Empleo como prioridad: 200 mil puestos de trabajo
Una preocupación central del gobierno ha sido la creación de empleos.
La historia uruguaya es que, aún habiendo períodos importantes de crecimiento económico, siempre el desempleo ha sido muy alto.
1) Los empleos creados
Si miramos el gráfico 1 veremos que en la década de los 90, repito aún con crecimiento económico, la tasa de desempleo no sólo no baja sino que crece.
(Ver gráfico 1)
¿Qué nos dice la primera parte del gráfico 1?
Que en el gobierno de Lacalle (en alianza con el Partido Colorado) aunque la economía crecía, el desempleo no caía y hasta levemente crecía. Y luego en el segundo gobierno de Sanguinetti (en alianza con el Partido Nacional) también la economía creció y el desempleo aumentó de manera importante.
¿Cuál es la razón de esta aparente paradoja? La razón es la creencia de que el crecimiento económico por si sólo genera creación de empleo. Que el mercado permite, sin políticas activas de empleo, mejorar el nivel de empleo. Es obvio que el crecimiento económico es necesario para hacer crecer el empleo, pero siendo condición necesaria no es suficiente. Y los 90 son la más fiel demostración de ello y el gráfico 1 es muy elocuente.
Sin embargo, y luego del gran crecimiento del desempleo durante la crisis de 2000 a 2003, en nuestro gobierno junto y simultáneo al crecimiento económico hay una baja sustantiva del desempleo que lo lleva a los niveles más bajos de la historia moderna del país.
2) Porque creció el empleo
¿Qué cosas se hicieron respecto al empleo que «ayudaron» al crecimiento económico a generar más empleo?
Al menos políticas activas de empleo se visualizan en este período:
* Con el decreto 455/07 el que reglamenta la ley de inversiones se estipula que el apoyo fiscal que se le dará a las inversiones declaradas de interés nacional será proporcional al número de empleos creados, es decir mayor cuanto mayor sea el empleo generado por la inversión.
* En la ley de reforma tributaria se establece que cuando una empresa reinvierte en nuevos trabajadores aumentando los salarios pagados, éstos se pueden deducir del IRAE (Impuesto a la renta de las actividades empresariales). Antes sólo se podía hacer si se reinvertía en capital, no así en más trabajo. Ahora sí se puede.
* En la Rendición de Cuentas de 2007 se decidió financiar dos programas (Uruguay Trabaja y …) con subsidios a la demanda de empleo por parte de empresas privadas y organismos públicos por un número de 8 mil puestos de trabajo.
* En la reforma de la salud, y ante el crecimiento de afiliados del sector mutual, se exigió obligatoriamente un mínimo de profesionales en el primer nivel de atención en relación al número de usuarios de cada mutual.
Y podemos enumerar varias medidas más que estuvieron en la dirección de priorizar el empleo y vincular crecimiento económico y de la inversión con generación de empleo.
Como resumen de esta situación el gráfico 2 nos muestra que mientras en los 5 años del gobierno de Lacalle se crearon 79 mil puestos de trabajo en 5 años de gobierno frenteamplista se crearon 205 mil.
(Ver gráfico 2)
3) La calidad de los empleos
Pero no debemos mirar sólo la magnitud del empleo creado en este período, sino también aspectos de la calidad de los empleos.
Y en ese sentido un primer indicador tiene que ver con los sectores de actividad en que se crearon los empleos.
En los años 90, los empleos creados se concentraban en los sectores de servicios y comercio, con la idea de que el país debía ser una plaza financiera y no debía preocuparse por producir bienes industriales. Que era mejor importarlo, así venían más baratos y la gente los disfrutaba mejor. Lo que «no tuvieron en cuenta» fue que por más baratos que vinieran si los salarios no crecían y si se perdían empleos, el disfrute era pura teoría. Y eso fue lo que pasó. En los años 90 se perdieron 90 mil puestos de trabajo en la industria manufacturera. En cambio en estos 5 años de gobierno todos los sectores crecieron, incluida la industria, en la que se crearon 30 mil puestos de trabajo, como muestra el gráfico 3.
(Ver gráfico 3)
Y esto tampoco es resultado del mercado o de la casualidad.
La política industrial de este período estuvo orientada no sólo a apoyar a industrias tradicionales del país, sino a fortalecer industrias nuevas, con alto valor agregado y mucha incorporación de conocimiento. Se crearon grupos con empresarios y trabajadores incorporando consultores para analizar sector por sector. Se definió una estrategia industrial por primera vez desde la recuperación de la democracia y se apoyó con estímulos de diverso tipo las inversiones industriales.
Seguramente si a los lectores de esta nota se les pide que digan un ministro de industria de la década del 90, les será difícil por no decir imposible recordar alguno. La triste historia de ese ministerio, casi formal, no nos permite recordar ninguno.
Pero con la misma seguridad puedo afirmar que pasarán muchos años y la gestión de nuestro compañero Daniel Martínez al frente del Ministerio será recordada por su vocación de desarrollar la industria y en especial la de alto conocimiento.
Pero esto no sólo pasa con la industria, pasa también con el agro y el turismo, sectores promovidos en su producción y que han desarrollado políticas que, en el caso del campo han dado un apoyo especial a la producción familiar, buscando la permanencia de la gente en el campo.
4) Los registros de la seguridad social
Un segundo indicador de calidad se refiere a la formalidad del empleo y a su registración en la seguridad social como muestra el gráfico 4, los registros del BPS entre diciembre de 2004 y diciembre de 2008 aumentaron en 311.334 personas, más del 90% de ellas trabajadores asalariados. Se llega a casi 1.300 mil cotizantes siendo un récord nacional.
Este logro tampoco fue fruto de la casualidad sino el resultado de varios factores todos ellos derivados de una activa participación del Estado en el mercado de trabajo.
* Por un lado la propia convocatoria a Consejos de Salarios que estimuló notoriamente la formalización del trabajo ya que como parte de un aumento de los derechos reales de los y las trabajadoras estimuló la exigencia de trabajar en planilla.
* Por otra parte una gestión transparente, adecuada, rigurosa en los controles y con una visión global de la seguridad social por parte del BPS, fue un factor clave en este proceso de formalización de la economía.
* Finalmente la reforma de la salud con la inclusión de los hijos de los trabajadores en la cobertura de la salud fue también un factor motivante de la formalización del trabajo.
(Ver gráfico 4)
5) Epílogo:
Es claro estas cosas que hemos mostrado respecto a la mejora de la cantidad y la calidad de los empleos. Pero quiero recordar que en los años 90 se nos decía que había que optar entre empleo y salarios. Que no era posible mejorar ambos indicadores.
Quiero terminar esta nota mostrando justamente cómo derribamos ese mito y esa supuesta contradicción, aumentando salarios y empleos.
El gráfico 5 así lo muestra.
(Ver gráfico 5)
Y estos logros van acompañados de nuestros compromiso para el período 2010-2014:
Crear otros 200 mil puestos de trabajo para llegar al pleno empleo y con el agregado de que 40 mil de esos puestos de trabajo serán para jóvenes y 40 mil para mujeres, dos sectores a priorizar en la creación futura de empleo. Y esa prioridad se expresará en nuevos planes de empleo con subsidios para fomentar y promover el pleno empleo y el empleo pleno de jóvenes y mujeres.
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