EDITORIAL

Un lustro atrás nacía en Cuba el ALBA

Hace cinco años, Cuba y Venezuela sentaron las bases de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que a la fecha reúne ya a nueve países de América Latina y el Caribe.

Ese mecanismo de integración regional constituye una propuesta revolucionaria. Mientras el derrotado proyecto del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA) ­bajo la égida de Estados Unidos­ respondía a los intereses del capital trasnacional y buscaba la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA pone énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Un lustro atrás los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, firmaron en La Habana el acta de fundación del organismo, por entonces bilateral.

Un gran paso se dio en noviembre de 2008, con la incorporación de Bolivia, Honduras, Nicaragua y Dominica, durante la tercera cumbre celebrada en Caracas, que puso en vigor el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), como alternativa al Tratado de Libre Comercio (TLC) que quería imponer la administración norteamericana.

Ese foro, de entonces seis países, demandó el establecimiento de una unidad monetaria, en la búsqueda de independencia financiera, ante las tribulaciones bancarias en Estados Unidos, Asia y Europa.

En febrero último, la capital venezolana también acogió la IV Cumbre extraordinaria del mecanismo regional.

La declaración final de esa cita reconoció la marcha exitosa del modelo de integración de los pueblos de América Latina y el Caribe, basada en la complementariedad, solidaridad, justicia y cooperación.

Tres meses después, en la misma Venezuela del socialista Chávez, en la ciudad de Cumaná el ALBA celebró la llegada de San Vicente y Las Granadinas.

En esa cita también se logró el acuerdo marco para el lanzamiento del Sistema Unico de Compensación Regional (Sucre), como signo monetario de la región, y se consolidó la creación de un consejo de derechos humanos, propuesto por Bolivia.

Otro capítulo trascendente experimentó el ALBA en junio último en Maracay, Venezuela, cuando Ecuador engrosó el bloque, y San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda se adhirieron como miembros plenos.

Nuevos desafíos afrontará la VII cumbre de la opción integradora, que delibera por estas horas en la ciudad boliviana de Cochabamba, donde quedará establecido un Tribunal de Arbitraje y el establecimiento definitivo del Sucre como medio de intercambio en reemplazo del dólar estadounidense. La cumbre sesiona arropada por más de medio millar de integrantes de movimientos sociales. Sindicatos y líderes de pueblos indígenas de los países deliberarán sobre la situación del continente y escucharán las conclusiones de los presidentes hermanos.

El Sucre le permitirá a nuestros países hermanos la importación o exportación de bienes y servicios y liberarse de la actual dependencia del dólar estadounidense, con importantes beneficios para sus economías, con un comercio más justo.

De esta forma ganarán en soberanía económica y monetaria, ya que realizarán las transacciones mediante un medio de compensación propio. El objetivo final es tener una moneda única como el euro en la Unión Europea.

Tras la firma del tratado constitutivo del Sucre, un equipo multidisciplinario de los países del ALBA iniciará varias operaciones técnicas para su implementación a partir del 1º de enero de 2010. La revolución progresista está en marcha y sigue avanzando, por eso hoy el ALBA importa.

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