"Con Mujica vamos por más"
La historia popular representa un intento de ensanchar la base de la historia, de aumentar su materia de estudio, de utilizar nuevas materias primas y ofrecer nuevos mapas de conocimiento, establece Raphale Samuel.
Hace 5 años, los representantes del Estado sucesores de blancos y colorados, nos trasladaban la noticia que por 3 años consecutivos (hasta el 2008) no habría inversión para la vivienda popular, pues quienes sustentaban la cartera de vivienda en conspiración con las Empresas Constructoras, habían firmado contratos que traspasaban largamente su período, buscando condicionar las políticas de vivienda al nuevo gobierno.
Un atropello más, un acto de privilegiar a los de siempre una vez más y una zancadilla a las relaciones futuras entre quienes llegaban a concretar cambios, a concretar igualdad de oportunidades a los eternamente excluidos.
La cuestión de desconfianza hacia que el nuevo gobierno apoyara a las empresas sociales cooperativas, los llevó a preparar la cancha para privilegiar a las empresas mercantes, cuestión innecesaria de aclarar con qué objetivos, pues quienes recogían más simpatía, recursos, apoyo y facilidades siempre fueron los mismos.
Esta ecuación y asimetría fue la que durante 20 años nos condenó a recibir por período 1.400 viviendas de las 15.000 que se construían en los diferentes sistemas, donde la chequera la manejaban la especulación, el lucro y los intereses espurios y no la gente organizada.
Los 174 años que antecedieron a una forma de hacer política habían jugado a una ficha que postergaría y desalentaría el anhelo de concretar préstamos a las cooperativas, cuestión que no estábamos dispuestos a dejar pasar.
Toda la estructura del Ministerio de Vivienda la había tejido Juan Chiruchi (blanco) con clientelismo, estaba la cancha flechada, las imposiciones del FMI habían solicitado la eliminación del BHU y la creación de la Agencia Nacional de la Vivienda, cuestión impuesta por el dios mercado y afuera del Ministerio estábamos reclamando aquellos que una vez más, mediante el oportunismo y corrupción de arriba, éramos excluidos y exigíamos rectificar caminos.
La movilización y la convicción nos llevó junto a aliados en el movimiento popular y el gobierno, la concreción de 2.500 préstamos a familias de trabajadores, sí, casi duplicamos aquello que parecía imposible. 1.100 familias más, logrando lo que por otra vía les era imposible, pues su único capital eran sus brazos, su esfuerzo, su solidaridad.
Se conquistaron 1.100 viviendas más que no fueron a parar a la especulación inmobiliaria, 1.100 viviendas que el Estado no tuvo que pagar el doble de su valor.
La ingeniería y arquitectura para el acceso a la vivienda, en los últimos 20 años, estaba orientada a: según lo que tenés en el bolsillo te asistirá el derecho a la vivienda. Era una mercancía y no un derecho, era un gasto y no una inversión.
Este entramado permitía el alargamiento de lo público a lo privado y jugó hasta eliminar el Fondo Nacional de Vivienda para construir, estableciendo que todos debemos ir a la «piñata» por extraer recursos del presupuesto nacional futuro.
Este establece que el piso deber ser por primera vez lo ya ejecutado en este período, cuestión que descontamos, volver a duplicar lo construido así como ante sucesivos pedidos de auditorías por Fucvam a los actos de las administraciones anteriores, obtuvimos que lo que paga un cooperativista sea destinado a que construya otro cooperativista, éstos, los de a pie, los de abajo aportarán en estos próximos 5 años, 50 millones de dólares por concepto de devolución de préstamos de las cooperativas financiadas por el Ministerio de Vivienda.
Compañeras y compañeros, hemos demostrado que movilizarse no es ponerle un palo en la rueda al gobierno, fue ponerle un palo a la rueda de blancos, colorados y constructoras y por el contrario de esperar a que todo parta del crecimiento y la inversión extranjera, la distribución y equilibrio, la igualdad de oportunidades necesita de voluntades políticas que debemos demostrar que es posible, que se puede, si no, que hay que provocarla y entretejerla.
El diálogo, la negociación y el mirar para adelante por nuestros derechos necesitan de espacios para concretar caminos que los canalicen y con Mujica y el Frente estamos seguros de encontrar mejores oportunidades para ello.
El Fondo Nacional de Vivienda desaparecido, nacido en 1968, hoy humildemente comienza a recomponerse con el fondo creado por los propios cooperativistas.
Los cambios necesarios los hicimos posibles y los impostores blancos y colorados, que intentaron borrarnos, asociados a las empresas constructoras, les decimos: «¿Qué me importa que se borren los caminos de la tierra, con el agua que ha traído esa tormenta?, mi pena es porque esas nubes negras, tan negras, intentaban borrar estas estrellas» (León Felipe).
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