¿Montaner será asesor de Lacalle?
Desde que el doctor Luis Alberto Lacalle dejó la Presidencia de la República, parte de su tiempo ha estado dedicado a establecer contactos con lo más graneado de la derecha mundial.
Dos figuras han sido sus preferidas: el ex presidente del gobierno español, el conservador José María Aznar, y el periodista cubano-español Carlos Alberto Montaner.
El gestor de este buen relacionamiento, cultivado con mucha perseverancia, ha sido el diputado herrerista Jaime Trobo, mano derecha de Lacalle en todo lo que tiene que ver con las relaciones internacionales.
Algunos nacionalistas aseguran que Trobo es en lo internacional lo que Ignacio de Posadas es en materia de política económica para el ex presidente uruguayo.
Esta buena amistad le ha permitido a Montaner ser columnista del diario «El País», dedicando su pluma a denostar a todo lo progresista que anda en el mundo, incluso desatando su ira contra el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Hasta hace pocos días Montaner, desde su columna de «El País», se había mantenido bastante alejado de la problemática uruguaya. Pero en la última semana perdió su imparcialidad y ha resuelto intervenir en la política interna uruguaya, tratando de arrimar voluntades para la candidatura de Lacalle.
El pasado sábado, bajo el título «Mujica, la contradicción del poder», Montaner muestra su preocupación por el casi seguro triunfo de Mujica, cuando se pregunta alarmado: «¿Cómo y por qué una sociedad razonable y madura (la uruguaya, no la de Montaner), con una muy digna trayectoria y apego en cultura republicana elige a una persona con esos rasgos para gobernar el país? ¿Qué les ocurre a los uruguayos?». «¿Por qué los electores son capaces de seleccionar a un candidato que no cree en la esencia del republicanismo ni en el mercado para dirigir una república capitalista? Nadie lo entiende».
Parece que como no encontró respuestas a sus angustiantes interrogantes, resolvió atacar a la fórmula progresista desde el exterior, generando el consiguiente rebote por parte de «El País Digital».
A las 10.30 horas de ayer presentó el siguiente título: «Vinculación de Mujica con la ETA preocupa a españoles», autoadjudicándose el papel de vocero del pueblo español, actitud propia del franquismo.
Como era de esperar se refirió a los hechos del Hospital Filtro, reproduciendo la versión de Angel María Gianola, el ministro del Interior que provocó el clima de violencia que terminara con un joven muerto.
Como Montaner no puede controlar sus impulsos neoliberales, critica a Mujica por ser lo contrario. Esto queda al desnudo cuando afirma que el presidenciable del Frente Amplio no tiene condiciones para dirigir una república democrática moderna basada en el imperio de la ley, la división y equilibrio de poderes, la economía de mercado y la existencia de un aparato productivo controlado por la sociedad civil».
Como se trasluce de sus dichos, su mayor preocupación es que en el programa del progresismo no propone un aparato productivo «controlado por la sociedad civil», que en criollo quiere decir que Mujica no se dispone a privatizar las empresas públicas estratégicas para que sean «controladas» por las grandes trasnacionales, cosa que sí quiso hacer Lacalle con Antel y fracasó porque un plebiscito le dijo que NO.
Después de esta descarada injerencia extranjera, no nos debería sorprender si Montaner no aparece como asesor de Lacalle y Larrañaga, en un posible debate con Mujica y Astori.
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