El Sucre

Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay

En la última novela del escritor José Saramago, titulada «Caín», hay un planteamiento que para los dogmáticos de la religión católica sería no sólo repugnante sino inaceptable. Reivindicar a quien cometió un asesinato contra su hermano Abel y ensalzarlo como un héroe, con la osadía, además de decirle unas cuantas verdades a Dios, sería un acto de herejía no masticable para quienes profesan la verdad absoluta.

Igualmente ocurre con quienes desde otras esferas de la vida pública –de forma igualmente dogmática– han asumido que la democracia liberal de Estados Unidos constituye, no un modelo, sino el único a seguir tanto en política interna como en política exterior, y por tanto, cualquiera que se plantee algo distinto es calificado de inmediato de ingenuo, utópico y desfasado de la realidad.

Es así como encontramos que hoy en día, ante una crisis económica de proporciones inconmensurables y con ramificaciones de distintos vectores para el sistema capitalista, cuyo epicentro precisamente se encuentra en Estados Unidos, estos dogmáticos siguen pensando que el dólar debe seguir siendo la moneda dominante en el intercambio comercial mundial, cuando resulta que desde distintos rincones del mundo surgen voces y propuestas, no sólo cuestionando la vigencia de esta divisa, sino que se habla de la creación de una moneda internacional que sustituya a la estadounidense y cree un nuevo sistema monetario.

En este contexto, dentro de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se acordó ya la puesta en marcha del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre), como la moneda virtual que en un futuro será utilizada por Bolivia, Ecuador, Cuba, Venezuela, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda, para todas sus transacciones comerciales.

Es por supuesto, una repuesta desde el ALBA a una situación, que según Immanuel Wallerstein se «hace caótica, incontrolable por las fuerzas que la han dominado» hasta ahora y «se ve aparecer una lucha, y no entre los poseedores y adversarios del sistema, sino entre todos los actores». De esta manera los países del ALBA se desenganchan del patrón dólar y pueden comenzar a utilizar una moneda alternativa en todas las operaciones comerciales entre los países del grupo. Se trata de una moneda virtual que estaría vigente desde el 1 de enero de 2010.

La idea es que los países miembros comiencen a compensarse y definitivamente se baje la presión de demanda que se tiene sobre el dólar. Que se empiece a comerciar con monedas locales, en bolívares, en bolivianos, en pesos.

El Sucre, sería algo así como una tarjeta de crédito que abren los bancos centrales para que los países miembros se den créditos a sí mismos. Con esta moneda virtual se estaría creando medios de pago adicionales para incorporar a nuevos actores, incluyendo a los de la economía popular, a nuevos mercados y a nuevos productos, a nuevos flujos comerciales que no nacen de la espontaneidad de unos mercados controlados por los oligopolios, sino que tienen que surgir de una noción política de construir la patria grande como lo soñaban todos nuestros libertadores, entre otros, Simón Bolívar.

Con el Sucre se estaría ganando soberanía económica y monetaria en la medida en que las transacciones se estarían haciendo mediante un medio de compensación propio.

Por supuesto, que ante esta política, saldrán los agoreros de siempre, diciendo que esto constituye una aventura, que es absolutamente inviable, demencial y desquiciado el contemplar o buscar una moneda regional única, así como también se afirmó en su momento que ALBA no era más que una idea trasnochada cuando fue planteada en 2004 por Fidel Castro y Hugo Chávez Frías.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje