodista que dice, que escribe con crudeza, entereza y, por qué no, valentía, demostrando honradez y sinceridad que dirigentes blancos llamaron a «El Observador» para que entreveraran las aguas, mezclasen al Frente Amplio, a los Tupamaros, sí, mezclar, amasijar mentiras, verdades a medias, para así formar opinión contra el FA y su fórmula.
Sabíamos que eso existía, sabíamos de llamadas y llamadas a los canales y radios presionando, insultando, chantajeando, ellos, los custodios de la democracia, los próceres que dan clases de buen comportamiento democrático, los cultores de la justicia y del Poder Judicial, ¿porqué no esperaron que se pronunciasen los jueces o los fiscales? No, ayer es temprano, mañana es tarde, debe ser hoy, ahora, ¡ya! Sí, impacientes, apresurados, se lanzaron a diestra y siniestra a presionar a los medios para torcer el desarrollo de lo inevitable, que es la diferencia entre un 49% y un 42%. Sí, el deschave del periodista Gabriel Pereira nos muestra de rostro entero de lo que son capaces los nostálgicos de un pasado que el pueblo está dispuesto a aventar; por ello le ha dado 50 diputados y 16 senadores al Frente Amplio. No les queda otra que pedir el réquiem para el «ancien régime».
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