Uruguay va a las urnas

Este domingo 25 de octubre la ciudadanía uruguaya está de fiesta. Esperanzados unos, preocupados otros, confiados en los resultados algunos y expectantes todos, los uruguayos de todas las consignas y tendencias políticas usufructuarán su derecho a voto, una obligación legal que es un placer cumplir, un verdadero motivo de orgullo.

 

Hace algunos años, entrevistamos en Jerusalén al ex presidente de la República Dr. Luis Alberto Lacalle, que había sido invitado a participar en una conferencia académica en la capital israelí. Poco antes había ganado las elecciones el Dr. Tabaré Vázquez, encabezando el Frente Amplio, un verdadero hito en la historia nacional sin duda, la primera vez que la izquierda uruguaya llegaba al poder.

 

«¿Qué quisiera decirle hoy al Dr. Vázquez?», preguntamos a Lacalle. Se sonrió y contestó: «Que cuide a nuestro Uruguay, el Uruguay de todos».

 

Ese Uruguay de todos elige según lo que considera mejor para su futuro. Inevitablemente , el resultado dejará sólo a una parte del país satisfecha. Pero el resultado obligará a todos y cada uno, aunque cada uno crea que él cuidaría mejor al país.

 

La colectividad judía del Uruguay, parte integral de la ciudadanía, no vota de forma uniforme. Hay judíos con simpatías coloradas, blancas y frenteamplistas, y también judíos activos y con cargos en los distintos marcos políticos partidarios.

 

Nosotros, que defendemos también el derecho de Israel a vivir en paz y seguridad, esperamos que el resultado de las elecciones, además de ser bueno para Uruguay todo, también lo siga siendo para la amistad entre Uruguay e Israel. En términos de política exterior, quisiéramos que la inserción latinoamericana de Uruguay y sus intereses económicos, no empañen nunca los principios morales que le caracterizaron la mayor parte de su historia. Dando ejemplos concretos, hablamos del equilibrio a mantener en la relación con Venezuela y con Irán, sabiendo distinguir entre la conveniencia económica y las actitudes inaceptables para un país verdaderamente democrático, como ser la actitud antisemita y autoritaria del presidente Hugo Chávez y el llamado de Irán a destruir a Israel.

 

Volviendo al significado general de las elecciones a la Presidencia de la República, una mención sobre un punto en el que probablemente no piense el uruguayo promedio al ir a votar. Y en realidad, es bueno que no se le «ocurra» pensar en ello, porque significa que ir a las urnas le resulta lo más natural del mundo: usufructuar el derecho del ser humano libre y pensante a incidir en su propio futuro, no es algo sobreentendido en todos los confines de la Tierra.

Regímenes dictatoriales que existen en la era moderna pero viven en el mundo oscuro de la antigüedad, reprimen a sus ciudadanos, traicionan su responsabilidad como gobernantes y no saben lo que es democracia. Países y culturas en los que la mujer es un objeto, estados en los que el odio y la guerra son una forma de manejo de las divisiones internas, no conocen el significado de ir a votar.

 

Cuando los uruguayos vayan este 25 de octubre a las urnas, aún antes de saber si su candidato preferido será o no el electo, se pueden sentir felices y orgullosos, son parte de una minoría en el globo que tiene el verdadero derecho de forjar su futuro. Eso, ya es motivo de fiesta, gane quien gane en Uruguay.

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