Dos hechos nuevos en las elecciones nacionales

Deseo destacar dos hechos nuevos de las elecciones del 25: el Frente Amplio se transformó en la principal fuerza política también en el interior del país, además de confirmar con creces su mayoría absoluta en Montevideo; y el Partido Nacional tuvo una pésima votación.

Desde hace tres elecciones el Frente se ha transformado en la primera fuerza política del país. Ya lo fue en la elección de 1999, cuando cosechó alrededor del 40% de los votos, pero perdió el balotaje (que para eso se inventó); en mayo siguiente, volvió a ganar la Intendencia de Montevideo. En 2004, el Frente venció en primera vuelta con 50,45% de todos los votos emitidos, una proeza extraordinaria; y en mayo siguiente, sumó a la Intendencia de Montevideo, siete intendencias del Interior: Canelones, Salto, Paysandú, Florida, Maldonado, Rocha y Treinta y Tres, un hecho absolutamente inédito y preñado de significado.

Ahora el Frente pasó a ser primera fuerza en 11 departamentos: Montevideo y diez del Interior. Ello otorga una perspectiva esperanzadora para las próximas elecciones municipales de mayo. Estos resultados quiebran de manera irreversible la dicotomía entre la capital y el Interior en cuanto al enraizamiento de la izquierda en el alma de las poblaciones de tierra adentro. El Frente es mayoría en Montevideo y Canelones con más del 50% de los votos. Es mayoría en los departamentos en que las intendencias están en sus manos (las arriba citadas), con la única excepción de Treinta y Tres. Y le arrebató a los blancos la mayoría en los departamentos de Río Negro, Soriano, Colonia y San José. Los blancos, que tienen 10 intendencias, quedaron con mayoría en 8, ya que perdieron las cuatro señaladas pero le ganaron la mayoría en Rivera a los colorados (que quedaron sin ninguna, y son la tercera fuerza en todos los departamentos, otro hecho inédito) y en Treinta y Tres al Frente.

Hay que detenerse un poco en este cuadro, que reviste una significación notable para la configuración del nuevo mapa político del Uruguay, particularmente en el Interior, ya que la capital sigue siendo un bastión de la izquierda.

Tomemos dos ejemplos muy sensibles. «El departamento de Colonia ­escribe un corresponsal­ históricamente regenteado por el Partido Nacional (Walter Zimmer intendente) giró a la izquierda el domingo 25 con su votación en varias de las principales localidades, donde los caudillos blancos no salen de su asombro». En todo el departamento le ganan a los blancos por 38,06% a 35,17%. En la localidad obrera de Juan Lacaze la victoria estaba cantada, no obstante se da en una magnitud que la convierte quizá en la más alta del país: 60,77% contra algo más del 25% para el Partido Nacional. Pero además se gana en Colonia del Sacramento, la capital, en Nueva Palmira, en Rosario, configurando en conjunto «un verdadero batacazo de la izquierda coloniense», que llega incluso a las pequeñas localidades suburbanas, como El General, considerado como un inamovible enclave del Partido Nacional. Hay que valorar también lo que significa ganar en San José, la plaza fuerte de Chiruchi, y por más de 5 mil votos, lo que a priori era impensable.

Análogamente, revirtiendo la actual situación, se gana por cifras muy amplias a los blancos en Soriano (43% a 29%) y en Río Negro (15.297 a 11.378 votos). En ambos casos, el Partido Nacional perdió miles de votos. De esta suerte, en todo el litoral, salvo Artigas, el Frente pasó a ser la primera fuerza.

Pero esto ­y es la otra conclusión fundamental­ se da en todo el territorio nacional. El Frente aventaja al Partido Nacional por 436.541 votos (en las cifras del escrutinio primario). En porcentaje, por casi 20 puntos: 48,16% a 28,90%. Esa es la base para el balotaje. En Montevideo, le gana 56,31% a 21,69%; en Canelones por 51% a 28%, e incluso en todo el interior sin Canelones, lo supera por 39,9% a 35,7%. Anotemos de paso que tanto en Montevideo como en Canelones, decisivos para el resultado electoral global, el Frente sobrepasa la mayoría absoluta de los votos. En todo el Interior el Frente tiene 117.260 votos más que el Partido Nacional.

Esto se produjo en base a otro hecho esencial: el Partido Nacional perdió votos y porcentajes en absolutamente todos los 19 departamentos. Sin ninguna excepción. Revise la lista y lo comprobará. En varios casos en cifras considerables. Ahora piensa salir del pozo en ancas del Partido Colorado.

Pero resulta que en todo el país, el Frente tiene 52.600 votos más que blancos y colorados juntos.

Una consideración final sobre el absurdo e irracional sistema del balotaje uruguayo, antidemocrático hasta la médula. En otros lares alcanza con el 40% de los votos válidos (como es lo lógico), y/o con una ventaja del 10% sobre el segundo. Aquí se requiere el 50% más uno del total de los votos emitidos, en los cuales entran los votos en blanco, el caudal de los observados (más de 32 mil en este caso), los anulados y otros más. Debe rendir esa segunda prueba un partido que sobrepasa al siguiente por casi 20 puntos porcentuales y cerca de medio millón de votos en un total de 2 millones 330 mil. Pero nos lanzaremos de lleno a la tarea, con el aliciente de que el Frente no ha alcanzado su techo y podrá contar con el apoyo de mayor número de ciudadanos para continuar en un plano más elevado la gran obra del gobierno de Tabaré Vázquez.

Ahora recuerdo una anécdota. Yo estaba cerca de Lula al final del primer turno de la última elección brasileña. No había alcanzado el 50% e iba a la segunda vuelta con Serra, del PSDB. Se mostraba tranquilo y confiado. ¿Y qué pasó? Que no sólo ganó por cifras apabullantes, acreciendo su votación a más de 52 millones de votos, sino que en el segundo turno Serra perdió 2 millones de votos.

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