EEUU tuvo su Bahía de Cochinos diplomática
El gobierno de Barack Obama se comprometió a mejorar el vínculo con Cuba. Pero este mantuvo en la ONU la habitual defensa del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra nuestros entrañables hermanos del país caribeño, que ya lleva 47 años.
De los 192 países integrantes de la Asamblea General de la ONU, 187 votaron la 18 condena consecutiva a las sanciones impuestas por Washington a La Habana. Solo tres delegaciones votaron en contra (Estados Unidos, Israel y Palau), mientras dos se abstuvieron (Islas Marshall y Micronesia).
Se trata de una votación en la Asamblea sobre uno de los más persistentes bloqueos comerciales de la historia, impuesto contra Cuba en 1962. Fue una nueva victoria política y moral para el gobierno de Raúl Castro y de la revolución, dada la caída del apoyo sufrida por la posición estadounidense a lo largo de los años. Año tras año Washington y sus socios van quedando más solos al mantener su anacrónica posición que viola todas las normas del sistema internacional.
La cuestión, para el gobierno de Obama, es si está comprometido en transformar sustancialmente la política exterior de Washington o si pretende apenas cambiar sus apariencias y continuar con las políticas genocidas de sus antecesores.
Si Estados Unidos no rompe con este bloqueo criminal, no habrá transformación real de su política internacional, y Obama le habrá mentido a sus votantes y al mundo al no concretar sus promesas. El presidente Obama debe tomar nota de la votación en la ONU por lo que implica. Debe actuar en el mundo como si estuviéramos en 2009 y no en 1959. El bloqueo fue un fracaso, Washington no pudo doblegar a la revolución cubana. Esa es la verdad de la historia.
Washington debe dejar de lado el bloqueo y dialogar abierta y directamente con Cuba, como lo está dispuesto a hacer el gobierno del presidente Raúl Castro. El bloqueo estadounidense contra Cuba no sólo constituye una violación grave de los propósitos y principios de la ONU, sino que también socavan el derecho de los cubanos a sobrevivir y a alcanzar el desarrollo.
Es hora de exigir a Estados Unidos que acabe con este bloqueo y que adhiera plenamente a los principios de respeto mutuo y no interferencia en los asuntos internos de un país hermano, porque el profundo impacto de la crisis económica mundial y el persistente bloqueo genocida continuarán agravando las dificultades por las que pasa el pueblo cubano.
Como dijo un diplomático, Estados Unidos sufre «una Bahía de Cochinos diplomática» cada año en que se ha propuesto a la Asamblea General de la ONU el proyecto de condena al bloqueo.
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