El gran triunfador: ¡El pueblo uruguayo!

Lo que hoy me interesa resaltar y que va a perdurar en el tiempo, es una realidad para la cual no existe ningún tipo de medición que pueda reflejar la madurez, la sabiduría, la concordia, la actitud democrática y otros adjetivos que podría agregar, y la injerencia que ello ha tenido en lo que el pueblo uruguayo todo mostró desde muchos meses atrás hasta el día 25 de octubre, en que se volcó masivamente a las calles de todas las ciudades del país para militar y festejar por su divisa.

Esta imagen no conoce de banderías políticas. Durante la campaña para elegir candidatos de todos los partidos, es decir en las internas, el fervor, la alegría, la enorme cantidad de integrantes de todos los sectores del espectro político que se movieron, llamó la atención a todos los que hemos visto muchos sucesos de este tipo.

Luego, en la corta pero intensa campaña hacia el último domingo de octubre, fue admirable la participación, la enjundia, el fervor de los adherentes a los partidos políticos. Aunque es justo hacer hincapié en que la militancia del FA llegó por iniciativa propia a lograr algo que ni el más optimista de los dirigentes de la roja, azul y blanca, podía imaginar. Ideas maravillosas para movilizar a los ciudadanos y llegar a conmover a propios y ajenos con sus realizaciones.

Vale la pena recordar algunas. Usando todos los medios tecnológicos existentes (celular, Internet), en el boca a boca, se logró convocar a centenares de miles de ciudadanos de todas las edades. Con iniciativas que perdurarán en la retina de los que tuvimos el privilegio de disfrutar de ellas. Auto convocados en diferentes lugares de la ciudad, concurriendo sin ser anunciados los candidatos a saludar a los presentes. La idea genial de construir una bandera grande con los colores del FA. Pero que la adhesión de telas recibidas de todos los puntos cardinales del país fue de tal magnitud que se logró elaborar una gigante de más de un kilómetro de largo.

Se extendió por primera vez en Montevideo y allí se bautizó el hecho como banderazo. Esa bandera se insertó como cuña, dentro del pueblo que masivamente concurrió al acto final de la fórmula, trasladada por miles de manos y otras tantas que querían tocarla, llegando hasta el estrado donde estaban los candidatos y entregada en mano propia la «posta». Se envolvió el Cerro de Montevideo con ella, por millares de uruguayas y uruguayos. Fue llevada a los actos que la fórmula realizó en el Interior.

Por lo tanto me parece noble enfatizar y destacar en letras de molde, en estas horas en que se hacen balances de todo tipo en todos los medios de comunicación, en todas las cabezas de los frenteamplistas, en todas las tiendas partidarias, por lo acontecido el último domingo y lo que sucederá el último de noviembre, decir en voz alta que el pueblo uruguayo cumplió y con creces, por lo cual ha sido destacado en el concierto mundial, el de ser abanderado de la democracia, de vivir en convivencia, y demostró que sabe ponerse serio y sabe festejar cuando la situación lo amerita. Adelante uruguayas y uruguayos.

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