Canalladas de marca mayor

Cuando vi por TV a Jorge Batlle, en tono histérico y desaforado, emplazando ­fueron sus palabras­ a un partido integrante del Frente a que manifestara si estaba por los votos o por los fierros, creí estar frente a un caso de demencia senil. Me costaba creer que una persona en su sano juicio pudiera llegar a una canallada de semejante magnitud, que no es otra cosa que una maniobra desesperada para embarrar la cancha en el vano intento de impedir la victoria del Frente en la segunda vuelta. Porque el Frente ganó con más de 1 millón 100 votos la mayoría absoluta de la Cámara y del Senado, ganó con votos la mayoría en 11 departamentos, ganó con votos la mayoría en las 18 zonas de Montevideo, mientras en todo el país y en cada departamento el partido que Jorge Batlle ha llevado a la ruina quedó relegado, por falta de votos, a un triste tercer lugar.

Ese mismo Frente Amplio ganó la Presidencia con un aluvión de votos, el mayor en la historia del país, en el primer turno de la elección pasada, superando las exigencias electorales más antidemocráticas que existen, impuestas en contubernio por su partido y los blancos; y en esas elecciones su partido tuvo que pelear con uñas y dientes, por falta de votos, para arañar un porcentaje electoral de dos dígitos, resultado catastrófico para el partido que tuvo casi siempre el gobierno en sus manos, por elección o por golpe de Estado.

Pero habría quien fuera capaz de superar esa marca canallesca. Y se vio en seguida. Procedió de un correligionario suyo, aunque alguna vez le arrancara un brazo. Julio María Sanguinetti tuvo el descaro inaudito de decir, con todas las cámaras enfocadas, que en este país «los únicos golpistas fueron los del PIT-CNT». Ya le propinaron su merecido los dirigentes de la central obrera. La que, desde la noche misma del golpe de Estado, realizó una huelga general de 15 días, con ocupación de fábricas y talleres, que concitó admiración y solidaridad en el mundo entero; que luchó contra el golpe en la clandestinidad, en la cárcel y en el exilio; que brindó una enorme cuota de mártires, de presos, torturados y asesinados por la dictadura, y que acusa al ex doble presidente de proferir «una ofensa imperdonable contra la clase obrera».

Ya el Frente había vaticinado la campaña sucia que habría de desarrollarse en esta etapa. Sacan a flote los recursos más bajos, debidamente amplificados, porque saben que están condenados a perder. Los colorados quieren devolver a los blancos el favor que le hizo Lacalle a Jorge Batlle en el balotaje de 1999, que retardó por un período el acceso del Frente a la Presidencia. Pero esto a su vez tiene un antecedente. Cuando Bordaberry (el papá dictador, hoy preso por sus crímenes) se proclamó ganador tras las elecciones fraudulentas de 1971, fueron servilmente a ofrecerle su apoyo aquellos a quienes Wilson les colgó para siempre el mote de «blancos baratos». Sus palabras quedaron como grabadas en piedra: «Hay blancos baratos que se quieren vender». Entre ellos, entre los votantes del general Aguerrondo y las huestes del viejo Martín Recaredo Echegoyen (que habría de encabezar el Consejo de Estado de la dictadura) estaban el joven diputado Luis Alberto Lacalle de Herrera y otros gestores del malhadado «pacto chico». Ahora recuerdo las múltiples acciones contra la dictadura que en los años del exilio emprendimos junto a Wilson. Y también, tiempo después, la caravana wilsonista a la que Lacalle se quiso subir y lo sacaron como chicharra de un ala.

Hay otro hecho más cercano. Tengo la foto a la vista. Es del 1º de diciembre 1999. Fue tomada en la suntuosa residencia de Carlos Rohm, el famoso Puchi, asaltante de bancos en gran escala, en La Recoleta de Buenos Aires. Aparecen Bush padre, Carlos Menem, De la Rúa, y juntitos, ¿adivinen quién? Jorge Batlle y Lacalle, que acababa de darle los votos para el balotaje. Ahora, apelando a los métodos más deleznables, quieren escribir la historia al revés. Pero no prevalecerán. Si trabajamos con tesón en todo el país, hablando con todos en estas tres semanas, con el apoyo del pueblo, el 29 los mandaremos junto con Sanguinetti a llorar al cuartito.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje