Es la hora de definir amigos íntimos, amigos y posibles amigos
Los presidentes y jefes de Estado que se reunirán en la VII Cumbre Presidencial de la Alianza Bolivariana, ALBA, provendrán de Venezuela, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Honduras, San Vicente y Granadinas, Antigua y Barbuda y Dominica, que son miembros del ALBA.
La reunión de este mecanismo de integración continental, rechazado por la derecha uruguaya, ratifica la energía y el empuje de la Alianza. Esta asociación independiente y paralela a la OEA, es decir alejada de la influencia de EEUU, aprobará una declaración que incluirá la posición del ALBA de cara a la crisis financiera internacional, los procesos de integración comercial regional, medidas para fomentar los acuerdos comerciales y la creación de una moneda común que rija para el intercambio. El encuentro del ALBA, que se denominará «Amanecer de los pueblos», será una reunión presidencial que marca un hito en esta organización que nació contestataria a acuerdos comerciales propuestos por Estados Unidos a los países latinoamericanos a través de tratados de libre comercio, a los que se han adherido solamente Colombia y Perú, los únicos países en los que los poderosos intereses económicos de la derecha doblegaron los intereses nacionales.
Hasta la fecha fue confirmada la presencia en la Cumbre en Cochabamba de los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Raúl Castro (Cuba) y Hugo Chávez (Venezuela), además del anfitrión Evo Morales (Bolivia), y se espera que lo hagan otros mandatarios como Fernando Lugo (Paraguay). También han sido invitadas delegaciones de países que expresaron interés en sumarse al ALBA, que tiene como su brazo operativo al Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP). Ese es el caso de nuestro país, junto a Argentina, Brasil, República Dominicana y Haití.
Me parece importante recordar que Evo Morales ha explicado con reiteración que la vocación democrática de la región no ha permitido la evolución de las propuestas comerciales de Estados Unidos para conformar Areas de Libre Comercio de las Américas (ALCA) inicialmente y después los TLC con el fin de provocar la destrucción del proceso de producción e industrialización de las materias primas, como lo está viviendo México.
Morales, que es indígena, lo cual no es sinónimo de tonto, dijo que esos TLC tienen como propuesta fomentar una competitividad comercial para la que solamente Estados Unidos está preparado, mientras que el ALBA-TCP propone una complementariedad solidaria entre las naciones. Las posturas difieren radicalmente con algunas de las ilustres cámaras empresariales que debemos soportar en nuestro país pero ello no implica que Uruguay no concuerde con esa visión.
Señaló que el ALBA puede ser considerado como «un sindicato de presidentes revolucionarios que luchan contra el imperialismo y su liberación», al referirse a los intentos de Estados Unidos por mantener su hegemonía en la región, en especial en aquellos países administrados por gobiernos revolucionarios.
Contrariamente a lo que opinan la agencias internacionales y los canales de televisión de EEUU que llegan a nuestras casas (con repetidoras locales), «el objetivo de ese nuevo mecanismo, cuya constitución podría ser aprobada en la cumbre, es «resolver conflictos de los inversionistas de los Estados miembros», según la ministra boliviana de Defensa Legal del Estado, Cecilia Rocabado, quien agregó: «Creemos que este mecanismo, en lugar de ahuyentar las inversiones como se quiere hacer creer, dará mayor seguridad a los inversionistas de que sus inversiones van a ser respetadas y protegidas».
No es oro todo lo que reluce, hay problemas, pero, existe un entusiasmo y convicción en lo que se propone que está muy lejos de los negociados que todos conocen pero miran para arriba y no denuncian de ex gobernantes de EEUU en aras » de la democracia y la libertad de mercado» y de determinados países de nuestra América que se han hecho cómplices de esta vergüenza.
Esperamos no solamente que Uruguay esté presente sino que, además, lleve adelante una actitud proactiva.
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