Mujica, a volver a tu naturalidad, "ta"
Creo que los doctores o dioses del marketing no entendieron nada; cuando Mujica se expresa con la singularidad de sus frases, son ellas las únicas expresiones sinceras en la campaña política en general, eso fue lo que apreció permanentemente la población. Cuando le cortaron las posibilidades de hablar tal como es, los porcentajes se estancaron. A la vez cuando Mujica midió sus palabras, por presiones marketineras, cortaron sus ideas para expresarlas. En su «libro», todos sabemos que dijo verdades que nadie se animó a decir por cálculo electoral, pero eso fue lo bueno, lo sincero y lo creíble; porque a Mujica no se le debe medir con especulaciones de las encuestas posibles. Mujica es una alternativa y símbolo de una ideología de cambio, que está por encima de Astori y de la sociología marketinera; ellos no entienden el fenómeno de Mujica. Sin miedo y con la crisis del Norte que continúa en forma gravísima, se necesitan locos buenos, con su fuerza, para hacer planes por encima de los aconsejados por los seguidores de políticas neoliberales y por favor no debilitar a la opción elegida en las internas.
Para comprender en profundidad, debemos saber que estas elecciones marcan simbólicamente un gigantesco cambio casi histórico que nos toca vivir y ser parte del mismo. Cuánta angustia e indecisiones rodeó el acto electoral para muchos ciudadanos que tenían que decidir a quién votar. ¿Por qué? ¿Por qué es diferente esta oportunidad de otros momentos de nuestra historia reciente?
Los cambios ocurridos a nivel nacional y global los señalaremos como un cambio de donde no se regresará jamás.
Lo sucedido es que los parámetros ideológicos que en el siglo pasado nos daban un rumbo o metodología a quién poder elegir, hoy ya no existen. Cuando el filósofo Nietzsche comenta que «Dios ha muerto» significa mucho más que la creencia mística de nuestra sociedad; más que hablar de la existencia de un Dios, él nos dice que estamos en la etapa de la caída de las ideologías, de las creencias, y que los parámetros o referentes que direccionaban nuestras actitudes comienzan a cuestionarse.
No hay verdades, no hay verdades absolutas, los conocimientos técnico-científicos están cambiando a partir de la década del 70 las estructuras simbólicas de nuestras concepciones.
Al caer los ideales como el socialismo real, el neoliberalismo con sus crisis ya conocidas, las superestructuras de la sociedad como la familia, la educación, la autoridad, los partidos políticos, junto con las nuevas oportunidades aparentes, nos da una sociedad «liquida» en un mundo teledirigido por parámetros de la pantalla chica que con imágenes ajenas a los intereses sociales nos envía mensajes de un mundo inexistente.
Perdimos dos elementos, el razonamiento permanente y los paradigmas guías que nos sostenían.
Es aquí que comienza la primera crisis. Tenemos que elegir sin parámetros claros a un candidato y acostumbrados a no tener necesidad de elegir (el ser), como diría Heidegger, «Dasein», se ve de golpe arrojado en una campaña electoral sin parámetros claros, donde la historia y los viejos colores tienen todavía una incidencia que se va esfumando.
Tomando como referente a Sartre, fuimos arrojados de golpe a una elección en libertad, donde no sabemos qué elegir. Mujica, tu particularidad personal y tu forma de ser, seducen al elector y nos hacen confiar en él. Pedimos más planes profundos del Uruguay productivo, de cómo haremos crecer el PBI, qué pasa con la industria nacional. No nos hablen de beneficios solamente, hablemos de cómo salimos puntualmente del subdesarrollo, halemos de trabajo, de estudio, de la necesidad del empresariado nacional y no de ilusiones o lucecitas de colores. Al caer las ideologías en gran medida, los planes de generación de riqueza y de cómo lo haremos son la clave del éxito. Eso nos da la diferencia junto a un Mujica espontáneo, sin que los dioses lo frenen, puesto lo vergonzoso no es él, sino quién lo frena. Orgullo de sus formas singulares
y su honradez, de su pasado aunque discrepemos.
Seguimos con otro elemento importante de dicho cambio definitivo que ya se ha dado con anterioridad, las encuestas. En el siglo XIX Compte, fundador de la sociología, unió a la misma la matemática para investigar y analizar la sociedad a través de posibles estadísticas. Pero hoy esa herramienta de estudio es tan potente que en lugar de analizar a la sociedad uruguaya en las elecciones, sucede a la inversa, se transformó en parte actora.
Esta nueva situación de cada vez menos ideales y de prevalecer imágenes tecnificadas de dudosa comunicación, es el fruto de nuestra nueva realidad social, que tiene un paralelismo a la incertidumbre.
Sin duda debemos saber vivir con ese peso de no verdades e incertidumbres como parte de nuestro ser social.
Para no alienarnos con verdades certeras, que no las hay y que a muchos nos tienta a tomarlas, como respuestas por no soportar o comprender nuestra condición humana, porque nuestra naturaleza es finita, cambiante y precaria.
Ante estas realidades el fenómeno Mujica es mucho más que el FA, se debe romper la burocracia y presiones de la interna para dejarlo aflorar en la profundidad que mostró en centenares de oportunidades, apoyado por la inteligencia propia y de su esposa. No estoy haciendo un culto a la personalidad, cosa que detesto; quiero potencializar su ingenuidad y el compromiso específico que hay en él.
La opción de un loco lindo, capaz de enfrentar los obstáculos de la burocracia, el cuello duro, las recetas del Norte cuando son inconvenientes, pero sobre todo un ejecutivo de campera por encima del silencio y el temor que nos metieron en la cabeza, de no enfrentar al adversario, creyendo que las formas son contrarias a su contenido. Hoy tenemos miedo a hablar, increíble; por el contrario, tenemos mucho que plantear, aunque las ideologías son líquidas. Ta.
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